Una caracterización de los dos tipos de corredores más comunes de nuestro país: los que practican este deporte como vía de escape y los que lo consideran como una de sus actividades más importantes.

Por
Rodrigo A. Cauas E.
Psicología & Coaching Deportivo
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Al corredor chileno definitivamente ya no se le puede catalogar como una persona que simplemente “está de moda”. Esto, principalmente por la cantidad de años que el running se lleva desarrollando en nuestro país, por el número de corredores que van en aumento y que también participan y compiten en carreras internacionales, y porque realizan un deporte que es el 2º más practicado en Chile, según la última encuesta del IND. A todo eso hay que sumar, por supuesto, el gran desarrollo industrial que han tenido las competencias y los métodos de entrenamientos, la creación de teams de running…
Por eso es que hoy todos ellos pueden ser catalogados como verdaderos deportistas, pero “deportistas de rendimiento”, sin el apelativo de “alto”, porque muchos no se dedican exclusivamente a su práctica, aunque sí construyen su día a día a partir de esta actividad.

Dos Tipos

Podemos hacer el experimento de clasificar a los runners y maratonistas en dos tipos:

1. Los que utilizan el running como vía de escape (a temas laborales, familiares, personales o de salud) y cuyas características esencialmente son: cumplen la mayoría de las veces con un mínimo aceptable de entrenamientos, por lo tanto en general no toman tan en serio todo lo relacionado con este deporte. Se podría establecer que tienen una orientación más hacia la relación que hacia la tarea, buscan más el vínculo social que perfeccionarse. No son tan rigurosos en su planificación y poseen una atribución causal enfocada a lo externo frente a lo que no pueden hacer. O sea, frente a los “no logros” le echan la culpa a la mala planificación del coach, a las zapatillas, al organizador de la carrera, al clima, al carrete de la noche anterior, etc., y en general intentan ser solo competitivos con el resto y no consigo mismo. Estas personas además no manejan bien los conceptos asociados a este deporte, afirmando por ejemplo que han corrido un “maratón 10K”. Y finalmente tienden a manejar la ansiedad y el estrés más orientado hacia sus emociones más que hacia el problema.

2. Los que conciben este deporte como una segunda actividad con tanto o más valor que la primera (normalmente la laboral). Se hacen llamar maratonistas efectivamente cuando ya han corrido los 42.195 kms. Muchos de ellos pueden hasta bordear la vigorexia o adicción al ejercicio físico. Esta es una patología considerada como tal no tanto por el volumen de km, sino porque las actividades personales se empiezan a dejar de lado para dedicarle más tiempo al entrenamiento. Son atletas que utilizan este deporte incluso como un puente para otros desafíos de mayor envergadura (trail running, triatlón, ciclismo...), sobre todo cuando cumplen una doble condición: comienzan a lograr objetivos con facilidad y a sentir el boreout (hacer lo mínimo para cumplir algo), y consideran que lo que les queda por cumplir es prácticamente irrealizable por su edad y condición.
Son obsesivos en planificar sus carreras y, en especial, sus entrenamientos. Y son competitivos, pero en primera instancia solo consigo mismos y en una segunda con otros. Pero ese “otro” no tiene nombre sino que se relaciona con salir en una determinada ubicación en los resultados generales, o por categoría, superar a un cierto porcentaje de corredores, clasificar a las mejores maratones del mundo, etc.
Trabajan en base a metas de logro y por ende las causas que esgrimen para sus logros (y no logros) son más internas que los corredores caracterizados anteriormente. Se centran en lo que ellos mismos pueden hacer para progresar o cambiar algo. Y manejan la ansiedad enfocada en resolver el problema que la provoca y no se centran tanto en lo que a ellos les genera estrés.

Más Expuestos

En general, se podría establecer que éstos últimos tienen un relativo éxito en comparación con los anteriores, pero también son deportistas que están más expuestos a las lesiones, al sobre entrenamiento y a todo lo asociado a la persona que se incorpora tardíamente a esta disciplina y sin mayor proceso de evolución…
Así somos los runners, con características disímiles y dinámicas pero finalmente con una gran autodeterminación por una calidad de vida más saludable…