¿Sabes cómo distinguir entre zapatillas para distancias cortas y largas? Acá tienes algunos consejos para hacerlo y para escoger el calzado adecuado a tus necesidades.

Escoger las zapatillas apropiadas para correr muchas veces no resulta tan fácil. Si bien hay aspectos básicos que todos sabemos distinguir, como por ejemplo que el calzado nos quede cómodo, hay otros factores que no conocemos y que también debiéramos considerar para hacer una correcta elección.
Uno de los más relevantes es la distancia que pretendes correr con las zapatillas. Claro, porque sus estructuras suelen tener diferencias que en algunos casos son más recomendables para carreras cortas y en otros favorecen a quienes van por mayor kilometraje.

Drop, Amortiguación y Más

Felipe Castro, Product Manager de New Balance, señala que las principales diferencias entre zapatillas para distancias cortas y largas se pueden apreciar en tres aspectos: el drop, la robustez y la amortiguación.
Explica que el drop es la resta entre la medida del talón de la zapatilla al suelo y la distancia de la punta al suelo, y mirando un modelo al lado de otro se puede tener una idea aproximada de cuál es el que tiene más. “En las zapatillas para distancias más cortas, el drop suele ser más pequeño, debido a que no se quiere perder energía en ninguna fase de la pisada, por lo que la transición entre la pisada y la superficie debe ser lo más rápida posible. En cambio en carreras más largas, por lo general, se privilegia un mayor drop ya que la exigencia que se le hace a la media suela es mayor”, plantea.

Asimismo indica que las zapatillas para distancias más largas suelen ser más robustas, “es decir, poseen mayor estabilidad y generalmente llevan más de una tecnología de amortiguación integrada”. Esto se debe a que con el cansancio se tiende a perder estabilidad en la pisada, por lo que es necesario que la amortiguación responda por más tiempo. De ese modo, usando una zapatilla más robusta, “un atleta podría tender a talonear producto del cansancio y no por eso va a perder suavidad en la pisada”, sostiene.
Felipe añade que la mayor robustez del calzado para distancias más largas generalmente se aprecia en la zona del upper o capellada, “lo que se detecta en placas plásticas integradas, taloneras más estructuradas o cualquier aplicación que represente estabilidad. Un ejemplo en el caso de New Balance es la Fresh Foam 1080 o la 1260”.
Luego señala otra diferencia fácil de apreciar: la amortiguación de una zapatilla para distancias menores se trabaja en base a media suela de una sola pieza, sin ningún componente externo. “Así logramos que la zapatilla reaccione de manera mucho más efectiva en la carrera no perdiendo tiempo en que responda a nuestras exigencias o cambios de ritmo. Además, al trabajar con una sola pieza se puede reducir el peso del calzado sin sacrificar amortiguación ni respuesta”, comenta.
En relación a ello, recuerda que también es importante considerar el peso corporal del corredor, “ya que la efectividad de la amortiguación elegida va a depender de esto, al mismo tiempo que puede incidir en la durabilidad promedio de la zapatilla”.

Otros Factores

Hay otros factores relevantes, relacionados con lo anterior, que también conviene tomar en cuenta a la hora de escoger la zapatilla.
Entre ellos están las características de la suela y la entresuela o media suela. Charles Marrecau, Brand Manager de Under Armour, expone: “Por lo general, la suela cumple un rol de protección contra los impactos, mientras que la entresuela se enfoca más a la comodidad. El conjunto de ambas es sumamente importante porque es lo que entrega amortiguación, estabilidad y ligereza, dependiendo de la zapatilla. Según estas características, en Under Armour tenemos zapatillas clasificadas por silos: para los corredores que corren distancias largas (Run Long) se privilegia amortiguación; para los que corren distancias cortas (Run Fast) se prioriza ligereza; y los que disfrutan en superficies que requieren un máximo de potencia y tecnicidad (Run Strong) se privilegia estabilidad”.
Agrega que para las distancias largas es importante la amortiguación para no dañarse las rodillas, mientras que si lo que interesa es ir más rápido conviene que la suela sea más liviana y la amortiguación un poco menor.
Charles también dice que es importante considerar la pisada del corredor: “La estructura de la suela debe responder a la necesidad de una pisada neutral, pronadora o supinadora”, concluye.