El Sistema Activador Reticular Ascendente (SARA) examina la información que recibimos y decide qué atender. Aprender a usarlo es clave a la hora de correr.

Por Rodrigo A. Cauas E.
Coach-Psicólogo Deportivo Clínica Las Condes
Embajador Salming

Cada vez que tu cerebro deja a un lado datos que no son importantes para centrarse en los que sí lo son, lo hace utilizando una red de fibras y neuronas denominada Sistema Activador Reticular Ascendente o SARA. Vale decir, esta zona examina la información que te llega y decide cuál debes atender.
Esto ocurre en cualquier ámbito de la vida, incluyendo la práctica del running. De hecho, en este caso la función del SARA es fundamental, ya que durante una carrera recibes una infinidad de estímulos, tanto externos como internos, y podrías colapsar si los atiendes todos, más aún, cuando algunos no tienen relevancia. En ese contexto, esta parte del cerebro te ayuda a priorizar y concentrarte en lo que debes.

Manejo Positivo

¿Pero qué tiene que ver el SARA con correr? Este Sistema influye enormemente en tus funciones cognitivas e incide directamente en tu sistema de creencias, es decir, colabora fundamentalmente con los procesos mentales (pensamientos, emociones) que influyen a su vez en tu cerebro, que recordemos es de naturaleza negativo porque viene predeterminado para sobrevivir. Por ello cualquier información que sustente tu visión del mundo y de ti es trabajada, desarrollada y reconocida por el SARA.
Cuando se trata de establecer metas y objetivos para una carrera, analizar tus posibilidades de logro y éxito, desarrollar las estrategias o el plan de acción a ejecutar, estás utilizando el SARA, ya que estás mandando información al cerebro para que las creencias o expectativas de autoeficacia se solidifiquen y puedas llevar las tareas a cabo. Esto permitirá que las creencias o pensamientos negativos no te desfocalicen o terminen por convencerte de que no podrás llevar a cabo correctamente una carrera.
De modo que si eres capaz de llenar tu SARA de información y experiencias positivas y constructivas, potenciarás tu autoconfianza y empezarás a sentirte y actuar como un corredor. Cuanto mayor sea el número de episodios que te refuercen, más poderosas serán tus creencias.
Esto es porque la lógica bajo la cual operamos todos los seres humanos es “primero crees y luego consigues”. Por ello debes mandar a tu mente consciente indicaciones muy concretas sobre tus metas y sobre quién quieres ser para cimentar tu confianza. De esta forma, además el SARA te ayudará a superar los momentos difíciles, como los asociados a una lesión.
Desde otro punto de vista, correr es una actividad que colabora con las funciones del SARA, ya que, como hemos comentado en columnas anteriores, el ejercicio aeróbico secreta endorfina, un opioide endógeno que se libera para fortalecer tu positivismo y elevar el estado de ánimo, disminuyendo el placer y el dolor. Por eso es que los corredores satisfechos pueden llenar de manera deliberada el SARA con vibraciones positivas.
En resumen, es muy necesario que “alimentes” tu SARA con pensamientos positivos y con información real acerca de lo que quieres lograr como corredor, planificando y estableciendo eficazmente como lo harás. Para convertirte en corredor, debes aprender a pensar como corredor y aprender a usar tu SARA para dejar de lado la información negativa e irrelevante, e inundar tu cerebro de mensajes positivos.