La práctica deportiva puede generar efectos psicológicos nocivos para la salud que es importante reconocer y afrontar.

Por Rodrigo A. Cauas E.
Coach- Psicólogo Deportivo Clínica Las Condes
Director General EMD Psicología & Coaching Deportivo
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“Hacer deporte es saludable para las personas normales, pero el deporte a nivel profesional no es bueno para la salud. Hace que tu cuerpo alcance límites para los que los seres humanos no están, de forma natural, preparados”.
Esta afirmación que el tenista Rafael Nadal expone en su libro autobiográfico “Rafa, Mi Historia”, es una de las grandes dicotomías que se han debatido en congresos y conversaciones entre los distintos profesionales de la salud: saber reconocer y determinar dónde está el límite de lo saludable en el contexto del deporte.
Si bien no es una tarea fácil, existen ciertas cuestiones que ya han sido estudiadas y establecidas en relación a esto.

Ejercicio y Deporte

Lo primero importante es considerar que ejercicio físico no es sinónimo de deporte. El primer concepto está mucho más asociado a calidad de vida, mientras que el segundo está orientado fuertemente a lo competitivo.
Se ha establecido que cuando una persona practica regularmente un deporte, pero sin una rigurosidad ni planificación específica orientada a la competencia, está realizando ejercicio físico. Practicar al menos 3 veces por semana con una intensidad media-alta y por más de 45 minutos son los criterios habituales para establecerlo como tal.
Por el contrario, quienes entrenan todos los días o frecuentemente, siguiendo una planificación diseñada por un profesional capacitado y con fuerte orientación a lo competitivo, se acercan mucho más al concepto de deporte.
Es indudable que en el primer caso el impacto sobre la salud física y mental de las personas será normalmente positivo, mientras que en el segundo caso (deporte) las personas pueden verse afectadas negativamente.

Efectos Psicológicos

Es bueno recordar que realizar deporte genera efectos psicológicos muchas veces nocivos para la salud.
La competencia genera ansiedad y en algunos casos más extremos esta ansiedad puede transformarse en un verdadero estrés para la persona, que busca, así como plantea Nadal, alcanzar límites para los que muchas veces no se está preparado. Si además los resultados van en dirección opuesta a las expectativas, puede mermar la autoconfianza y la autoestima.
La presión generada por agentes externos (padres, entrenadores, organizaciones, sponsors) puede también ser una fuente de conflicto, que mal llevado puede también provocar daños psicofisiológicos en un atleta.
Y si a eso añadimos inexperiencia de los profesionales que trabajan con ese deportista, rapidez en lograr avances técnicos o físicos o sencillamente urgencias en cambiar resultados negativos, pueden dañar de manera definitiva a esa persona.
Realizar ejercicio físico no competitivo, en cambio, en la mayoría de los casos trae beneficios importantes en las personas, siempre y cuando se cumplan los criterios mencionados anteriormente. En artículos anteriores hemos explicado que además de la producción de endorfina (que genera satisfacción, placer y estado de ánimo positivo), realizar ejercicio secreta una sustancia denominada BDNF, que optimiza los procesos cognitivos, llegando incluso a regenerar neuronas. Pero cuando este ejercicio se ejecuta por presiones externas o de manera no deseada, puede también, generar efectos adversos que no contribuyen en la línea saludable que se espera.
Además, existe una serie de perturbaciones derivadas de procesos físicos mal llevados, como los trastornos de alimentación (anorexia, bulimia) o la misma adicción al ejercicio denominada vigorexia. Sobre todo este último puede generar graves problemas físicos y también sociales, ya que la persona empieza a destinar cada vez más tiempo en hacer ejercicio en detrimento de actividades personales, laborales o familiares (sociales).
Por lo tanto, el límite en relación a lo saludable del ejercicio o deporte no está claro. Más bien transita en una línea que se transversaliza en ambas modalidades, y cada una por sí misma presenta características que en sus formas extremas no garantiza la salud para quien la realiza.