Aunque no hay unanimidad sobre sus beneficios, los masajes son demandados por muchos runners antes y después de correr.

Los masajes son uno de los servicios más requeridos por los corredores de largas distancias en los grandes eventos pedestres. Ellas y ellos, por la positiva experiencia y buenos resultados obtenidos, destacan sus beneficios tanto antes como después de una competencia de fondo. Pero esta técnica ¿es tan ventajosa como se suele creer?
De acuerdo a Gastón González, Kinesiólogo de Clínica MEDS, este método de calentamiento es uno de los más utilizados antes de una carrera, especialmente si el recorrido es de 21 o 42 km, aunque existe un amplio debate sobre sus reales beneficios fisiológicos.
¿Sus objetivos? “Este tipo de herramienta busca aumentar la temperatura muscular, incrementar las tasas de reacción enzimática durante la producción de energía, elevar el rango de movimiento funcional a su rango óptimo y estimular el sistema nervioso en preparación para el rendimiento. Como se busca preparar a nuestro cuerpo para enfrentar la competencia, el momento ideal para recibir un masaje es una hora o minutos antes de ésta, lo que dependerá en gran medida de los objetivos de cada deportista y si ya ha utilizado este tipo de técnica previamente. La respuesta frente a los masajes es personal, por lo que se recomienda no experimentar antes de una carrera”, aclara el también Magíster en Ciencias de la Salud y el Deporte.

En Miembros Inferiores

Agrega que los masajes pre carrera se realizan, por lo general, de manera rápida y buscan estimular el tejido de los grupos musculares que serán utilizados durante la competición con técnicas como amasamientos, fricciones y percusiones. “Se realizan principalmente en el miembro inferior, a nivel de cadera, en el glúteo mayor y medio, en el muslo sobre cuádriceps e isquiotibiales, en la pierna sobre el tibial anterior y el tríceps sural (gastrocnemio y sóleo)”, detalla.
Respecto a si existen diferencias en la aplicación de este método dependiendo si el desafío del corredor es de 21 o 42 km, el especialista asegura que “a nivel de literatura y estudios, no se describen diferencias en las técnicas ni tampoco sobre si este tipo de masajes tiene un efecto mayor en alguna de las distancias que se corren (21k o 42k)”.
Pese a que no existe unanimidad sobre su contribución por la disparidad obtenida en los resultados de diferentes estudios, por lo que no se puede asegurar que sus aportes sean replicables en toda la población, los corredores han descrito una serie de beneficios tras la utilización de estos masajes. Son los siguientes: mejoras en las capacidades del tejido conectivo, alivio de la tensión muscular, aumento del volumen sanguíneo, incremento del rango articular y disminución de la ansiedad, entre otros.

Post Competitivo

Luego de la actividad física se produce fatiga muscular y producción de sustancias de desecho que alteran el equilibrio del músculo. No es raro, entonces, observar a corredores con dolor muscular entre 24 a 48 horas después de la competencia. “Debido a esto el objetivo de los masajes post carrera es relajar la musculatura, mejorar la microcirculación local y activar el sistema linfático. Como resultado, los deportistas relatan una mejora en la sensación de dolor en el músculo además de una recuperación muscular más rápida”, señala González.
Añade que, por lo general, “este tipo de masajes se realiza media hora después de la competencia o en el lapso de las 24 horas siguientes. Se caracteriza por tener una intensidad que puede variar de superficial a profunda, con maniobras lentas. Existen múltiples técnicas que van a depender del tipo de estructura o beneficio que se desea lograr, dentro de las cuales destacan los amasamientos, presiones deslizantes, vibraciones, movilizaciones y la liberación miofascial”.
El kinesiólogo de MEDS comenta que las manos se dirigen, principalmente, a las regiones que recibieron una alta carga de trabajo durante el ejercicio. Por eso que la zona lumbar y el miembro inferior suelen ser las áreas más beneficiadas con estos masajes.
“La zona lumbar, al ser una región de transición entre el tronco y el miembro inferior, se ve expuesta a un gran trabajo, ya que debe controlar y estabilizar el tronco, además de transmitir de manera óptima las fuerzas que pasan por la fascia toracolumbar. De ahí que músculos como los erectores espinales, dorsal ancho y glúteo mayor son puntos claves a trabajar, ya que tienen una conexión directa con esta estructura”, explica.
En relación al miembro inferior y al tipo de patrón de carrera del atleta, pueden variar las zonas donde el runner presente síntomas o molestias. “En general, se trabajan las diferentes regiones del miembro inferior, a nivel de cadera, glúteo mayor, glúteo medio, piramidal; en el muslo los cuádriceps e Isquiotibiales; a nivel de la pierna el tibial anterior, los fibulares (largo y corto) y tríceps sural (gastrocnemio y sóleo); y en la zona del pie todos los músculos de la región plantar”, detalla.
Gastón González afirma que se han reportado resultados positivos de este método vinculados a mejoras en las medidas perceptivas de recuperación post competencia, ayudando a la recuperación muscular y disminuyendo la sensación de dolor muscular de aparición tardía (DOMS). “No obstante, si se compara con otras técnicas como la inmersión en agua fría, sus efectos sobre el organismo son menores”, concluye.