La práctica del running puede ayudar a las personas con sobrepeso u obesidad a mejorar su condición física, pero también conlleva riesgos que es necesario atender.

Según datos de la Sociedad Chilena de Obesidad, en nuestro país, tres de cada cinco personas sufre de sobrepeso u obesidad. Por otra parte, el estudio “Panorama de la Inseguridad Alimentaria en América Latina y el Caribe” publicado este año por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO), señala que en Chile el 10% de la población infantil es obesa, siendo el segundo país en Latinoamérica con más niños en esta condición.
En medio de ese desalentador panorama, una recomendación habitual para quienes buscan bajar de peso es realizar actividades físicas como el running. Sin embargo, correr con algunos kilos de más conlleva riesgos importantes que se deben atender.

Sus Beneficios

Luis Vergara, médico internista del Programa de Medicina Deportiva de la Universidad Católica, comenta que los ejercicios de baja intensidad que se pueden mantener por varios minutos, como trotar o caminar rápidamente, son una de las maneras más efectivas para quemar grasas y con ello bajar de peso. “Al realizar un trote suave estamos utilizando como combustible principalmente grasas. Lamentablemente, las grasas son muy eficientes desde el punto de vista energético, por lo que mientras más suave sea el ejercicio, más tiempo se requerirá para ver resultados. Por ello se recomienda idealmente hacer caminatas rápidas o trotar todos los días por 10 a 20 minutos, o 3 veces a la semana por 45 o 50 minutos, para lograr los 150 minutos semanales recomendados”, detalla.
El Director Médico del Maratón de Santiago y del Ironman 70.3 de Pucón recuerda además que este deporte puede traer otros beneficios para quienes tienen sobrepeso u obesidad. “El running no sólo permite quemar grasa, sino también disminuye el riesgo de padecer otras enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión arterial. Además, ayuda a tener una mejor calidad de sueño, eliminar la ansiedad (que también genera mayor ingesta de comida), mejora la productividad laboral al aumentar la capacidad de concentración, y mejora la calidad de vida en general”, destaca Luis.

Riesgos y Precauciones

Al mismo tiempo, el médico advierte que al correr con obesidad o sobrepeso existen riesgos cardiovasculares y músculo-esqueléticos.
“A nivel cardiovascular, el principal riesgo son los problemas coronarios. La obesidad es considerada un factor de riesgo cardiovascular, por lo que habitualmente se asocia a la presencia de otros factores de riesgo, como hipertensión arterial, diabetes y colesterol alto. Mientras más factores de riesgo estén presentes, más peligro de tener un infarto vamos a tener”, explica el doctor Vergara.
Añade que a nivel músculo-esquelético, “el sobrepeso y la obesidad se asocian a mayor riesgo de dolores musculares, especialmente en rodillas y espalda, y de sufrir lesiones en músculos y articulaciones. Cuando una persona corre, la presión sobre las rodillas aumenta al menos 3 veces en comparación con una caminata lenta. El daño por el impacto repetitivo es mayor mientras más sobrepeso exista, si se realiza en una superficie dura como una calle pavimentada y si el circuito es en bajada”.
Luego, el especialista da cuenta de algunas señales de alerta que deben atender quienes corren con esa condición física: “Toda señal de dolor o sufrimiento nos debe llamar la atención. Especial cuidado hay que tener si aparece dolor en el pecho mientras hacemos actividad física, más aún si éste aumenta a medida que elevamos la intensidad del ejercicio. Una sensación de falta de aire desproporcionada, mareos o desmayos nos deben llevar a buscar atención médica a la brevedad”.
Agrega que los dolores en las rodillas o en la espalda también son motivo de preocupación, ya que pueden indicar una excesiva carga de entrenamiento o un desbalance muscular, lo que puede desencadenar una lesión de mayor magnitud.
Frente a este escenario, Luis Vergara detalla algunas precauciones que las personas con sobrepeso, y más aún con obesidad, debieran tomar para desarrollar sin riesgos una actividad como el running. “Antes de empezar a realizar ejercicios, deben ser evaluados por un médico, en especial si son mayores de 35 años. La evaluación médica buscará otros factores de riesgo cardiovascular y probablemente se soliciten exámenes adicionales como un test de esfuerzo para asegurarnos que el corazón es capaz de resistir exigencia física. También es recomendable la evaluación de otros profesionales, como por ejemplo un kinesiólogo para detectar posibles desequilibrios musculares y así prevenir lesiones. Asimismo, es aconsejable que el ejercicio sea planificado por un entrenador capacitado, para empezar con poca exigencia e ir adaptando la carga de manera personalizada”, concluye.