Realizar trabajos de propiocepción es fundamental para prevenir esguinces de tobillo, que se pueden volver crónicos si no se tratan adecuadamente.

Lesionarse no está en los planes de ningún runner. Sin embargo, la inmensa mayoría, por no decir todos, sufrirá uno o más problemas físicos en su vida como corredor. Así lo dicen las estadísticas, las mismas que no sitúan al esguince de tobillo como una de las dolencias más frecuentes de estos deportistas. Pese a ello, es una lesión que sí puede presentarse con bastante probabilidad si se corre por superficies irregulares, distintas al asfalto.
A modo de contexto, el Dr. Julio Botello, traumatólogo y especialista en pie y tobillo de Clínica MEDS, comenta que el esguince es una lesión que compromete los ligamentos de una articulación afectando en mayor o menor medida su estabilidad. En orden creciente de gravedad se clasifica en:
-Grado 1: sólo estiramiento de las fibras del ligamento sin llegar a romperlas.
-Grado 2: rotura parcial del ligamento, pero puede abarcar desde muy pocas fibras hasta casi la totalidad del ligamento.
-Grado 3: rotura completa del ligamento

Más en el Trail Running

El especialista se refiere a su principal causa en el running: “En los deportes de carrera se produce, la mayoría de las veces, debido a las irregularidades de la superficie donde se practica el deporte, por eso en el trail running es más frecuente que en carreras de superficie regular”.
Javier Lara, kinesiólogo y Director de KDR, profundiza más en esta materia: “El tipo de esguince más frecuente en runners es el “lateral”, pues se afecta el ligamento lateral peronéo astragalino anterior, que es el más débil de los tres ligamentos laterales del tobillo. Se genera por el movimiento de inversión del pie (pie hacia adentro) cuando el corredor se encuentra frente a cambios inesperados en la superficie por la que se desplaza. Por ejemplo, una torcedura con alguna piedra o terreno desnivelado, por lo que es más común que se presente en quienes se están ‘iniciando’ en el trail running”.
De acuerdo a su experiencia, este tipo de lesión se genera más en las bajadas de los terrenos con desnivel y en los entrenamientos nocturnos en superficies irregulares.
Sobre sus síntomas y detección, el Dr. Botello manifiesta que el esguince es de sospecha y diagnóstico, principalmente clínico. “Sin embargo, a veces para descartar lesiones más graves que pueden tener los mismos síntomas y signos, es necesario algún examen de imagen complementario. Se puede reconocer por la presencia de dolor en la región interna o externa del tobillo, inflamación local, sensación de debilidad en esa zona, aparición de equimosis o hematoma e impotencia funcional, es decir, dificultad para mover o apoyar el pie en el suelo, principalmente”.

Su Tratamiento

Producido el esguince, “el corredor debe parar de correr, aplicar hielo y someter a reposo del tobillo afectado, elevándolo y protegiéndolo con algún medio que lo inmovilice momentáneamente”, asegura el facultativo de MEDS. Se recomienda también el uso de bastones para aliviar la carga del miembro inferior durante el apoyo de la extremidad y dar así descanso al tobillo para que pase el dolor e inflamación. Esto, hasta que el paciente, una vez descartada otra lesión mayor y tenga menor dolor, pueda apoyar según su tolerancia. Agrega: “Y debe comenzar con kinesiología lo antes posible, complementado con el uso de alguna órtesis o tobillera que aporte estabilidad al tobillo mientras cicatrizan los tejidos. Deben evitarse inmovilizaciones con yeso o bota ortopédica por períodos prolongados”.
Javier Lara complementa: “El reposo en los esguinces leves es de pocos días, pudiéndose incluso mantenerse la actividad física y el trote con menos cargas y en superficies seguras como tierra o maicillo. Se aconseja el uso de vendaje tipo tape en el tobillo, que es muy efectivo para la reincorporación al trote de los pacientes con este tipo de dolencia, pero debe ser aplicado por profesionales capacitados”.
Si el esguince es moderado o severo el reposo al comienzo es clave para una correcta recuperación. “La restricción para trotar puede extenderse por 2 a 3 semanas, ya que al paciente generalmente se le inmoviliza con bota ortopédica. La terapia kinésica también es muy útil al principio con elementos de fisioterapia como ultrasonido, electro analgesia y crioterapia, para bajar el dolor e inflamación y favorecer la reparación del ligamento”, acota.
A medida que lo anterior ocurre, se deben incrementar los ejercicios terapéuticos para lograr un buen rango de movimiento del tobillo y de fuerza muscular de la extremidad Inferior para estabilizar la zona y no sobrecargar los ligamentos. “Es clave ir trabajando ejercicios propioceptivos, pues son fundamentales para la recuperación y evitar nuevos esguinces”, subraya el kinesiólogo.
El Director de KDR sugiere realizar bicicleta estática a la segunda semana de tratamiento para mantener la condición cardiovascular del deportista, quien puede también practicar natación para lograr ese objetivo.
Solo en la tercera semana el runner podría volver a trotar con cargas bajas, tanto en frecuencia como en tiempo e intensidad.

Problema Crónico

El Dr. Julio Botello advierte que no tratarse adecuadamente este tipo de esguince implica subvalorar una posible lesión mayor del tobillo y abrir la puerta a la posibilidad de dolor e inestabilidad crónica en esta articulación, con la consiguiente merma del rendimiento deportivo e impacto en la vida diaria.
El kinesiólogo Javier Lara va más allá y comenta que un porcentaje importante de los corredores que presenta este problema físico ya lo ha padecido antes, sufriendo esguinces crónicos.
“En esto claramente influyen factores intrínsecos del corredor que lo predisponen a los esguinces, como no haberlos tratado anteriormente, dejando el tobillo con bajo rango de movimiento; poca fuerza muscular; y, lo principal, con una pobre coordinación neuromuscular o propiocepción”, expone.
Por eso recomienda a los runners trabajar esos aspectos para que no se vuelvan a esguinzar y también para prevenir esta dolencia, sobre todo entre quienes se están iniciando en el trail. “Deben realizar ejercicios tan sencillos como sentadillas a ojos cerrados, equilibrio en un pie y otros más complejos que involucran balón bosú, platillos de equilibrio y camas elásticas, los cuales les ayudarán a mejorar la propiocepción”, plantea.