Correr con las zapatillas adecuadas es fundamental para prevenir o minimizar la aparición de tendinopatías, fracturas por estrés o fascitis plantar.

¿Existe algún vínculo entre el tipo de zapatilla que usas y el mayor o menor riesgo que tienes de sufrir una lesión?
En términos generales se puede decir que sí. Numerosos estudios así lo han ratificado, aunque otros recientes han “desmentido” ciertas creencias al respecto. Por citar un caso, una investigación dada a conocer en octubre en Luxemburgo llegó a la conclusión que el acolchado de las zapatillas, como una amortiguación extra, no es una ayuda adicional para prevenir lesiones como suele promocionarse.
El análisis estuvo a cargo de un equipo del Laboratorio de Investigación de Medicina Deportiva del Departamento de Salud Pública de Luxemburgo, que evaluó calzado idéntico, con distinto grado de acolchado, en un ensayo clínico a casi 250 corredores. La evidencia que obtuvo indica que características como el peso y la aptitud física influyen en la frecuencia de las lesiones pero no así la suavidad de la zapatilla.
“Los resultados no respaldan el argumento de la industria del calzado deportivo de que a los corredores con mayor masa corporal hay que recomendarles calzado con mayor amortiguación”, dijo el autor principal, Daniel Theisen.
Otro reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Aarhus (Dinamarca) y publicado en el British Journal of Sports Medicine, afirma que “la pronación del pie no está asociada con un mayor riesgo de lesiones en corredores novatos que calzan una zapatilla neutra”.

Tendones Afectados

En Chile, el Dr. Julio Botello –traumatólogo de Clínica MEDS y especialista en tobillo, pie y rodilla– establece un link directo entre la aparición de tendinopatías y el uso de un calzado deportivo inadecuado. “Las más frecuentes son las de Aquiles, peroneos y tibial posterior”, afirma.
Añade que, en general, los tendones se ven afectados al cambiarse las características normales de su tejido por otro de rasgos diferentes, “con aparición de vasos sanguíneos de neoformación (con tejido anormal) y terminales nerviosas aberrantes, que al ser estimuladas producen dolor. Prácticamente no hay tejido inflamatorio”, precisa.
Si la enfermedad afecta a la vaina que envuelve al tendón ésta puede ser de dos tipos: una de características más agudas con aparición de tejido inflamatorio, y otra más crónica con la visualización de un tejido tipo cicatriz alrededor del tendón. También se puede observar un estado mixto.
El tratamiento varía desde un simple cambio en el hábito deportivo, pasando por el uso de analgésicos, rehabilitación kinésica, empleo de plantillas ortopédicas especiales y a la medida, hasta la realización de una cirugía.

Lesiones Óseas

El especialista de MEDS asegura que el calzado deportivo también puede verse involucrado en la irrupción de las siguientes dos patologías:

• Síndrome estrés medial tibial: Es un estado de sobrecarga de la tibia por un mal balance en la musculatura de la pierna que protege a los huesos del exceso de trabajo en la práctica del deporte. Si esta situación no se detiene se puede producir una fractura por estrés de la tibia. Sul tratamiento clásico es con rehabilitación kinésica, eliminación de los factores de riesgo y analgesia adecuada.
• Fascitis plantar: Es la afectación de la membrana fibrosa que se encuentra en la planta del pie y que va desde el hueso calcáneo en el talón hasta la base de los dedos. Esta tiene un papel en la dinámica de la marcha y se puede inflamar, romper, calcificar y llegar a formar verdaderos nódulos dolorosos. Se trata con plantillas, rehabilitación y uso de calzado deportivo adecuado. A veces se puede infiltrar, necesitándose incluso cirugía.

Para que el runner elija la zapatilla ad hoc a sus características, el Dr. Botello indica que debe considerar su peso, tamaño del pie, forma de éste (cavo o plano), superficie de entrenamientos y de carreras, clima, tipo de competencia, altura de la suela del calzado y cuán blanda o dura es ésta.

Más Consejos

La aparición de ampollas y la pérdida de uñas, entre otras consecuencias que genera el correr largas distancias, también tiende a relacionarse con el uso de zapatillas inadecuadas. El traumatólogo expone: “El deportista debe ser cuidadoso en el tamaño del calzado que utilice, no correr con un modelo nuevo recorridos extensos y preferir calcetines de elasticado anatómico. Lo fundamental es que la zapatilla no le entre por la vista, sino que por la comodidad que le pueda brindar”.
Agrega que los calcetines técnicos son recomendables porque evitan los roces innecesarios, absorben la humedad y facilitan su eliminación. A su vez, las plantillas ortopédicas personalizadas, como las que se desarrollan en MEDS, compensan de alguna manera las alteraciones biomecánicas de la pisada en la práctica deportiva y en actividades de la vida diaria.
Y aunque la elección del calzado es una decisión importante que influye en el bienestar físico de los runners, el Dr. Botello plantea otros factores que contribuyen a la prevención de las lesiones: la correcta alimentación e hidratación, el descanso adecuado, la condición cardiovascular y muscular, así como el tipo y calidad del entrenamiento que se realice.