Correr con calzado minimalista, estilo natural running, es una tendencia con cada vez más adeptos en el mundo y en Chile. ¿Cuáles son sus pros y contras?

El correr con la mayor amortiguación posible no es la única corriente válida dentro del running. Es la que tiene más adeptos, pero también hay devotos de un estilo que va en sentido contrario. A ésta se le conoce de distintas maneras: barefoot, minimalista o natural running. Son conceptos que presentan diferencias pero que apuntan esencialmente a lo mismo: a correr emulando el movimiento natural del pie, según su diseño y evolución.
De acuerdo a sus defensores, la mayoría de los atletas aficionados que padecen lesiones crónicas experimentan una mejoría ostensible al probar este formato natural. ¿En qué consiste? en correr descalzo o con calzado con menos amortiguación, peso y drop (diferencia de altura en milímetros entre el talón y la punta) que los modelos tradicionales.

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La aparición creciente de zapatillas con esas características ha hecho que los corredores “naturales” se inclinen mucho más por el estilo minimalista que por la opción barefoot, que no es otra cosa que correr descalzo. A eso ha contribuido de sobre manera el marketing de los fabricantes que ofrecen prototipos para este mercado, los cuales resaltan que éstos sirven para correr de manera más natural, prácticamente como si fuéramos descalzos, pero con la protección y comodidad de unas zapatillas que incorporan las últimas tecnologías disponibles.
Entre las marcas que tienen en su ADN el natural running y que están en el mercado chileno figuran Altra, Newton y Salming. En el caso de esta última, su filosofía “siempre se ha centrado en este estilo, con un calzado de perfil bajo y escaso drop que busca ayudar a lograr una carrera eficiente y lo más natural posible”.
El corredor chileno Felipe Ahumada ratifica los beneficios de la apuesta minimalista: “lo mejor es que con este tipo de zapatillas fortaleces todos los puntos del pie, te ayuda con una correcta técnica de carrera, te vuelves más eficiente al correr y menos propenso a lesiones. Desde que dejé la amortiguación excesiva y el drop muy alto le dije adiós a las lesiones”, expresa agradecido.
En el lenguaje de esta variante del running, la técnica de carrera correcta consiste simplemente en usar el tercio anterior del pie para impactar el suelo. O en el peor de los casos emplear la zona media, pero por ningún motivo pisar con el talón, ya que esta postura que favorece la aparición de dolencias en los corredores.

Estudios Favorables

Este “movimiento” surgió en Estados Unidos, aunque se extendió muy rápidamente en Europa. Alemania es actualmente el país donde más se utiliza calzado minimalista, con una participación cercana al 30% en las ventas de zapatillas para corredores, mientras que en Italia, Francia, Reino Unido y España ésta se sitúa entre el 10 y 20%.
Algunos estudios recientes han aportado resultados favorables respecto a los beneficios en salud y biomecánicos que propicia esta modalidad. Por ejemplo, un exhaustivo estudio biomecánico de la Universidad de Harvard demostró que los corredores que utilizan calzado minimalista pueden correr con mayor facilidad en cualquier superficie dura. Es más, los atletas experimentados tienden a evitar el ‘aterrizaje’ con el talón.
También se ha comprobado que pisar con las partes media y delantera del calzado –a lo que, por su diseño, ayudan muchos modelos minimalistas– no genera el impacto que produce la entrada con la zona posterior del mismo. En ese sentido, quienes suelen preferir prototipos con un alto talón (mucho drop) tienen una costumbre difícil de modificar.
Otras investigaciones ponen de relieve la importancia de acercar el natural running a los niños, animándolos a correr descalzos por la playa o el jardín.
¿Cómo pasarse de un estilo a otro o partir corriendo bajo esta modalidad? Los especialistas recomiendan un comienzo pausado, primero caminando con el calzado minimalista por periodos de tiempo escalonados y empezar el trote luego de varias sesiones de caminatas.
Lo anterior, dado que por lo general estas zapatillas poseen una menor amortiguación que las usadas tradicionalmente por los corredores. Gracias a eso, el pie tiene una mayor flexibilidad pero tanto los tendones como los músculos de esta zona tienen que soportar una mayor carga de trabajo.
Dicho esto, Rony Silvestre, Jefe del Laboratorio de Biomecánica de Clínica MEDS, aconseja esta forma de correr “siempre y cuando sea a través de un proceso gradual y monitoreando las posibles molestias y lesiones en la piel que esta práctica puede causar. Se ha demostrado que en un estilo minimalista, combinado con una técnica de carrera en la que el contacto inicial es con el talón, los impactos y las fuerzas de reacción del suelo se ven aumentados en forma significativa, que es un factor de riesgo para algunas lesiones del corredor como el Síndrome de Estrés Tibial”.
De manera complementaria, diversos entrenadores nacionales aconsejan alternar las zapatillas de running habituales con otras con menos amortiguación como una excelente manera de recuperar la fuerza en el conjunto del pie y reducir el riesgo de lesiones.