En un solo artículo revisamos los cuatro problemas físicos más comunes que aquejan a los corredores, profundizando en sus causas, síntomas y opciones de tratamiento.

Por Equipo Kineline

Las lesiones son como una especie de fantasma que ronda y acecha permanentemente a los corredores. Ninguno de ellos, por cierto, las quiere padecer, porque muchas veces les significan días, semanas y hasta meses sin poder correr dependiendo de su gravedad. Esto, sin contar los otros costos que traen asociadas.
Para pesar de los atletas aficionados y profesionales, numerosos estudios científicos han revelado que entre el 50% y el 70% de los corredores habituales (aquellos que entrenan dos o más veces por semana) sufren al menos una lesión cada año.
Algunas patologías tienen muchas más prevalencia entre los trotadores, por lo que a continuación nos enfocamos en su análisis desde distintos ángulos, poniendo énfasis en las alternativas de prevención y tratamiento que hay disponibles.

- Síndrome de fricción de la banda iliotibial

La banda iliotibial es un tejido blando fibroso que se origina en la cadera (cresta ilíaca) y se inserta en la tibia (tuberosidad lateral de la tibia) en la parte inferior de la rodilla. Es la unión de la fascia formada por el músculo tensor de la fascia lata y el glúteo mayor.
Su función fundamental es otorgar estabilidad lateral a la rodilla y asistir movimientos a nivel de la cadera (aproximación y rotación interna).
Esta banda no queda sujeta al hueso en su trayecto hacia la tuberosidad lateral de la tibia, por lo cual puede movilizarse hacia anterior y posterior cuando se realiza extensión y flexión de rodilla. Lo anterior puede provocar que la banda se friccione con el cóndilo lateral del fémur, provocando inflamación y dolor.

¿Qué lo causa?

Está dado por la irritación e inflamación de la cintilla en su tramo distal, producto de la fricción con el cóndilo lateral del fémur o por una excesiva rigidez, que resulta en un aumento de la tensión de este tejido.
El borde posterior de la cintilla choca con el fémur durante el contacto del pie con el suelo durante la marcha. La fricción se produce por debajo de los 30° de flexión de rodilla, la cual se da con mayor frecuencia cuando se corre en superficies más duras y/o con declive, y al correr a velocidades más bajas.
Otros factores que pueden contribuir a su presencia es el empleo de zapatillas desgastadas, mal alineación de las extremidades inferiores, como genu varum o pie cavo, y debilidad de la musculatura separadora de cadera como el glúteo medio y el tensor de la fascia lata.

¿Cuáles son los síntomas?

Dolor en la cara lateral de la rodilla, el cual surge al realizar la actividad desencadenante (en este caso el trote). Puede aparecer a los 15 o 20 minutos luego de iniciarse la sesión, aunque si es una lesión más grave puede comenzar a doler inmediatamente partida la actividad.
Si seguimos realizando actividad física sin atender sus síntomas, puede localizarse sobre el epicóndilo femoral lateral o la tuberosidad lateral de la tibia, provocando un dolor más agudo e intenso. Además se puede manifestar al subir escaleras o incluso en reposo.

¿En qué consiste su tratamiento?

Generalmente su tratamiento es en base a reposo, aplicación de hielo y terapia kinésica enfocada en la elongación de tejido y en la reeducación de la técnica de trote para mejorar el factor desencadenante.
Como primera acción hay que disminuir el dolor y la inflamación, lo cual podemos realizar con compresas húmedo-calientes sobre la musculatura y frío sobre la inserción del tendón. Y también con masaje y elongación, ya que es común presentar contracturas y puntos dolorosos en la musculatura adyacente.
Superada esta etapa, comenzaremos con la fase de reincorporación a la actividad deportiva, iniciando con ejercicio sin impacto, como lo es el que proporciona la bicicleta estática o la elíptica. Además se parte con un trabajo de fortalecimiento de la musculatura, de manera de prepararla para realizar actividades de forma adecuada. Finalmente se realiza trote en cinta.
La rehabilitación puede durar alrededor de 3 semanas o un mes y es de suma importancia que cuando la persona vuelva a trotar en terreno realice un buen calentamiento pre carrera y elongación post ejercicio.

