Una visión saludable permite mejorar el rendimiento y seguridad en la práctica deportiva. Los runners deben cuidarse principalmente de los ojos rojos, sequedad y accidentes oculares.

Si hasta ahora proteger tus ojos no ha sido tema de preocupación para ti, ya es hora que se convierta en una prioridad.
Independientemente si son o no runners, las personas deben realizarse un primer examen preventivo oftalmológico de rutina entre los 4 y 5 años de edad, luego una vez cada cinco años hasta cumplir 40, y desde ahí en adelante todos los años. Además, su obligación es consultar al especialista siempre que presenten síntomas o molestias visuales u oculares. “Sólo así se estará en conocimiento de situaciones que puedan afectar la práctica deportiva”, subraya el Dr. Jaime Zacharías, Médico Oftalmólogo y Jefe del Área de Oftalmología de Clínica MEDS.
¿Qué anomalías al momento de correr podrían indicar la presencia de alguna patología ocular? “Cuando existe un vicio de refracción, tal como miopía o astigmatismo importante, la visión será defectuosa permanentemente y no sólo cuando se corre o practican otros deportes. Por el contrario, si aparecen síntomas visuales durante el running es probable que se trate de deficiencias en la producción de lágrimas, que se manifiestan junto con ardor, ojos rojos y visión borrosa transitoria”, explica el facultativo.

Rojos y Secos

¡Atención corredores!: La exposición prolongada a factores ambientales, como sol, viento y polvo predispone a los ojos rojos y sequedad. El Dr. Zacharías complementa: “Si la exposición es crónica se pueden desarrollar patologías específicas como el ‘Pterigion’, que es un crecimiento vascularizado sobre la córnea que molesta y tiene implicancias estéticas”.
Agrega que la prevención es clave, ya que si hay predisposición a los ojos secos se deben instalar con frecuencia lágrimas artificiales. Además, recomienda el uso de lentes protectores tinteados con un filtro UV 100% que cubran los costados en forma envolvente. “Así se previene la entrada de polvo y la evaporación excesiva, junto con la entrada lateral de rayos UV”, apunta.
Los ojos también pueden verse expuestos a accidentes oculares en la práctica misma del running. “Los más comunes son rasguños cerca de los ojos por acción de alguna rama, y la entrada de cuerpos extraños. Más complicadas son las erosiones corneales o la perforación de la córnea por espinas filosas. Los elementos vegetales están comúnmente colonizados por hongos, los cuales pueden generar infecciones muy graves y difíciles de tratar, provocando incluso ceguera”, advierte el médico de MEDS.
Como resguardo, conviene el uso sistemático de lentes protectores envolventes y de material resistente, como es el policarbonato. “Es que no sólo previenen le evaporación excesiva de las lágrimas e impiden el paso de los rayos luminosos potencialmente dañinos, como sería el exceso de luz y los rayos UV, sino que además proveen una barrera protectora para rasguños, golpes, cuerpos extraños y polvo”, especifica.

Lentes de Noche

Acota que el color de los cristales y la densidad del lente quedan a criterio del usuario. “Se pueden tener varios pares de lentes con distintas densidades y colores de acuerdo a las condiciones de iluminación. Al respecto, es muy recomendable que quienes corran de noche tengan siempre lentes protectores pese a que éstos sean transparentes e incoloros, ya que de noche es difícil ver obstáculos como ramas o alambres que pueden dañar los ojos gravemente”, destaca el oftalmólogo.
Como última sugerencia, el Dr. Jaime Zacharías indica que los corredores que necesitan anteojos pueden optar por instalar su receta óptica en lentes protectores o considerar el uso de lentes de contacto debajo de los primeros.

Capacidades Visuales

De acuerdo a información de MEDS, las siguientes capacidades visuales son necesarias para una óptima práctica deportiva:

• Motilidad ocular: Los ojos se mueven por sí solos, lo que sumado a la amplia movilidad del cuello permite explorar el espacio en todas las direcciones. Es lo que ocurre cuando se sigue un objeto en movimiento, lo que es habitual en toda actividad deportiva. Si la motilidad no es idónea, el rendimiento se verá comprometido.

• Acomodación y convergencia: Cuando se cambia la fijación visual desde objetos que están lejos a otros que están cerca, o viceversa, el sistema visual procede a enfocar para la distancia elegida, lo que se conoce como acomodación. Como tenemos dos ojos que enfocan el mismo objeto, ambos deben girar en sentido contrario para converger y mirar al mismo punto. Estos dos mecanismos operan en conjunto. El estrabismo y la presbicia pueden afectar la convergencia y la acomodación, respectivamente.

• Agudeza visual estática: Esta es una destreza visual que permite ver con nitidez objetos o símbolos estáticos a cualquier distancia. Es una habilidad básica para obtener un buen rendimiento deportivo, especialmente en deportes de mucha precisión, como por ejemplo tiro al blanco.

• Agudeza visual dinámica: Es la capacidad para resolver detalles, dirección, velocidad, etc. con objetos en movimiento, por ejemplo en juegos de pelota. En el supuesto que la agudeza visual estática sea normal, es habitual que la agudeza visual dinámica disminuya con la edad.

• Visión Periférica: Capacidad de detectar y responder a estímulos visuales que ocurren fuera del eje central de la visión. Es sensible al movimiento y ayuda a localizar los objetos dinámicos. Enfermedades como el glaucoma, distrofias y degeneraciones en la retina podrían dañar esta capacidad visual.

• Sensibilidad al contraste: Aún con la agudeza visual normal las personas tendrán distinto desempeño visual en condiciones de baja iluminación y/o con objetos de colores intermedios. Una buena sensibilidad al contraste ayuda a percibir los objetos y a calcular distancias cuando hay poca luz. Es fundamental para la práctica de deportes al atardecer o en la oscuridad, por ejemplo ciclismo y running.