Los calambres suelen afectar principalmente a los músculos gemelos de los runners, impidiendo que sigan corriendo. ¿Cómo retomar el trote? ¿Se pueden evitar? Aquí algunas respuestas.

¿Has sufrido alguna vez un calambre mientras corres? Si no es así ¡levanta la mano! Es un hecho que no lo hiciste, ya que la gran mayoría de los runners ha sufrido alguna vez este malestar físico, principalmente en sus primeros años en este deporte.
Así lo sostiene un reciente estudio publicado en la revista científica Plos One, tras analizar los patrones presentados por más de 900 nuevos runners. En el texto se señala que el 27% se lesionó durante su primer año en este deporte, revelándose que los calambres en las piernas fueron las dolencias más comunes que sufrieron.
Tras un año como atletas amateur, 254 de las 933 personas que se controlaron padecieron algún tipo de lesión. De ellas, el 15% presentó los típicos calambres en las piernas, el 10% dolor patelofemoral, el 9% problemas a los meniscos, el 7% se enfrentó a dolores por inflamación de los tendones de Aquiles, y a un 5% se le diagnosticó fascitis plantar o una lesión en el sóleo.

¿Por qué se Producen?

El Dr. Cesar Kalazich, del área de Medicina Deportiva de Clínica MEDS, explica que los calambres son contracciones musculares repentinas, intensas, involuntarias y dolorosas. “Ocurren en fibras o músculos aislados, en forma autolimitada, es decir, aparecen súbitamente y desaparecen relativamente rápido, en ocasiones gracias a la elongación. A veces puede palparse el musculo contraído o ‘apelotonado’. Si bien no producen destrucción muscular suelen provocar dolor a posteriori”, comenta.
En corredores suceden por hiperexcitabilidad de las neuronas motoras, producto de un predominio de los estímulos excitatorios sobre los inhibitorios, lo que se da comúnmente, aunque no solamente durante la fatiga. Añade: “Las razones de esto, pese a múltiples investigaciones a través de los años, todavía no se saben. Antes se pensaba que el calambre era provocado por la deshidratación o el desbalance electrolítico, pero tal situación no se ha podido comprobar como causa sino más bien como contribuyente”.
Sus factores de riesgo principales son tener historia familiar de calambres, previa historia personal de su ocurrencia, aumento de la intensidad y duración de la actividad física, y acondicionamiento inadecuado para este deporte.
¿Si aparece se puede o no seguir corriendo? El especialista lo aclara: “Dado que es autolimitado, si afecta pocas fibras existe la posibilidad que se desaparezca el dolor antes de que el deportista deba detenerse. Pero como generalmente a los runners les afecta los gemelos, que son músculos grandes e importantes para la locomoción, es poco probable que puedan continuar corriendo inmediatamente. Deben detenerse, elongar y, si cede el dolor, continuar e incluso terminar la carrera o entrenamiento. Es probable, eso sí, que le vuelva a dar un calambre y deba parar más veces en el camino”.
En caso que el dolor sea muy intenso y no disminuya en forma importante con la detención y/o la elongación, es probable que no exista un calambre, sino de un desgarro muscular.

Así se Previenen

El Dr. Kalazich plantea que esta dolencia se puede prevenir parcialmente con una correcta hidratación y alimentación, y con una adecuada condición física (básicamente un entrenamiento neuromuscular). “Si se han tenido calambres antes, es probable que vuelvan a aparecer durante el ejercicio. En ese caso no conviene realizar actividades que produzcan mucha fatiga y, lo que es muy importante, entrenarse adecuadamente”, recomienda.

*Artículo publicado en Run for Life n° 41, diciembre 2014.