- Tendinitis aquiliana

Es la inflamación en cualquier punto del recorrido del tendón de Aquiles. Por lo general, las patologías de esta zona son por sobreuso y afectan principalmente a quienes realizan actividades como correr o saltar. El principal estímulo patológico es la carga repetida sobre el tendón de Aquiles durante la actividad deportiva o laboral. La lesión tendínea no es de un día para otro, sino que es la consecuencia de un microtrauma repetitivo.

¿Cómo se origina?

La causa de esta lesión es multifactorial, produciéndose por:
• El tipo de terreno
• Entrenamiento deportivo inadecuado
• No respetar la progresividad del ejercicio
• Pérdida de la coordinación neuromuscular
• Alta intensidad y volumen de entrenamiento con bajo nivel de recuperación
• Tipo de calzado deportivo
• Desarmonía músculo – tendínea
• Tratamiento con corticoides
• Ingesta de esteroides anabolizantes
• Deshidratación
• Alteración estática y dinámica del pie
• Edad
• Falta de flexibilidad
• Sobrepeso

¿Qué síntomas presenta?

Dentro de los síntomas está la presencia de dolor en la zona del tendón de Aquiles, tanto en la zona insercional como en la no insercional, con la práctica del running, cediendo con el reposo. En los casos más graves molesta durante el entrenamiento y en situaciones más severas el dolor llega a interferir las actividades de la vida diaria. También hay mayor rigidez de la zona posterior de la pierna en la mañana. Además puede haber dolor al iniciarse el entrenamiento y disminuir mientras se realiza la actividad física, aumentando las molestias al finalizar. Al palparse el tendón se siente caliente, engrosado o con presencia de nódulos en casos crónicos

¿Cuál es el tratamiento?

Incluye reposo de la actividad física, uso de medicamentos analgésicos y antiinflamatorios, plantillas en caso de mal alineamiento y kinesiterapia.

¿Cómo se puede evitar?

La mejor manera de prevenirla es mediante la corrección de los factores de riesgo. Hay que evitar el sobrepeso, mejorar la condición física, evitar cambios bruscos en el entrenamiento, mantener períodos de descanso que permitan la reparación de los tejidos, usar calzado adecuado, mantener elongación adecuada y utilizar plantillas en casos necesarios. También es importante estar atento a los síntomas iniciales y no esperar a tener dolor importante o limitante para consultar.

- Fascitis plantar

La fascia plantar es una banda resistente de tejido fibroso conjuntivo que va desde el talón hasta los dedos del pie, dividida en dos capas: superficial y profunda.
Cuando se sobrecarga la fascia plantar se produce degeneración del tejido, la cual puede acompañarse de inflamación provocando dolor.

¿Qué la provoca?

La causa más común de esta lesión es la disfunción biomecánica del pie. En general, se produce por un daño secundario al estrés mantenido del arco por soportar el peso del cuerpo. El estiramiento excesivo de esta estructura puede generar micro traumatismos que ocasionan la degeneración de las fibras de la fascia plantar. Cargar peso sobre este tejido dañado puede provocar dolor, especialmente después de periodos de inactividad.
Hay diferentes factores estructurales y funcionales que contribuyen a aumentar la tensión sobre la fascia plantar, tales como:
-Pie plano o pie cavo
-Pisada en pronación
-Anteversión femoral excesiva
-Rigidez o acortamiento del tríceps sural y del tendón calcáneo
-Debilidad de tríceps sural y de la musculatura intrínseca del pie

También hay factores extrínsecos que contribuyen a su aparición, como permanecer de pie durante largos periodos de tiempo, especialmente en superficies duras. Generalmente se produce en corredores que han aumentado las distancias, la intensidad o duración de las carreras y en quienes utilizan calzado gastado o que ha perdido su capacidad de amortiguación.

¿Cuáles son los síntomas?

