Más expuestas que los hombres, las mujeres corredoras deben aprender a detectar, prevenir y tratar las lesiones musculares. Lee aquí algunos tips que te ayudarán.

De entrada una buena noticia: las lesiones musculares aparecen en mayor proporción en mujeres velocistas que en fondistas.
Ahora bien, según el kinesiólogo Cristián Aravena, encargado de Entrenamiento Funcional de Clínica MEDS La Dehesa, el aumento en la frecuencia de lesiones musculares en mujeres corredoras “es proporcional a la masificación de esta disciplina deportiva y a la escasa preparación inicial”.
Ahora un antecedente menos halagüeño: las runners, por factores biomecánicos y fisiológicos, tienen más posibilidades de lesionarse. El profesional aporta razones: “las diferencias más importantes entre ambos sexos radican en el complejo pélvico que poseen, siendo proporcionalmente más ancho el de la mujer que el del hombre. También son contrastantes los ángulos generados a partir de la pelvis y el fémur, situación que sugiere cierta problemática en el comportamiento en ellas de la relación de cadera, rodilla y tobillo”.
Pese a lo anterior, revela que las lesiones en los dos géneros se registran principalmente en las extremidades inferiores, “donde las mujeres presentan mayor riesgo de daño ligamentoso/muscular y los hombres mayor daño tendinoso/muscular”.

Grosor del Hueso

Aravena precisa que las características óseas de las féminas influyen en las lesiones de mayor gravedad, teniendo menor injerencia en las dolencias moderadas o menos graves. Los riesgos están relacionados principalmente con la densidad mineral ósea y la sección transversa, o en términos prácticos con el “grosor del hueso”.
También se ha demostrado que los cambios hormonales incrementan las posibilidades de lesión, “aunque eso depende de otros factores, como por ejemplo si la mujer se encuentra bajo tratamiento anticonceptivo. Algunos datos han mostrado que el periodo de mayor riesgo abarca desde una semana antes hasta una semana después del periodo menstrual. Los ligamentos de tobillo y rodilla son los tejidos más afectados y en menor cantidad el tejido muscular. Lo anterior, de alguna manera refuerza la problemática del aumento de stress que sustentan estas zonas producto de la arquitectura de la mujer corredora”, explica Cristián.
Por lo mismo, revela que se ha estudiado una mayor frecuencia de lesiones en mujeres según la edad de aparición de la menarquía (primera menstruación). “Mientras más tardía mayor es el riesgo”, señala.

Tobillo y Rodilla

Se ha determinado que las lesiones más comunes en mujeres runners, considerando datos de atletas profesionales y no profesionales, son las de tobillo y rodilla con una prevalencia de 1,16 por 100 días de exposición al deporte. Entre los hombres este índice es de 0,56. “En esto influyen las diferencias estructurales entre ambos géneros”, aclara.
El kinesiólogo manifiesta que lo anterior es válido para lesiones leves a moderadas, ya que por regla general la relación o prevalencia de lesiones y género se vuelve similar para dolencias graves.
¿Cuáles son sus síntomas? “Por las características de los tejidos de tobillo y rodilla, los síntomas generalmente se presentan de manera brusca o repentina, y obedecen a alteraciones del comportamiento muscular, ya sean inhibiciones o desbalances que se complementan con las alteraciones estructurales antes descritas. La sintomatología puede incluir molestias o dolores leves antes de la ocurrencia de la lesión”, afirma.
Su nivel de gravedad va a depender de muchos factores, como por ejemplo si se trata de una lesión que ocurre por primera vez o se repite. “En el caso de las de mayor gravedad, las consecuencias pueden traer cambios en la biomecánica y eficiencia de la carrera, naturalmente alterando los consumos de energía y posiblemente con un mayor costo lesivo para los tejidos dañados”, subraya.

Recuperación Activa

Afortunadamente, el tiempo de reposo para la mayor parte de las lesiones musculares es corto, con un promedio de 4 semanas, y con una recuperación muy activa que no requiere el cese completo de la actividad física. Agrega: “se puede seguir trabajando el gesto técnico, segmentos adyacentes y fortaleciendo estructuras importantes como la estabilidad del core”.
En ese escenario, el tratamiento médico para las lesiones musculares de mayor recurrencia y menos graves en mujeres suele ser de menor complejidad, con el ya indicado reposo activo y, de ser necesario, la aplicación de analgésicos/antiinflamatorios. En el caso del tratamiento kinésico, Cristián Aravena plantea que la evaluación es un punto clave para definir el origen del problema físico, “en el que la estabilidad de cadera, el comportamiento muscular, la activación de la musculatura de rodilla y los desbalances musculares son pilares de la recuperación y reinserción a la actividad deportiva”.
Para evitar o minimizar la aparición de este tipo de dolencias, el especialista de MEDS expresa que, en líneas generales, “la planificación es un factor importante para lograrlo. En el mismo sentido, los entrenamientos funcional y específico, sumados a una correcta nutrición y el conocimiento de los factores hormonales de cada individuo y mujer en particular, son elementos claves para poder minimizar una lesión”.
Al respecto, deja en claro que siempre las evaluaciones y entrenamientos de corredores “deben ser precisos y minuciosos para cada persona y no generalizar bajo los resultados de estudios y comportamientos típicos de la disciplina deportiva a practicar. Solo así nos aseguramos de poner de manifiesto aquellos riesgos propios del deportista y no tanto los que supone el deporte”.