Las siguientes recomendaciones motivacionales te ayudarán a seguir entrenando en el período otoño-invierno.

Por Rodrigo A. Cauas E.
Psicología & Coaching Deportivo

En la vida deportiva de un corredor se suelen identificar claramente tres momentos en el proceso motivacional: el inicio, el mantenimiento y finalmente el abandono. El tema es que estos momentos no son secuenciales, sino que más bien pueden ocurrir indistintamente en cualquier momento y de manera desordenada, afectando positiva o negativamente el desarrollo deportivo de una persona.
Durante la fase de inicio, el running cumple una función importante, ya que pueden experimentarse sensaciones placenteras, que se viven de manera interna, pero además pueden surgir diferentes motivos externos (como participar en distintas carreras) que fortalezcan este impulso inicial. Muchas personas pueden pensar que correr es aburrido. Algunas de ellas manifiestan que correr no es placentero, por lo que necesitarán de tiempo para empezar a sentir los efectos beneficiosos y de adicción positiva de este tipo de ejercicio. Por tanto, es importante que en los comienzos del running, las sesiones de entrenamientos estén bien diseñadas y adaptadas a la condición física de cada uno de los participantes. Además deben ser progresivas, dando la posibilidad de aumentar las destrezas, el nivel de ejecución y las sensaciones positivas.
En esta fase puede ser importante la pertenencia a un grupo de iguales. De hecho, en el caso del running se observa que son más adictos aquellos que corren normalmente en un grupo, que los que lo hacen de manera solitaria. Esto es importante considerarlo cuando la motivación está baja, como ejemplo en el periodo otoño-invierno, cuando cuesta salir a entrenar por efectos climáticos.

Mantenimiento y Abandono

El segundo momento en el proceso motivacional es el mantenimiento, que es cuando la adherencia se encuentra presente. En esta etapa, es importante que se sigan mejorando las destrezas y además puede ser una buena idea iniciarse en otras nuevas más complejas (cerros, bicicletas, natación). Seguramente si la actividad lo permite, el nivel e interés por la competición aumentará, por lo tanto los resultados positivos en estas instancias –unido a los premios o recompensas si los hay-, aumentarán la motivación de los participantes. Esta es otra recomendación para seguir manteniendo el interés intrínseco por el deporte en invierno.
Por último está el momento de abandono, el cual se puede “llegar” por diversas vías. En el caso de las personas que consideran el running como una actividad física recreativa o de salud, asociada al tiempo libre, es común el abandono por una supuesta falta de tiempo, que en la mayoría de los casos no representa más que un cambio de intereses, donde el deporte deja de tener la importancia que tenía. También ocurre, cuando se modifican nuestros hábitos de vida y por algunas razones se hace más difícil o al menos más costoso (en términos de esfuerzo) practicar algún tipo de deporte.
En aquellas personas que tienen un interés más competitivo, el abandono puede llegar por un menor rendimiento (si es que no se produce por lesión), o bien porque empiezan a aburrirse de los viajes, de los entrenamientos y se empieza a producir un decaimiento en el interés por entrenar, competir, y todo lo que aquello rodea.

Conocer el Motivo

Como ya hemos visto la motivación como tal puede sufrir cambios, ya que se trata de una variable dinámica y que no está exenta de sufrir mermas que afecten el rendimiento deportivo. En dicho caso es muy importante que el runner identifique claramente cuál o cuáles son las razones que provocan la caída en la motivación, ya que una adecuada solución pasa por conocer bien la causa. A continuación se enumeran algunos motivos posibles:

• Falta de interés en seguir trotando: Esta se manifiesta, por ejemplo, cuando el lugar de entrenamiento queda lejos (en invierno esta razón “se aumenta”), o porque la preparación exige esfuerzos, tenacidad y compromisos que no siempre pueden entregarse.
• Déficit de autoconfianza: Se expresa en una pérdida de confianza en las habilidades que se tienen, o de la capacidad de lograr ciertos tiempos o distancias.
• Desánimo: Asociado principalmente al no cumplimiento de los planes de entrenamiento y de metas competitivas.
• Agotamiento psicológico: Se produce por la alta exigencia a la que se está sometido. En el caso de los competidores de maratón, la exigencia y frecuencia de los entrenamientos puede derivar en un agotamiento de este tipo.
• Alteraciones psicopatológicas: Se refiere a trastornos no asociados al deporte en sí, sino que a un ámbito más clínico, como puede ser por ejemplo una depresión.

Así, para mantener la motivación, especialmente en periodos como el de otoño-invierno en que surgen mayores obstáculos para correr, es muy importante prestar atención a estas variables, ya que pueden afectar no sólo a quienes están empezando a trotar, sino también en los que perseveran y en quienes están ad portas de un retiro.