Sensación de placer, menos estrés, más autoconfianza y autocontrol, y una mejor relación con los otros son algunos beneficios sicológicos y sociales que trae el ejercicio físico.

Por Rodrigo A. Cauas E.
Psicología & Coaching Deportivo
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Los motivos que llevan a una persona a realizar ejercicio físico, sea este aeróbico o anaeróbico, no siempre tienen que ver con un afán competitivo. Hoy por hoy las propias exigencias que nos imponen la sociedad y el mundo laboral hacen que la actividad física sea más que un simple momento de esparcimiento, y que adicionalmente confluyan ciertas variables sicológicas o sociales que, en su conjunto, conforman lo que se denomina “beneficios secundarios”. 

Es importante recalcar una vez más que existe una hipótesis biológica fundamental que se asocia a la mayoría de los beneficios psicológicos. Esta teoría plantea que cuando una persona realiza cualquier tipo de ejercicio físico se liberan de manera natural unas sustancias bioquímicas denominadas endorfinas. Este opioide endógeno es secretado por la hipófisis y actúa inhibiendo las fibras nerviosas que causan el dolor y aumentando la euforia y la sensación de placer, tanto durante como finalizado el ejercicio físico.

En el caso específico de las personas que realizan ejercicio esencialmente aeróbico con una frecuencia semanal de 3 veces o más, con una intensidad media, provoca una agradable sensación corporal de placidez, tranquilidad y de equilibrio.

Este efecto biológico que se produce en el organismo trae importantes beneficios a nivel psicológico, ya que la percepción de bienestar somático aumenta ostensiblemente el estado de ánimo, afecta positivamente en la reducción de los síntomas de la depresión y disminuyen la mayoría de los síntomas que provocan ansiedad y estrés.

Autoconfianza y Autocontrol

Asimismo se observa una positiva correlación entre el ejercicio físico y variables psicológicas como la autoconfianza, el autocontrol emocional y las expectativas de autoeficacia.

Cuando una persona realiza ejercicio físico aeróbico, lo hace habitualmente con algo de planificación, incluso por más recreativo que sea. Es decir, siempre hay un objetivo o una meta de por medio. En algunos casos está más relacionado con la salud (por ejemplo por indicación médica debido a una enfermedad no transmisible), para bajar de peso o en último término simplemente para sentirse bien. En otros casos el objetivo tendrá esencialmente un componente mucho más competitivo, ya sea por un desafío personal o por una motivación mucho más centrada en el ego (querer derrotar a un rival).

En cualquiera de los casos anteriores las personas igualmente movilizan o canalizan “toda su energía” en lograrlos y ello trae aparejado un aumento en la autoconfianza. Esto puede traspasarse también a lo que habitualmente en el deporte más competitivo se designa como “expectativas de autoeficacia”, vale decir, la percepción que tiene la persona de poder realizar satisfactoriamente una ejecución deportiva.

Si además este ejercicio es reforzado por un “otro” significativo (familiar, amigo, pareja, entrenador, público) provoca un impacto más positivo en la autoestima, lo que hará que la persona mejore su capacidad de socialización en ámbitos familiares, laborales o sociales.

Más Beneficios

El mejor control emocional se asocia a la liberación de serotonina, sustancia que se produce con la realización de una actividad intensa. También se ha observado que guarda relación con una secreción de sustancias muy parecidas a los esteroides que tendrían efectos muy positivos en el mejoramiento de las respuestas del organismo al estrés manifestado de manera fisiológica.

Otros beneficios no menos importantes tienen que ver con el aumento de las capacidades cognitivas, gracias a la producción de BDNF (Brain Derived Neurotrophic Factor), proteína que ayuda a elevar el rendimiento cognitivo, aumentar el hipocampo en el cerebro (órgano relacionado con la memoria), regenerar neuronas y retardar la aparición del Alzheimer en los adultos mayores.

Finalmente podemos concluir que el correr, como muchos otros tipos de movimiento humano, produce ciertos beneficios psicológicos relacionados con un bienestar corporal, pero también fuertemente apoyados por la posibilidad que tiene la persona de meditar y analizar sus problemas en este “tiempo muerto”, lejos del foco de conflicto.