Este artículo revisa el equipamiento que debes llevar en tus salidas a los cerros y a la montaña, y qué hacer en caso que te pierdas.

Por Cristian Valencia Pizarro
Entrenador Trail Running

Cada cierto tiempo nos enteramos de lamentables noticias acerca de extravíos, y peor aún, muerte de deportistas y personas que se aventuran en cerros y montañas. Ello hace necesario referirse a la importancia de la seguridad en los senderos, y de nuestra responsabilidad a la hora de enfrentarlos.

Malas Decisiones

Impulsados por la emoción, me imagino que muchos de ustedes han modificado una ruta planificada en la montaña. Ir hacia un destino incierto ha sido en ocasiones una experiencia maravillosa, pero en otras ha traído un gran mal rato. Tal decisión puede ocasionar una demora en el tiempo de recorrido y que incluso nos extraviemos, llevándonos más que un simple susto. Este cambio de planes puede ser fatal si nos topamos con un lugar de gran dificultad técnica o si lo hacemos en un horario inadecuado y/o en condiciones climáticas extremas, o peor aún si esos factores se mezclan.

Por lo tanto, debemos tener la capacidad de orientarnos, de leer el terreno, de saber cuándo salir y regresar, y tener claro qué material llevar según las condicionantes anteriores.

Yo también he tomado malas decisiones. Por ejemplo, en uno de los cerros de la zona central se me hizo tarde una vez por sumar más km de los planificados. Esa vez intenté bajar por una huella de animales que parecía segura y que supuestamente me llevaría más pronto a mi destino. Sin embargo, el sendero se fue cerrando tanto que cuando miré hacia atrás no vi ninguna huella, quedando rodeado de un poco amistoso bosque de espinos, que me impedía avanzar en cualquier dirección.

Solo un árbol, distante a unos 100 metros, me permitió tener una vista panorámica, redirigir mi ruta y encontrar los puntos de orientación que necesitaba. Después de 2 horas logré salir, completando en más de 7 horas un recorrido que estaba pensado para 4 a 5 horas. La clave fue la dosificación del líquido y de la energía.

De estos percances, que sirven de aprendizaje, ningún trail runner está libre. Como no lo estuvieron los dos jóvenes fallecidos en el cerro Provincia, quienes tomaron malas decisiones que terminaron con su muerte. Lo ocurrido con ellos nos deja una gran moraleja y lección de vida para seguir disfrutando de la montaña con mucha responsabilidad.

Más que Correr

Junto con la adecuada preparación física y técnica, un corredor de trail debe tener cultura de montaña, para leer e interpretar el terreno e informarse previamente del clima de la zona a recorrer y de sus características. Esto puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
En ese sentido, si vas a desafiar una ruta conocida es recomendable que:

• Planifiques bien el recorrido (tiempos y distancias).
• Lleves material acorde al lugar al que vas.
• Lleves hidratación y ración de marcha de acuerdo al tiempo que estarás en ruta.
• Revises previamente las condiciones meteorológicas para que portes el material adecuado o suspendas la salida en caso de clima extremo.
• Avises en qué sector te moverás.
• Portes gafas con protección UV, para cuidarte contra la radiación solar, ramas y espinos.
• Visualices bien el terreno al llegar al lugar, tomando puntos de referencia y orientándote, por ejemplo, según el avance del sol.
• Lleves celular completamente cargado, silbato y manta térmica.
• Entrenes, de preferencia, acompañado.

Si no conoces la ruta, además debes preocuparte de:

• Llevar un mapa de la zona a recorrer.
• Visualizar bien la ruta previamente con el apoyo de alguna aplicación.
• Activar la señal del GPS en la aplicación antes iniciar la marcha.
• Evitar salir por la tarde o noche, ya que no sabes cuánto te vas a demorar.
• Llevar luz frontal cargada en caso de salir por la tarde.

Si te extravías lo aconsejable es:

• Buscar un lugar para ver bien el sector en el que te encuentras, incluso aprovechando la tecnología con imágenes satelitales.
• En caso de tener señal de celular, enviar tu ubicación mediante whatsapp a tus conocidos
• Si estás accidentado, busca un lugar que te proteja de las inclemencias del tiempo.
• Si no tienes movilidad, cúbrete con una manta térmica y espera el rescate.