Aquí te presentamos diferentes opciones para disponer y atar correctamente los cordones, evitando detenciones innecesarias y molestias en los pies.

Uno de los imponderables que más molesta a los runners es ir corriendo a buen ritmo y tener que parar de improviso a anudar nuevamente los cordones de sus zapatillas. Puede parecer algo trivial, pero les genera consecuencias negativas como pérdida de tiempo y desconcentración, principalmente.
Ahora bien, el tipo de nudo y la disposición de los cordones tampoco dan lo mismo. Ya en 2010, un estudio liderado por los investigadores Marco Hagen y Ewald Hennig, de la Universidad de Duisburgo en Alemania, demostró que el uso adecuado de los cordones tiene un gran impacto en la comodidad y en la reducción de molestias de las personas al correr. Según la investigación, que analizó la biomecánica y los efectos del enlazado de los cordones en la distribución de la presión dorsal y la percepción de comodidad, un tipo determinado de encordonado puede disminuir considerablemente el riesgo de lesiones.
Ahí también se estableció que, por ejemplo, el tipo de pisada; tener o no el arco del pie elevado, o el pie más estrecho o más ancho en la punta; o sentir el talón suelto pese a usar la talla de calzado correcto, inciden directamente en la manera de ordenar los cordones y hacer el nudo.
Asimismo, se ha demostrado que la efectividad de la técnica de enlazado puede depender del material de los cordones, del número de orificios que tengan las zapatillas, y de la firmeza con la que se atan cuando se sale a correr.
En definitiva, un anudado correcto puede evitar más de una lesión o dolencia, como rozaduras, esguinces, ampollas, uñas negras y tendinitis, entre otros problemas.

Doble Nudo y Más

¿Qué consejos aportan los mismos corredores para lograr un nudo firme? En una encuesta en nuestro Instagram, la mayoría apostó por el doble nudo. Por ejemplo, Eduardo Rojas recomendó “doble nudo y si quedan largos después de atarlos lo mejor es meterlos por los costados”.
Italo Lazcano, en tanto, prefiere un “nudo simple por detrás de la lengüeta de la zapatilla y aprovechar todos los agujeros que ésta trae”. Al respecto, los especialistas sugieren el uso de su último orificio, porque permite la estabilidad lateral de la zapatilla, evita que la lengüeta se deslice, e impide que al momento de tensar los cordones (antes de hacer el nudo) se genere una presión excesiva sobre el empeine.
Otro grupo importante de runners se inclina por el uso de cordones elásticos, porque no se requiere atarlos y desatarlos cada vez que se usa el calzado para correr. También destacan por su elasticidad, adaptándose a la forma de la zapatilla, y repartir la tensión de forma específica en cada ojal con un ajuste personalizado, protegiendo de paso los tobillos, talón y uñas. En resumen, los corredores agradecen la comodidad que les entregan.

Seis Alternativas

En las siguientes imágenes, elaboradas por el sitio especializado danés RunRepeat, se muestran las seis maneras más comunes de ordenar y atar los cordones de las zapatillas de running dependiendo las características de los pies o dolencias de los atletas:

• Empeine alto:

Ejemplifica un modelo para cuando la zapatilla “baila”. Ofrece un encaje más compacto y mantiene el talón en su lugar, evitando la aparición de posibles dolores y ampollas. Otra opción de enlazado para evitar que el talón quede suelto es utilizar los agujeros extras que traen las zapatillas de running en la parte alta.

• Arco elevado:

Es una técnica para combatir las uñas negras y la incomodidad del antepié. Es útil para corredores que sientan dolor en la punta de los dedos, llevando al entumecimiento de la zona.

• Talón suelto y/o dolor en los dedos:

Estas dos alternativas no incluyen el enlace cruzado entre un par de orificios para aliviar la presión sobre el área. Simplemente se debe localizar la zona en la que la lengüeta o el upper de la zapatilla generan la presión y evitar cruzar los cordones por encima, llevándolos por los lados. Son buenas opciones especialmente para corredores pronadores (que tienden a juntar las piernas y a pisar con la parte más interna de la planta del pie).

• Punta más ancha y pie ancho:

Sirven para liberar la presión alta en la parte delantera del pie, lo que se consigue no realizando el cruce de los cordones entre los primeros orificios. Al margen del tipo de enlazado que se use, cabe considerar que en el mercado existen modelos de zapatillas de running diseñadas para el pie ancho.