La mayoría de los corredores afectados refiere un dolor intenso en el talón. En casos más severos puede irradiarse llegando a generar claudicación de la marcha, o incluso hacer que se prefiera caminar en puntillas. Hay quienes manifiestan sentir rigidez en el pie e hinchazón en el talón, y puede agravarse al caminar descalzos o sobre superficies más duras.

¿Cuál es el tratamiento?

Se suele recomendar reposo, hielo y terapia kinésica, la cual se enfoca en disminuir el dolor en primera instancia. Luego se busca quitar tensión en el tejido en base a elongación y masoterapia, finalizando el tratamiento con el fortalecimiento de la musculatura de la extremidad inferior y el reintegro a la actividad, que en este caso es el trote.
Para disminuir el dolor se aplica hielo en la zona afectada y se sugiere el cese de la actividad física.
Se realiza masoterapia en la planta del pie tratando de liberar tensión. Si no existe la oportunidad de asistir a terapia se puede hacer algo similar en la casa pisando una pelota de tenis y deslizándola hacia adelante y atrás.
La elongación del tríceps sural es fundamental para relajar la fascia, ya que el tendón calcáneo se conecta con ella y si se encuentra tenso, va a tensar con más intensidad la fascia plantar.
Cuando ya se ha superado la fase del dolor y la tensión muscular, es el momento de comenzar a fortalecer la musculatura involucrada en el desbalance funcional, o sea, el tríceps sural y la musculatura intrínseca del pie. ¿Cómo? La persona puede pararse en las puntas de los pies en un escalón y realizar la acción de ponerse en puntillas. Para fortalecer la musculatura intrínseca del pie puede poner un papel en el piso e intentar arrugarlo con los dedos de los pies o también tomar pequeñas bolitas con éstos y trasladarlas de un vaso a otro.
Es importante retomar la actividad de a poco. Hay que partir con el trote en cinta cuando ya se esté en fase de fortalecimiento y evitar superficies duras. Al mismo tiempo, hay que preocuparse de utilizar un buen calzado, o sea, que no se encuentre desgastado o que haya perdido las propiedades de amortiguación y disipación de las fuerzas.
Por último, es importante destacar que al finalizar una sesión de trote, independiente de su duración, el corredor debe elongar toda la musculatura.

- Periostitis Tibial

Es una lesión típica en los corredores que consiste en la inflamación del periostio (membrana que recubre el hueso) de la tibia, lo que provoca la aparición de los síntomas. Suele generarse por una deficiente técnica, aunque en la mayor parte de los casos ocurre por una inadaptación del periostio y de los músculos a tanto volumen de entrenamiento.

¿Cuáles son sus causas?

Es multicausal, siendo provocada por:
• Superficie de entrenamiento inadecuada
• Volumen y/o intensidad de entrenamiento inadecuada
• Alteraciones biomecánicas
• Calzado inapropiado
• Hábitos de vida poco saludables
• Sobrecarga muscular

¿Cuáles son los síntomas?

Esta patología se caracteriza por dolor, inflamación o quemazón en la cara antero-interna de la tibia. En grados avanzados puede llegar a producir fracturas por estrés de la tibia. El dolor se inicia al realizarse actividad física y disminuye tras un corto período de calentamiento. El dolor vuelve a aparecer luego de un tiempo corriendo. La sintomatología va desapareciendo con el reposo pero reaparece al reiniciar la actividad deportiva.

¿En qué consiste el tratamiento?

Se recomiendan medidas conservadoras como son el uso de hielo a nivel local, lo que evitará el dolor, el hematoma y la inflamación. Esto también debe acompañarse con rehabilitación kinésica y una disminución de la carga de la actividad deportiva o un cambio en el ritmo de trabajo.

¿Cómo se puede evitar?

Lo principal es la prevención, por lo cual es fundamental el uso de un calzado adecuado y privilegiar superficies que generen menos impacto. También es necesario tener un buen hábito de elongación para disminuir la tensión muscular.

En caso de dudas o de requerir más información, particularmente del entrenamiento con TRX a domicilio y de la rehabilitación traumatológica, no dudes en contactar al equipo de Kineline a los teléfonos +569-84106561 y +569-89994386, así como en el e-mail Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o en el fan page Kineline en facebook.