Correr con altas temperaturas implica un serio riesgo para los corredores: sufrir un golpe de calor. Entérate aquí como prevenirlo y tratarlo.

Al estadounidense Dearth Valley se le recuerda como un corredor de ultra distancia y todo terreno extremadamente preparado, curtido, de mil batallas, con experiencia de sobra. Por eso, nada hacía suponer lo que le ocurriría el 7 de agosto de 2012 en California. Ese día, como por impulso, se bajó del vehículo donde iba con su mujer y le dijo que lo recogiera 10 km más allá en la Badwater Road. Bajo un sol feroz, cargó dos litros de agua, hielo y tabletas isotónicas y se largó a trotar. Dos horas más tarde, fue encontrado al final de su recorrido casi desmayado y delirando. Su estado se fue agravando poco a poco hasta que falleció pese a que se le practicaron maniobras de resucitación. La autopsia reveló la causa de muerte: golpe de calor, provocando finalmente asfixia por hemorragia pulmonar.
Como Valley, otras decenas de runners han sufrido este problema de salud en los últimos años, aunque la minoría con consecuencias fatales. En todo caso, según un estudio realizado en estos deportistas por científicos del Centro Médico de Tel Aviv, en Israel, el riesgo de muerte es mayor por un aumento de la temperatura que el derivado de dolencias cardiovasculares. “El golpe de calor genera diez veces más probabilidades de ser potencialmente mortal para los corredores de carreras de resistencia en climas cálidos que los eventos cardíacos”, afirma la investigación de 2014, publicada en Journal of the American College of Cardiology.

Los científicos revisaron los datos de todas las muertes y hospitalizaciones urgentes en 14 carreras populares de larga distancia en Tel Aviv entre marzo de 2007 y noviembre de 2013, en las cuales participaron 137.580 corredores. En ese período, sólo hubo dos eventos cardíacos graves y ninguno fue fatal o potencialmente mortal, mientras los casos graves de golpe de calor ascendieron a 21, incluyendo dos que fueron mortales y 12 que pusieron en peligro la vida del atleta.
“Esta investigación demuestra que el golpe de calor es una amenaza real para los corredores de maratón y larga distancia. Sin embargo, no hay estudios clínicos sobre las posibles estrategias para su prevención”, afirma Sami Viskin, autor principal del estudio y cardiólogo en el Centro Médico de Tel Aviv.

¿Por qué se Produce?

A juicio del Dr. Renzo Corsini, especialista en Medicina Deportiva de Clínica MEDS La Dehesa, el golpe de calor en la actividad deportiva ocurre cuando la temperatura corporal sobrepasa los 41,1º asociada con alteración de la conciencia. “Esto es a consecuencia de la falla de los mecanismos que permiten la termoregulación de nuestros cuerpos, principalmente debido a la falta de reposición de líquidos que se pierden al sudar, como principal mecanismo de regulación. Si bien en la mayoría de los casos los más afectados con las olas de calor son niños y adultos mayores, en la actividad física las personas exponen su cuerpo a cargas metabólicas importantes. Lo anterior, genera aumentos de temperatura corporal en ambientes que complican los mecanismos de disipación de temperatura, como son aquellos con calor y/o humedad, y muchas veces sin la vestimenta adecuada”, explica.
¿Qué síntomas dejan en evidencia un problema de este tipo? El experto sostiene que cuando los mecanismos de termoregulación fallan, el sudor disminuye, la piel se torna seca y caliente, y hay un aumento de la frecuencia respiratoria, como mecanismo para bajar la acidosis en la sangre. “Además, el atleta presenta alteración de sus capacidades mentales, desde confusión hasta la pérdida del conocimiento, complicando aún más la capacidad de bajar la temperatura corporal, por lo que las medidas para reducirla se deben tomar lo antes posible”, advierte.
Agrega que es más fácil confundir este cuadro en personas con mayor riesgo, como son quienes tienen peor condición física, presentan obesidad o no están aclimatadas a ambientes calurosos. Añade: “estas condiciones pueden provocar un golpe de calor y pasar desapercibidas, porque el resto de las personas a su alrededor no está sufriendo los mismos efectos, por lo tanto pueden pensar que el corredor solo está cansado y no prestarle la atención necesaria”.

Tratar con Hielo

El Dr. Corsini deja en claro que un golpe de calor no tratado puede traer severas consecuencias, “ya que nuestro sistema circulatorio puede colapsar, lo que sumado a la importante acidosis de la sangre genera un impacto serio para el sistema nervioso central, dejando secuelas por hipoxia e incluso la muerte. Si presenciamos un cuadro de este tipo debemos bajar la temperatura corporal con los mecanismos que tengamos a la mano: desde sacar al afectado de la exposición solar y mojarlo con rociadores, hasta ponerle hielo en cuello y axilas, sumergirlo en agua helada y, en el mejor de los casos, introducirlo en una piscina con hielo”.
Según su conocimiento, la mejor manera de prevenir golpes de calor en competencias con altas temperaturas es realizando una aclimatación previa, idealmente estando expuestos al calor unos 10 días antes de la misma. “También hay que estar bien preparado físicamente para el nivel de dificultad e intensidad del evento a realizar, e hidratarse de manera adecuada, con bebidas isotónicas y con 750 a 1.000 ml por hora de actividad. Y alimentarse los días previos con líquidos y alimentos ricos en sal”, aconseja.
En ese contexto, Renzo hace un llamado a los deportistas y runners, en particular, a ser responsables con los desafíos que asumen, preparándose a conciencia y sin tomar riesgos innecesarios.