Aquí te contamos cuándo utilizar una u otra alternativa para tratar dolores o lesiones propias del running.

Primer acto: Mo Farah, eI mejor fondista de pista de la última década, terminando un exigente entrenamiento de fondo. Segundo acto: el mismo atleta sumergido hasta la cintura en una tina con hielo. Tercer acto: Farah, más aliviado, retirándose unos minutos después a descansar a su casa.
Si estás esperando el título de la “película”, pierdes tu tiempo. La anterior es una secuencia real que sirve para graficar el uso cada vez más extendido del frío, y también del calor, entre los atletas y deportistas profesionales y aficionados. ¿Cuándo utilizar uno u otro y con qué objetivo? Tres kinesiólogos responden esas y otras inquietudes.

Ejemplo Típico

Carlos Damiani, kinesiólogo de Clínica MEDS y runner, pone el siguiente ejemplo para aclarar la duda: Posterior a un fondo de 20 km con subidas de cerro, un corredor queda con dolor a la palpación del tendón aquiliano y siente la musculatura de la pantorrilla muy contracturada (apretada) ¿Qué hace para controlar el dolor? “Se recomienda la crioterapia (aplicación de frío) inmediatamente después de que se ha producido una lesión y durante la fase inflamatoria aguda de la curación, para ayudar a controlar la hemorragia, el edema y el dolor”, afirma.

Añade que la inflamación aguda normalmente se resuelve en las 48 a 72 horas siguientes a un traumatismo agudo, pero puede prolongarse por más tiempo en casos graves o lesiones crónicas recurrentes. “Por lo tanto, la aplicación de crioterapia está indicada para los primeros 3 días de producida la lesión. Se debe suprimir cuando esté resuelta la inflamación aguda para no alterar el proceso de recuperación durante las fases posteriores de la curación al disminuir las reacciones químicas y circulación”, indica.
Y para tratar el músculo contracturado, el especialista plantea que lo correcto es la aplicación de termoterapia (calor). “Éste se utiliza para controlar el dolor, aumentar la extensibilidad de los tejidos blandos y el flujo de sangre a los mismos. Se generará un aumento del metabolismo con vasodilatación que logrará que este músculo ‘apretado’ se relaje”, precisa.
Valentina Pozo, kinesióloga de Kineadvance, se refiere en términos similares: “La aplicación de frío o calor va a depender del tipo de lesión del corredor. Cuando el patrón común en primera instancia es la inflamación de los tejidos, en ocasiones con la presencia de hematomas, dolor y edemas vasculares, hay que tratar con crioterapia para manejar la inflamación en su estado agudo. Con posterioridad, si aparecen contracturas musculares alrededor de la zona de lesión, se debe utilizar termoterapia (calor) en las zonas donde la musculatura se encuentre en tensión”.
Luego explica con otro ejemplo: “En un esguince de tobillo, con rotura parcial o total de las fibras de ciertos ligamentos se usa frío como primera medida de contención del proceso inflamatorio que se desencadena”.
Deja en claro, eso sí, que toda lesión debe ser validada por un profesional de la salud competente, para dar una evaluación y diagnóstico acertado, “ya que de eso depende el tipo de tratamiento a seguir por los deportistas para tener una recuperación exitosa”.
También establece que la crioterapia y termoterapia no son métodos que por sí solos mejorarán al 100% una lesión, “ya que ambos son agentes físicos terapéuticos (parte de la fisioterapia) complementarios a todos los métodos y técnicas de una intervención kinésica”.

Formas y Tiempo

¿Cómo y por cuánto tiempo aplicar frío o calor? Damiani señala que la crioterapia se puede utilizar “mediante bolsas de hielo o frías, vasos de hielo, unidades de compresión fría controlada, toallas congeladas y agua helada, principalmente. Y para controlar la inflamación en las extremidades su empleo no debe ser por más allá de 20 minutos, dejándose al menos 1 hora entre aplicaciones para permitir que la temperatura de los tejidos se recupere. A su vez, el calor suele aplicarse mediante compresas húmedo-calientes, guateros con agua y eléctricos, luz infrarroja o baños con agua caliente, entre otros métodos, por entre 15 a 20 minutos”.
A juicio de Doris Tobar, también kinesióloga de Kineadvance, “la literatura especializada indica que el tiempo adecuado para aplicar crioterapia es de 10 a 15 minutos como máximo, mientras que la termoterapia se suele emplear en tramos de 20 a 30 minutos. En ambos casos, siempre con la precaución de no quemar la piel”.

Efectos Indeseados

Como es de suponer, el uso inadecuado del frío y del calor puede generar consecuencias inesperadas. Al respecto, Damiani especifica que son varios los efectos adversos descritos en la aplicación de crioterapia de forma incorrecta o cuando está contraindicada. “El efecto adverso más grave es la muerte tisular causada por la vasoconstricción prolongada, isquemia y trombosis en los vasos más pequeños”, revela.
En relación a la termoterapia, sostiene que “el calentamiento excesivo puede causar quemaduras y desmayos por la vasodilatación periférica, disminuyendo la presión sanguínea. Esto, asociado a la baja de la frecuencia cardiaca y hemorragia”.
Las profesionales de Kineadvance, en tanto, aconsejan no aplicar calor en:
- Zonas de piel con pérdida o alteración de la sensibilidad, que impidan determinar la temperatura adecuada y en vez de generar el efecto que se busca, como la relajación de la musculatura, se produce una quemadura.
- Zonas con sangramiento, porque el calor gatilla una vasodilatación que produce un aumento del flujo sanguíneo, lo que podría aumentar la hemorragia.
- Procesos inflamatorios en fase aguda, por ejemplo en traumatismos como esguinces, luxaciones y golpes, debido a que produce un mayor edema local, bloqueo articular e incluso aumento del dolor.
- Deportistas con osteosíntesis (cirugía que une fragmentos de huesos mediante elementos metálicos) para evitar un foco de quemadura.

Y en el caso del uso de la crioterapia, tanto Valentina como Doris manifiestan que sus posibles efectos indeseados se relacionan directamente con el tiempo de aplicación, forma y cantidad de hielo. Agregan: “Aplicar frío por periodos prolongados puede alterar los reflejos, modificando secuencias motoras de coordinación a causa de una disminución significativa en la velocidad de conducción nerviosa y en la capacidad de adaptación sensitiva”.

Post Ejercicio

Bastante extendida también es la utilización profiláctica de la crioterapia después del ejercicio. ¿Es beneficiosa? El kinesiólogo de MEDS señala que “puede reducir la intensidad del dolor muscular tardío, que es el resultado de la inflamación resultante de daños producidos en el músculo y el tejido conectivo como consecuencia del ejercicio. La aplicación más conocida actualmente son los baños con hielo”.
Por el contrario, el frío no generaría resultados positivos cuando se usa como terapia para prevenir lesiones, “ya que de ocuparse en zonas donde no existe inflamación puede disminuir la velocidad de respuesta del músculo”, advierten las profesionales de Kineadvance.