Luego de correr, es recomendable realizar un “registro psicológico en la meta” de la experiencia vivida para así corregir o reafirmar ciertos elementos de tu entrenamiento.

Una de las recomendaciones sicológicas básicas para todo corredor es que una vez que finalice su participación en una competencia tenga una visión global de cómo le fue. Para ello resulta muy útil aplicar la técnica que estuvimos entregando en artículos anteriores: la visualización, es decir, realizar un recorrido mental de la carrera, tomando en cuenta exactamente todo lo que ocurrió con la mejor precisión y realidad posible.

Sentidos y Emociones

Aunque el entrenamiento en imaginación está a menudo limitado a ver con los ojos de la mente, la vista no es el único sentido significativo. En el deporte, los sentidos de la vista, oído, olfato, gusto, tacto y el cinestésico son verdaderamente importantes. El auditivo se refiere a los sonidos. El olfato se refiere a los olores, como el caso de un runner que huele a transpiración. El tacto es la sensación de tocar, como el sentir el dolor en alguna zona del cuerpo, el roce del calcetín o de la polera. El cinestésico es la sensación del cuerpo cuando se mueve en diferentes posiciones. Usar todos los sentidos de forma apropiada puede ayudar al atleta a crear imágenes más reales. Cuanto más real sea la imagen, más efectiva será.

Las emociones asociadas con varias experiencias deportivas son también importantes en la práctica del entrenamiento en imaginación. Para ayudar a controlar la ansiedad, el enojo o el dolor, los maratonistas deben ser capaces de recrear estas emociones en sus mentes. Vale decir, los deportistas deben repasar los pensamientos y sensaciones que experimentaron durante la competición para com¬prender cómo y por qué la ansiedad perjudica su ejecución.

Aspectos a Considerar

Considerando lo expuesto, a continuación se detalla una breve pauta acerca de lo que deberías incluir en la visualización post competencia, para corregir o reafirmar ciertos elementos de tu entrenamiento:

• Revisa cómo estuvo la planificación antes de esta carrera. Rutinas, logística, preparación mental, etc. Compárelo con otras competencias.
• Lo anterior apunta a revisar el cumplimiento de las metas. Es importante considerar los dos tipos de metas: las de resultado (por ejemplo si se ha cumplido el tiempo esperado) y las metas de rendimiento (que podría ser la estrategia de competencia, situación que es independiente del resultado).
• En lo psicológico hay cuatro variables que requieren un especial examen: la focalización de la atención, la toma de decisiones, el autodiálogo o control del pensamiento, y el hardness (o “dureza mental”).
• Considera y evalúa cómo estuvo la aplicación de prácticas psicológicas durante la corrida: revisar su utilidad, los momentos en que fueron aplicadas, cuándo fueron más útiles, etc.
• Analiza las conductas deportivas que hayan servido como refuerzos psicológicos. Por ejemplo mirar el reloj durante la carrera, pequeñas competencias, mirar el suelo, visualizar la meta, etc.
• Haz un check list con las situaciones y conductas que modificarías para una próxima competencia.
• No evalúes todo en relación sólo al resultado obtenido, sino también la participación global.
• Analiza los timing de la carrera, las estrategias utilizadas, las verbalizaciones, los pensamientos y su utilidad en cada momento de la competencia.
• Revisa la estrategia utilizada: su implementación, utilidad, comodidad.
• Identifica los estados psicológicos de la competencia en que participaste (ver detalle en los siguientes párrafos).
• Extrae las conclusiones acerca de cómo ha sido la carrera y que puedan servirte en el futuro.
• Puedes evaluar la posibilidad de mejorar tu entrenamiento potenciando algún área como la nutricional o psicológica.
• Comparte la información con otro corredor, ya que en el intercambio de experiencias a veces están las soluciones.
• Tómate un buen descanso. Es bueno quedar, por un tiempo, con la sensación insatisfecha de ir por más.

Estados Psicológicos

Es fundamental conocer los estados psicológicos asociados a las buenas y pobres actuaciones deportivas, tanto en los entrenamientos como en las competiciones. Una vez identificadas es más fácil trabajar sobre lo psicológico y elaborar un buen plan de entrenamiento mental.

Una buena manera de identificar los estados psicológicos se consigue aprendiendo a leer el propio cuerpo y la propia mente. Una manera concreta de ejercitar este proceso es escribiendo los estados psicológicos que experimenta antes y durante la competición. Para ello comienza por recordar las mejores actuaciones en una carrera, en la que sientes que corriste de buena manera. Puedes apoyarte mediante la técnica de visualización descrita anteriormente, con la mayor claridad posible.

Los buenos deportistas que conocen sus sensaciones reconocen que sus estados psicológicos son distintos cuando actúan bien y cuando lo hacen mal. Un buen runner debe tener la capacidad de realizar esta introspección, ya que ayudará a adquirir una psicología positiva hacia la competencia. Por ello lo más recomendable es realizar este ejercicio psicológico inmediatamente después de finalizar la carrera de modo de verificar las necesidades psicológicas. Ello constituirá la base del siguiente paso: la construcción del plan de los objetivos y las metas.