¿Son suficientes los nutrientes que entregan este tipo de bebidas para hidratar adecuadamente nuestro cuerpo?

Conmoción causó, en julio de 2015, el fallecimiento del triatleta británico Iain O’May tras sufrir un edema cerebral luego de competir en el Ironman de Frankfurt, en Alemania. Según explicó Leo Latasch, director de los Servicios de Emergencia de la ciudad, “la causa de su muerte fue la falta de suministro de sales en su cuerpo; él bebió mucha agua, pero ésta carece de sodio y el cuerpo, cuando suda, pierde todo el sodio y a falta de este mineral se provoca una alteración del equilibrio hidroelectrolítico en el cerebro”.
Este trágico caso da cuenta de la relevancia que tiene hidratarse correctamente a la hora de practicar deporte. Para hacerlo, muchos corredores recurren habitualmente a las bebidas isotónicas, pero cabe preguntarse: ¿es eso suficiente para recuperar el agua y las sales que pierde nuestro cuerpo durante el ejercicio?

Componentes y Contribución

El doctor Norman Macmillan, médico y nutriólogo deportivo, indica que estos productos tradicionalmente se han elaborado “con carbohidratos (6 a 8%) y sal (0,3-0,5 gramos/litro). Luego han aparecido variantes light, que tienen menos o nada de carbohidrato”.
Y añade: “El carbohidrato aporta la glucosa que se utiliza como energía durante el entrenamiento y competición. La sal, a diferencia de lo que se podría pensar, no está adicionada para reponer las pérdidas de sodio (la cantidad de sodio que contienen no es suficiente para reponer las pérdidas habituales por sudor), sino para aumentar la velocidad de absorción intestinal del líquido”.
Lo señalado es corroborado también por estudios realizados por el español Juan Del Coso, doctor en Rendimiento Deportivo y profesor de la Universidad Camilo José Cela de Madrid, quien en una entrevista a la revista Runner’s World advierte que existe “un desfase entre la cantidad de sales minerales que se pierden con el ejercicio y las dosis que tienen las bebidas deportivas. Esta falta de electrolitos en los productos comerciales no suele generar un gran problema en cuanto al rendimiento deportivo en la mayoría de especialidades deportivas en las que el esfuerzo no se prolonga más allá de los 90 minutos pues en estas bebidas las cantidades de sales podrían ser suficientes para su práctica. El problema viene cuando el esfuerzo se alarga en el tiempo, por ejemplo en pruebas del tipo: maratón, ultratrail, triatlón de media o larga distancia o ciclismo. Aquí la cantidad de sudor generado unido a la pérdida de sales minerales es un cocktail que puede generar una gran bajada de rendimiento e incluso problemas de salud”.
El investigador agrega que la menor cantidad de sales en las bebidas isotónicas se explica por razones comerciales: “Las marcas saben perfectamente que el sudor promedio está entre 40-60 mEq/L de pérdida de sodio, pero éstas sólo ponen 20mEq/L para no perjudicar el sabor de su bebida” ni sus ventas.
En ese contexto, Del Coso indica que para hidratarse adecuadamente en las pruebas más largas, los atletas podrían ingerir sal como suplemento: “Por norma general la suplementación con sal sería más válida para pruebas de más de 1:30 horas de duración y en condiciones de calor. En invierno el corredor podría comenzar a suplementarse con sal a partir de las 3 horas de esfuerzo, aproximadamente”, sostiene.

¿Cuánto Tomar?

El doctor Macmillan, en tanto, comenta que los contenidos de las bebidas isotónicas que se comercializan en Chile varían poco en los productos envasados. Y advierte: “La precaución es en los productos en polvo, pues el deportista debe tomar en cuenta la forma de diluir el producto para lograr las concentraciones adecuadas de los sustratos”.
El profesor de Fisiología y Nutrición Deportiva indica como referencia general que en deportes como running o el triatlón, “es recomendable consumir un promedio de 500 cc/hora. Es difícil tolerar más de ese volumen, por la velocidad de vaciamiento gástrico”.
Además recuerda que estas bebidas están diseñadas para ser ingeridas durante el ejercicio. Y que el consumo excesivo en reposo puede hacer engordar, por el aporte de carbohidratos.

*Artículo publicado en Run for Life n° 49, septiembre de 2015.