El efecto ganador, que se expresa cuando logramos nuestros objetivos como completar un maratón, elimina los miedos, disminuye la ansiedad, aumenta las capacidades cognitivas y nos impulsa a ir por más.

 Por Rodrigo A. Cauas E.
Psicología y Coaching Deportivo
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 “Puedo aceptar el fracaso, pero no puedo aceptar el no intentarlo”

Michael Jordan, ex basquetbolista norteamericano

A todos nos gusta el éxito; vencer los retos deportivos o, por ejemplo, en una carrera disminuir los tiempos, aumentar las distancias, correr más fuerte, superar a un amigo, subir al podio, etc. Todo eso nos hace sentir bien y, a su vez, nos estimula para afrontar y alcanzar nuevos desafíos en el futuro.

Aquellos que corrieron recientemente el Maratón Internacional de Santiago, se podrán estar preguntando: ¿y ahora qué? Pues bien, la respuesta será automática porque nuestro cerebro irá en la búsqueda del próximo desafío.

El éxito o sentir que logramos nuestros objetivos elimina los miedos, disminuye la ansiedad y aumenta las capacidades cognitivas: inteligencia, pensamientos, lenguaje, memoria, concentración, entre otras. También genera una mayor creatividad para resolver problemas y además nos impulsa y nos prepara para ir por más.

Todo esto es provocado por lo que se denomina el efecto ganador o “winner effect”. Esto consiste en que el éxito llama al éxito, es decir, ganar hace que nos prepararemos para volver a ganar, producto de la motivación, la energía y la perseverancia. Se genera un feedback positivo. También se produce un fenómeno denominado “anticipación de la recompensa”, es decir, actuamos pensando en que no nos irá mal en el futuro porque ya nos fue bien en el pasado y que de ese futuro obtendremos algo positivo.

Efectos Bioquímicos y Sicológicos

Lo más interesante es que todas las situaciones mencionadas anteriormente se ven potenciadas por los efectos bioquímicos que se producen en el cerebro.

Ganar una carrera, cumplir nuestras metas o las expectativas propias, sentirnos plenos, hace que inmediatamente en el cerebro se secrete una hormona: la Testosterona. Y ésta a su vez hace que un neurotransmisor denominado Dopamina aumente su producción, generando placer.

¿Qué produce psicológicamente este cambio bioquímico? Por un lado, permite canalizar positivamente el éxito y aumentar las ganas y la motivación para que las conductas exitosas vuelvan a repetirse en el futuro, reforzando nuestra confianza y dándonos el empuje necesario para intentarlo de nuevo una y otra vez, hasta lograr lo que queremos.

La Dopamina es un neurotransmisor que a su vez activa dos mecanismos importantes:

  • El centro de recompensas del cerebro, lo cual permite, por ejemplo, que un corredor se focalice en el placer del éxito y se motive para repetirlo, y al mismo tiempo evite pensar en las posibles amenazas que durante una carrera pueden surgir.
  • Activa los circuitos neuronales que tienen que ver con los nuevos planes trazados, los objetivos y metas a futuro, y las estrategias a desarrollar.

Por eso cuando finalizas una carrera, inmediatamente tu cerebro ya te está preparando un nuevo desafío, porque busca a través de cambios bioquímicos que la Dopamina actúe, para que te sientas bien y quieras volver a vivir una experiencia similar.

Cada vez que ganas o te sientes exitoso la bioquímica de tu cerebro cambia. Cuando triunfas y cumples lo que te has propuesto en tu deporte, se producen una serie de reacciones psicológicas y bioquímicas que en conjunto generan sensaciones positivas que te ayudan a repetir esta conducta. Eso hace que un atleta exitoso siga siendo exitoso.

Por eso no da lo mismo no hacer esfuerzos por ganar o dejar de luchar para no perder. Hay algo más allá, en el futuro, que también puedes ganar o perder.