Entrenar en otoño-invierno es para muchos una dura tarea. ¿Sabes cuáles son las razones sicológicas y cómo puedes mantenerte motivado en esta época del año?

Por Rodrigo A. Cauas E.
Psicología y Coaching Deportivo
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Es bastante posible que durante los meses de otoño-invierno, cuando la temperatura decae y tenemos menos luz, la motivación por seguir nuestra rutina de entrenamientos decaiga un poco. Cabe tener en cuenta que nuestra motivación no sólo obedece a los factores más intrínsecos, sino que también puede verse influenciada por elementos externos como el clima que en esta época del año normalmente es más frío y lluvioso, el aumento en la probabilidad de contraer enfermedades principalmente asociadas a trastornos respiratorios, y el empeoramiento en la calidad del aire en muchas ciudades del país.
Todo ello, sin duda, puede influir en nuestro estado de ánimo. Más aún, cuando se trata de personas que realizan habitualmente ejercicio físico al aire libre y sobre todo en horarios “especiales” -muy temprano o casi de noche- como ocurre con la mayoría de los runners, maratonistas, ciclistas y triatletas de nuestro país.

Luz Natural

Otra gran razón que puede afectar la motivación y estado anímico de un deportista en este período del año es la disminución de la luz natural.
Todos los seres humanos respondemos de alguna forma a lo que se denomina ritmicidad diurna, que se refiere a las variaciones que el estado de ánimo tiene durante el día. Bajo esta premisa no existen las personas que se mantienen emocionalmente planos durante el transcurso del día. Algunos se sienten con un mayor vigor en las mañanas y otras que aumentan su vigor con la llegada de la tarde. Estas variaciones no sólo están controladas por la cantidad de luz, sino que además por el ritmo vital y la personalidad que cada uno tiene.

Se sabe que desde el punto de vista físico son muchos los elementos que intervienen y afectan (positiva o negativamente) el estado de ánimo, como por ejemplo, los ritmos hormonales, la cantidad de glucosa en la sangre y otras sustancias relacionadas. En lo que respecta a este tema, es sabido que específicamente la luz afecta la producción de la melatonina que es la encargada entre otras cosas, de la regulación del ritmo circadiano.
¿Por qué esto parece ser más relevante en épocas de invierno? Porque se ha estudiado y comprobado que en estaciones como el otoño e invierno las variaciones del estado de ánimo son más amplias, es decir, son más extremas, pero con predominancia leve del extremo “más bajo del ánimo”.

Conocerse y Programarse

En ese contexto, es importante que cada uno trate de conocerse y programarse para entender el propio funcionamiento personal con respecto a los estados de ánimo, ya que esto tendrá una incidencia directa en el nivel motivacional. Lo anterior, además, es muy válido para programar los entrenamientos y no tener la sensación de que el deporte “nos está desmotivando” y evitemos tomar decisiones inconvenientes.
Si aprendemos a entender que nuestra motivación proviene de distintas fuentes y descubrimos cuál es la que predomina en cada uno de nosotros (internos vs. externos) podremos comprender mejor nuestros estados mentales y conductas. Eso es más importante aún en el invierno, época en que existe una mayor volatilidad en el estado de ánimo y en la que debemos preocuparnos de programar de mejor manera -en lo posible de acuerdo a los tiempos y posibilidades de cada uno- los momentos en que se entrena.
Considerando lo antes expuesto, también cabe señalar que si entrenas en un gimnasio para sortear las adversidades climáticas de este período, también es conveniente preocuparse de que los espacios sean lo más amplios y luminosos posible. Hay que tener en cuenta, eso sí, que la luz natural es irremplazable para nuestro sistema límbico que es el encargado de gestionar las respuestas fisiológicas ante los estímulos emocionales.