Aunque correr hace bien, debes prestar atención a la aparición de algunas señales que podrían indicar la presencia de un problema cardiológico.

La práctica del running está absolutamente recomendada si lo que quieres es cuidar tu salud y tener un buen funcionamiento de tu corazón. Esta disciplina no es riesgosa siempre y cuando tomes las debidas precauciones.

En los últimos años se ha notado un incremento del número de personas aficionadas a las carreras y que participan en competencias de mayor y menor distancia. Estos deportistas acumulan muchas horas de ejercicio con intensidades variables, y un grupo considerable de ellos lo hacen sin tener en cuenta su nivel de riesgo cardiovascular y sin adaptar el esfuerzo a tal nivel.

Sabemos que con la práctica regular de actividad física podemos combatir y disminuir la incidencia de una serie de enfermedades y, de paso, contribuir a controlar factores de riesgo cardiovascular como hipertensión arterial, sedentarismo, sobrepeso y diabetes, entre otros. De ahí que correr, por ejemplo, sea un gran fármaco que debemos tener siempre en consideración para nuestra población.

Chequeo General

Ahora bien, si eres de los que recién dejará la vida sedentaria para comenzar a correr, entonces debes realizarte un chequeo general para evitar complicaciones que puedan afectar tu salud durante la práctica deportiva.

Es muy importante considerar, además, la edad en la que se iniciará una persona en el running. No es lo mismo comenzar a los 20 años que a los 40 ó 50. En el primer grupo de personas el riesgo que existe está centrado, fundamentalmente, en la pre-existencia de enfermedades cardiovasculares, generalmente congénitas y que no han sido pesquisadas. Sin embargo, el riesgo estadístico, en tal sentido, es bajo: una de cada 200 mil personas, aproximadamente, puede sufrir de muerte súbita. En estos casos es recomendable una evaluación médica.

En este segmento de personas hay que poner atención si es que han tenido síntomas como fatiga, desmayo, arritmia o dolor toráxico severo, entre otros, además de considerar sus hábitos de vida saludable (si tiene sobrepeso o fuma) y los antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares.

Sobre los 40 Años

Después de la cuarta década de vida, dado el actual estilo de vida que existe, el riesgo de haber contraído una enfermedad coronaria ateroesclerótica es alto. Esto tiene su origen en hábitos como el sedentarismo, tabaquismo y el exceso de comida, que hacen más propensa a la persona a tener enfermedades cardiológicas silentes o poco sintomáticas (oligosintomática). Se deben recabar antecedentes y conocer los síntomas del paciente para realizar los chequeos cardiológicos necesarios: test de esfuerzo y un electrocardiograma.

Quienes corren habitualmente no necesitan estar chequeándose de manera permanente. La mayoría de los runners tiene un estilo de vida saludable. Sin embargo, en algún momento de la vida deben someterse a un estudio para detectar una mala adaptación cardiaca al esfuerzo o patologías ocultas, entre otras dificultades.

Entre las últimas destaca la muerte súbita, un deceso inesperado que sorprende a una persona que previamente se encontraba bien y que muere dentro de las primeras horas después de presentar síntomas. En el 95% de los casos corresponde a enfermedades cardiovasculares ocultas, difíciles de detectar o predecir.

Estudios señalan que la causa más frecuente de muerte súbita en corredores mayores de 35 años es la cardiopatía isquémica, por lo que la detección precoz de esta patología es fundamental.

Señales y Exámenes

En ese contexto, hay que poner mucha atención a las señales que se nos presenten y que nos indiquen que algo puede estar pasando en nuestro cuerpo. Algunos síntomas que podrían apuntar a un problema cardiogénico importante son: cansancio excesivo o prematuro al hacer ejercicio (disnea), dolor toráxico de tipo opresivo, fatiga o síncope, dolor en la región cervical, mandibular y brazos.

Y si eres de las personas que ya presenta algún problema cardíaco, sólo debes realizar ejercicio en forma controlada y dejar de hacerlo de manera competitiva. 

Si dejaste de correr por un largo tiempo (2 ó 3 años), un chequeo ideal debiera incluir un Test de Esfuerzo. Este examen está destinado a observar cómo se comporta el corazón durante el ejercicio. Es recomendable en deportistas mayores de 40 años. Si presentas factores de riesgo –como colesterol elevado, hipertensión, tabaquismo, diabetes y obesidad, entre otros– este análisis debería ser obligatorio. Ahora bien, si hay sospechas de algo mayor, será necesario realizar un Ecocardiograma.

El Electrocardiograma en reposo, por su parte, es una prueba diagnóstica que registra la actividad eléctrica del corazón, información que mide su impulso, el tiempo de transmisión de este impulso y sus posibles irregularidades. Permite deducir si hay alteraciones en el músculo cardíaco y sus cavidades.