Psychological Time es una de las herramientas más sencillas para desarrollar la fortaleza mental en los corredores. ¿Sabes en qué consiste y cómo ponerla en práctica?

Por Rodrigo A. Cauas E.
Entrenamiento Mental Deportivo
110 Sport & Health Center
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Hay varias estrategias o herramientas psicológicas que el corredor puede utilizar para modificar y desarrollar la fortaleza mental. Una de las más sencillas, pero que tiene una inmensa utilidad para reconocer y vislumbrar los factores psicológicos que podrían afectar en el entrenamiento o en una carrera, es la Psychological Time. Esta se refiere a la construcción de la línea de los tiempos psicológicos que cada runner posee en función de sus intereses y características personales.
¿Cómo se puede hacer eso? A continuación te lo contamos.

Metas y Objetivos

La primera tarea, dentro de esta herramienta, consiste simplemente en sentarse y reflexionar acerca de las metas y objetivos que queremos lograr. Es importante recordar que una meta corresponde a la consecución final de un proceso (período de entrenamiento, temporada competitiva o al término de una determinada competencia) y que puede ser evaluada simplemente por su resultado (lugar obtenido, tiempo logrado) o bien por su rendimiento (procesos que pueden cumplirse independientemente se haya obtenido el resultado esperado o no).
Por otro lado, los objetivos corresponderían a todos los pasos previos que deben llevarse a cabo para cumplir justamente esa meta. Son los desafíos impuestos en el día a día, a mediano plazo, que engloban la preparación total del corredor, incorporando temas técnicos, físicos, nutricionales, psicológicos, entre otros.

Línea de Tiempo

Una vez diseñado un adecuado plan de metas y objetivos viene la segunda tarea: establecer la línea de los tiempos psicológicos. Este trabajo consiste en trazar en un papel una línea recta que incluya desde el primer momento de preparación hacia un evento competitivo, hasta la finalización del mismo. Y marcar en éste todos los momentos importantes en los cuales se percibe que el factor mental está presente, ya sea favoreciendo ciertos aspectos o dificultándolos. Así, por ejemplo, se puede partir una semana antes de una competencia experimentando levemente algunos síntomas de ansiedad. Luego, en esta línea de tiempo se pueden establecer otros momentos psicológicos importantes como: la noche anterior a la corrida, el día de la competencia, los segundos previos a la misma y así sucesivamente. Es indudable que cada corredor tendrá sus propios momentos psicológicos, y justamente ésta es una de las virtudes de este trabajo: la individualización.
Una vez completado el proceso anterior se procede al tercer paso, que consiste en colocar, en cada uno de los tiempos psicológicos definidos previamente en la línea, qué tipo de variables se hacen presentes y de qué manera.
A partir de este trabajo se puede, por ejemplo, reconocer desde cuándo están presentes las manifestaciones de ansiedad, o si el tipo de focalización que se utiliza es el adecuado o no. Además permite identificar los tipos de pensamientos más recurrentes y la forma de atribución causal que se utiliza para dar cuenta cuando los resultados no se dan (si es más interna o externa). Es decir, se busca establecer las variables específicas que están presentes en cada uno de estos momentos y darles un valor negativo o positivo según corresponda.
Esto, sin duda, requiere de una capacidad de introspección, ya que implica reconocerse en cada uno de estos momentos y hacer una correcta lectura de las sensaciones y de las emociones asociadas a cada momento.
El siguiente paso y final es fundamental, ya que implica definir cuál será la estrategia psicológica a utilizar en cada uno de los momentos mentales ya definidos, pero de eso hablaremos en la próxima columna. Hasta entonces…