Correr y hacer ejercicio en forma regular evita la acumulación de colesterol “malo” en las paredes de las arterias, aumenta su elasticidad y mejora la circulación, entre otros beneficios en salud.

El colesterol alto suele aparecer en nuestras vidas como un fantasma al que es necesario espantar a la mayor brevedad. ¿Por qué? Aunque es una sustancia que forma parte de nuestro organismo y es indispensable para la vida, su exceso es altamente perjudicial: favorece la obstrucción progresiva de las arterias (aterosclerosis), lo que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
El responsable de ese impacto negativo en nuestra salud es el colesterol “malo”, el cual se puede reducir con una alimentación adecuada y la ingesta de medicamentos, y también practicando running y otros deportes de manera regular. El ejercicio periódico, de acuerdo a Clínica MEDS, provoca los siguientes efectos positivos en el organismo:

- A nivel cardiovascular: Refuerza las paredes del corazón y aumenta su masa muscular. Evita la acumulación de colesterol en las paredes de las arterias, aumenta su elasticidad y mejora la circulación.
- A nivel metabólico: Aumenta el HDL (colesterol bueno) y disminuye el LDL (colesterol malo), mantiene adecuadamente los niveles de glucosa y mejora la actividad desintoxicadora.

Evidencia Científica

Numerosas investigaciones realizadas durante el siglo XXI avalan la influencia de la actividad física en los niveles de colesterol. Las siguientes son algunas de ellas:

- La Universidad de Duke de Gran Bretaña realizó uno de los estudios más completos en torno al colesterol. Su principal conclusión fue que “la realización de ejercicio, incluso cuando no va acompañado de pérdida de peso, ejerce un efecto positivo sobre los niveles de esta sustancia”. Involucró a centenares de personas, que confirmaron que la actividad física reduce los índices de LDL y aumenta los de HDL. Esto, gracias a una rutina diaria de caminata, running, bicicleta o natación.
- Un estudio publicado en el “Journal of Lipid Research” concluyó que el trabajo físico redujo los niveles de colesterol total en sujetos de prueba, lo que no ocurrió entre quienes efectuaron actividades estáticas. Y las personas que se ejercitaron con mayor intensidad lograron disminuir más el colesterol LDL.
- Investigación de la Escuela Arnold de Salud Pública de la Universidad de Carolina del Sur (Estados Unidos) determinó que las personas que logran mejorar su aptitud cardiorrespiratoria a través de la práctica deportiva pueden retrasar hasta 15 años los niveles de colesterol alto en la sangre.
- Un análisis publicado en Archives of Internal Medicine, dirigido por investigadores de la Universidad Ochanomizu de Tokio (Japón), revisó 25 trabajos que analizaron la relación entre colesterol y el ejercicio. Los resultados mostraron que en los pacientes que practicaron deporte los niveles de colesterol bueno se incrementaron un promedio de 2,53 mm/dL.
- Según una investigación realizada por científicos de la Universidad de Massachusetts, en Worcester (Estados Unidos), la concentración de grasas y los niveles de colesterol en la sangre aumentan durante los meses más fríos y bajan en los más cálidos. Una de las causas principales de esta variación es la mayor actividad física que se realiza durante el periodo primavera/verano.