Este síndrome interrelaciona desórdenes alimentarios, amenorrea y osteoporosis, y afecta principalmente a las atletas mujeres. Conoce aquí sus riesgos y cómo tratarlos.

Por Rodrigo Castillo
Nutricionista Deportista
Profesor de Educación Física
www.nutritrainer.cl

La triada de la atleta femenina corresponde al síndrome caracterizado por tres alteraciones: desórdenes alimentarios, amenorrea y osteoporosis. Fue referido por primera vez por Barbara Drinkwater en 1986 y, posteriormente, en 2007 el Colegio Americano de Medicina del Deporte redacta su primer consenso sobre el tema, donde lo redefine como un proceso interrelacionado causado principalmente por la baja disponibilidad energética.

Actualmente el Comité Olímpico Internacional ha incluido una redefinición más amplia del síndrome, pues las consecuencias en salud del déficit energético son más extensivas que tan solo amenorrea y pérdida de la densidad mineral ósea. Entre las consecuencias adicionales en salud relacionadas a la deficiencia energética encontramos problemas gastrointestinales, inmunológicos, menstruales, óseos, endócrinos, hematológicos, psicológicos y cardiovasculares.

Además podemos identificar potenciales efectos negativos en el rendimiento deportivo derivados de la deficiencia energética relativa al deporte como: disminución de la fuerza muscular, reducción del desempeño aeróbico, aumento del riesgo de lesión, disminución de la respuesta al entrenamiento, alteración del juicio, disminución de la coordinación y concentración, irritabilidad, depresión, disminución de los depósitos de glucógeno.
Cabe mencionar que la entidad clínica de Deficiencia Energética Relacionada al Deporte (RED-S) puede afectar a individuos físicamente activos y que no se consideran como atletas de elite. Según esta apreciación, podríamos incluir a bailarines profesionales y jinetes entre otros. Además uno de los factores importantes en desencadenar una disminución en la ingesta energética es la existencia de desórdenes alimentarios y/o comer desordenado.
Si bien son las mujeres las que presentan mayores prevalencias de RED-S también existen datos que nos indican la presencia en varones en deportes como: ciclismo (50%), deportes por categoría de peso (18%), deportes de equipo (4%). Sabemos que los corredores, triatletas y ciclistas poseen mayor riesgo de sufrir una disminución de su densidad mineral ósea incluso sin presentar desórdenes alimentarios.

Evaluación de Riesgo

Sobre ese escenario, existe un modelo de evaluación de la estratificación del riesgo y retorno deportivo en atletas llamado Herramienta de Evaluación Clínica en Deporte (SCAT), el cual permite clasificar a nuestros deportistas en tres colores según distintas variables, tal como lo muestra la tabla adjunta.

Tabla 1: Clasificación de Riesgo de la Triada

RIESGO ALTO:

Se sugiere no competir deportivamente.

RIESGO MODERADO:

Se sugiere participación deportiva bajo supervisión.

RIESGO BAJO:

Apto para competencia.

-Anorexia Nerviosa u otro desorden alimentario grave.

-Condición médica (psicológica o fisiológica) relacionada a una disminución de la disponibilidad energética.

-Uso de técnicas de disminución de peso agresivas con consecuencias hemodinámicas.

-Porcentaje de grasa anormalmente bajo y prolongado (DEXA o Antropometría).

-Pérdida de peso corporal de 5-10% en 1 mes.

-Disminución del crecimiento esperado en atleta adolescente.

-Físico apropiado sin uso indebido de una dieta saludable y estrategias de ejercicio.

--- -Baja disponibilidad energética de naturaleza severa. -Hábitos de alimentación saludable con apropiada disponibilidad energética.
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-Ciclos menstruales irregulares.

-Amenorrea mayor a 6 meses.

-Menarquia >16 años.

-Función endocrina normal.
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-Reducción de la densidad mineral ósea < -1DS.

-Historia de 1 o más fracturas por estrés asociadas a disfunciones menstruales/hormonales y/o baja disponibilidad energética.

-Salud ósea esperada para edad, deporte y etnia.

-Salud músculo esquelética.

Anormalidad grave del ECG. Electrocardiograma. -Atletas con complicaciones psicológicas/físicas relacionadas a la baja disponibilidad de calorías ---
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-Deficiencia energética prolongada.

-Carencia de progreso y conformidad al tratamiento.

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Cabe mencionar que los atletas categorizados en color amarillo o rojo deben recibir evaluación y tratamiento médico. Dicho tratamiento deberá incluir un equipo multidisciplinario con médico deportólogo, nutricionista deportivo, psicólogo deportivo/psiquiatra. El tratamiento deberá enfocarse en restituir el déficit energético y disminuir el gasto calórico. Los intervalos de la evaluación pueden ser entre 1 a 3 meses y re-evaluaciones entre 6 a 12 meses. Previo al retorno a la actividad deportiva se deberán evaluar los factores condicionantes del estado de salud, propios del deporte y factores del entorno.