La bursitis en el tobillo y pie, que te puede dejar sin correr por un tiempo, es posible prevenirla y tratarla con éxito.

Las “bolsas” son parte importante de nosotros. Y no nos referimos a las que sirven para ir a comprar y guardar todo tipo de cosas, sino a las que integran nuestro organismo. Aunque se les llama así por la forma que tienen y no por su nombre verdadero, bursas, que son estructuras anatómicas normales de tejido conectivo que contienen una pequeña cantidad de líquido sinovial.
El Dr. Rodrigo Melo, traumatólogo de Clínica MEDS, explica que su función es facilitar el movimiento y disminuir el roce entre diferentes estructuras anatómicas como músculos, tendones y/o huesos.
Si se inflaman una o más bursas se produce bursitis, “que se puede originar por diferentes causas. La más habitual en los corredores es la sobrecarga mecánica, debido a cambios en el nivel de actividad o entrenamiento, modificaciones en la superficie de entrenamiento, cambios de zapatilla… También puede generarse por traumatismo, infecciones o de manera secundaria a algunas enfermedades sistémicas como artritis reumatoidea o gota”, detalla el especialista en tobillo y pie.

Dolor e Inflamación

El especialista reitera que entre los factores que predisponen a la bursitis en el tobillo y pie están el uso de zapato deportivo inadecuado, cambios bruscos de superficie o intensidad de entrenamiento, sobrepeso, deformidades del tobillo-pie que no han sido corregidas, alteraciones de apoyo y enfermedades sistémicas previas.
Acota que esta lesión se manifiesta con dolor y signos inflamatorios de la zona afectada: aumento de volumen, enrojecimiento, calor local e incremento de temperatura.
Enseguida detalla las bursitis más comunes en tobillos y pies:

-Intermetatarsiana: se localiza en los espacios intermetatarsianos, manifestándose con dolor metatarsal bajo los dedos de los pies y al apoyar.
-De bunion: dolor en relación al bulto del juanete.
-Del os navicular: dolor vinculado a la prominencia medial de hueso navicular de retropié.
-Pre y retrocalcanea: dolor posterior en relación a la inserción del tendón de Aquiles.

¿Cómo se Trata?

El Dr. Melo revela que su tratamiento es eminentemente conservador, basándose en la disminución de la actividad deportiva o suspensión de la misma, dependiendo de la intensidad del dolor y la inflamación. Recomienda el uso de medidas físicas (frío local) y de antiinflamatorios orales y locales, la corrección de zonas de roce y alteraciones de apoyo con elementos ortésicos y plantillas, la optimización del zapato deportivo...
También suele indicarse kinesio-fisioterapia para disminuir el proceso inflamatorio y optimizar el trabajo miotendíneo.
Si un corredor que padece esta lesión no consulta y se la trata, las bursas inflamadas tienden a engrosarse y generar una bursitis crónica. Con este diagnóstico se puede requerir de tratamientos invasivos como infiltraciones e incluso procedimiento quirúrgico.
Para no tener que llegar a tal punto, la prevención es fundamental. El traumatólogo de MEDS plantea que ésta se basa en la corrección de los factores predisponentes, como el uso de plantillas para las alteraciones de apoyo, disminución de las áreas de roce, la correcta elección de las zapatillas y de las superficies de entrenamiento, y la progresión de la carga deportiva.