Entender cómo opera este órgano es clave para que nuestra mente pueda hacer los cambios necesarios para optimizar el rendimiento deportivo.

Por Rodrigo A. Cauas E.
Coach- Psicólogo Deportivo Clínica Las Condes
Director General EMD Psicología & Coaching Deportivo

El cerebro de todos nosotros está programado para sobrevivir, por ende, tiene una tendencia natural a sobreestimar lo positivo, a focalizarse en lo negativo, a ser pesimista y a detenerse en los problemas. Esto es lo que explica el por qué en general nos centramos más en lo malo que en lo bueno y en por qué vemos las circunstancias, por ejemplo, durante una carrera, como problemas y no como un desafío o una “situación a solucionar”.
La buena noticia es que este cerebro que nace negativo, puede ser cambiado o reseteado. ¿Cómo se logra esto? Mediante la mente.
Vale recordar que el cerebro es todo lo físico que está en nuestra cabeza. Son nuestras neuronas, es la energía que hay dentro y las conexiones que se producen. En cambio, nuestra mente está compuesta por pensamientos y emociones.

Los neurocientíficos hace años que vienen demostrando que nuestra mente puede influir poderosamente en nuestro cerebro, por lo tanto, podemos convertir este cerebro negativo en uno positivo y optimista. La clave está en reprogramar nuestros pensamientos y emociones. Por ello en una carrera de largo aliento, como una media maratón, una maratón o un ultra trailrun, es muy importante conectarse con sensaciones positivas, ya que éstas influirán en ese cerebro que debe aliarse al cuerpo y sacar adelante la tarea deportiva.

Mitos

Entender cómo funciona nuestro cerebro es clave para poder ajustar y hacer los cambios necesarios para que haga equipo con nuestro cuerpo y se optimicen los resultados deportivos. Y en torno a esto existen varios mitos que es importante clarificar.
El primero es que los cambios en el cerebro no se producen solo en nuestra niñez o solo en un momento determinado de nuestro ciclo vital, sino que nuestro cerebro cambia todos los días. Nuestro cerebro de hoy no es igual al de ayer, ni será el mismo que el de mañana. Esto es importante porque un corredor puede autolimitarse bastante si piensa que por edad, ya no puede desarrollar ciertas habilidades. Por tanto, entrenarse técnica y físicamente genera cambios en el cerebro y viceversa.
Otro mito muy común es que sólo ocupamos como máximo un 20% del cerebro durante nuestra vida. Sin duda, otra idea autolimitante que se ha comprobado que no es así. Todos ocupamos todo el cerebro. Lo que sucede es que utilizamos distintas zonas en cada momento, y como máximo un 2%, pero finalmente lo ocupamos todo dependiendo las actividades que realicemos. Esto ha permitido comprender el funcionamiento de los cerebros de los deportistas exitosos, observándose, por ejemplo, qué parte ocupan en un momento determinado para ejecutar su actividad.
Otra creencia obsoleta es que nuestro cerebro está dividido en hemisferio izquierdo y derecho. Imágenes con resonancia han comprobado que para razonar, pensar, calcular o tomar determinadas decisiones, utilizamos muchas zonas de nuestro cerebro. De hecho, hoy al cerebro se le clasifica de acuerdo a su evolución en: reptiliano, límbico y el neocórtex.

Incidencia en el Deporte

Usar con mayor eficacia nuestro cerebro ha sido, sin duda alguna, uno de los mayores desafíos de la ciencia en el contexto deportivo. Los avances que mencionábamos anteriormente son importantes para poder aplicar las técnicas psicológicas adecuadas para optimizar su uso. Hoy sabemos, por ejemplo, que la visualización es una técnica deliberada para influir en nuestra mente y, por lo tanto, también en nuestro cerebro. La creación de imágenes, sensaciones, olores, sonidos y movimientos en nuestro cerebro permitirá crear patrones que ayudarán a ejecutar movimientos precisos y tolerar mejor el cansancio y el dolor.
Asimismo es importante estar conscientes de que más allá de nuestra condición genética, hay muchos cambios que se pueden producir no solo durante una competencia, sino durante toda la carrera deportiva.
Finalmente, sabemos que la clave para la óptima toma de decisiones está en el cerebelo, una zona ubicada en el tronco encefálico y conocida como el “cerebro pequeño” dada la gran cantidad de neuronas que se encuentran en su interior. Desde el cerebelo bajamos la información necesaria durante una competencia; ahí se alojan las claves para ejecutar bien o no una acción y lograr el objetivo deportivo.