Las zapatillas deben recibir, absorber y mitigar la fuerza que aplicamos al correr. ¿Sabes qué aspectos y tecnologías priorizan los fabricantes para hacerlo?

Comodidad. Eso es lo que todos buscamos a la hora de escoger unas zapatillas de running. Este concepto, sin embargo, involucra analizar varios aspectos, entre los que figura la amortiguación, vale decir, la capacidad que tiene el calzado de recibir, absorber y mitigar la fuerza que aplicamos al correr.
¿Qué importancia tiene este factor? Juan González, kinesiólogo de Medpro Clínica, responde: “El pie en sí tiene su propia amortiguación distribuida en arcos plantares, por lo que articular, muscular y ligamentosamente tiene la capacidad de mitigar los impactos que provoca correr. Con la aparición de más tecnologías de amortiguación, algunas veces su aplicación en las zapatillas parece ser algo excesivo, tanto así que puede generar inhibición de los mecanismos propios del pie, pero en estricto rigor sí debe existir”.
Cómo saber, entonces, qué nivel de amortiguación es el adecuado para nuestro pie. “Debe ser lo suficientemente cómoda para no sentir los baches o piedras del camino, ya que al final la zapatilla es una funda de protección del pie contra el medio ambiente y de las posibles lesiones que tengan”, plantea el especialista.

Aspectos Prioritarios

Las empresas fabricantes de zapatillas priorizan diversos aspectos para que sus productos cuenten con una amortiguación apropiada.
Fernando Padovani, Jefe de Marketing de New Balance, señala por ejemplo que la clave está “en la tecnología que sustenta la amortiguación y en los laboratorios que poseen las marcas para probar y crear nuevas tecnologías enfocadas en la amortiguación”.
Advierte, eso sí, que antes de pensar en la tecnología de amortiguación, a la hora de elegir una zapatilla el corredor debe hacerse tres preguntas fundamentales: ¿qué tipo de pisada tiene?, ¿cuál es su peso?, y ¿cuál es su distancia promedio de carrera? “Resolviendo estas preguntas puede decidir entre un zapatilla con amortiguación integrada como es el caso de las New Balance 1080 u optar por una zapatilla con suela integrada como la New Balance Zante”, comenta.
Por su parte, Osvaldo Calderón, Product Trainer de adidas, indica que la marca desarrolla sus productos “basándose en lo que más se necesita según las diferentes etapas del pie cuando está en movimiento: con mayor amortiguación al hacer contacto con la superficie (ya sea con el talón o con la parte delantera), buena estabilidad en la zona de transición y de más elasticidad e impulso durante la fase de despegue. La idea es que el pie se pueda sentir lo más natural posible y sin riego de lesiones”.
En Under Armour, en tanto, dan relevancia al drop, vale decir, la diferencia de altura entre el punto más alto del talón de la zapatilla y el más bajo ubicado en el sector de la puntera, haciendo una medición interna. Sergio Costabal, Senior Marketing Manager, South Cone LAM de la marca, afirma: “A mi juicio, los aspectos claves son el drop y el perfil, ya que el drop te aporta amortiguación y con una buena capellada tienes un calce perfecto. Sin embargo, cada corredor tiene su zapatilla y depende de para qué la necesite, por ello hemos creado modelos específicos para cada persona”.
Otros fabricantes como Nike priorizan aspectos aún más específicos: “Para una buena amortiguación, la zapatilla de running debe contar con espuma que le permita absorber y disipar de forma correcta la presión que se genera en cada pie”, asegura Marcos Sundblad, Brand Manager de Running para Nike Cono Sur.

Tecnologías

De acuerdo a lo indicado, cada marca ha desarrollado tecnologías particulares con las que buscan garantizar que sus zapatillas de running tengan una amortiguación adecuada.
En el caso de adidas, por ejemplo, cuentan con una tecnología de entresuelas llamada Boost. “Este material está inserto en varios de nuestros mejores modelos y es lo más eficiente en cuanto al balance entre amortiguación y retorno de energía, porque está compuesto por cápsulas independientes de TPU que tienen la característica de deformarse con la presión al hacer contacto con la superficie para más amortiguación y después vuelven a su forma original de manera elástica. Eso se traduce en más impulso y energía a cada paso que uno da”, explica Osvaldo Calderón. Luego destaca que Boost tiene varias ventajas, pero la más notable es que no se comprime con el tiempo, “por lo que se mantiene igual de blando y con la misma consistencia como el primer día, durante toda la vida útil del calzado”.
Las zapatillas Under Armour, por su parte, basan su amortiguación en el sistema Charged Cushioning, el cual “brinda protección contra el impacto y retorno de energía superior para una sensación única. Bajo los conceptos Run Strong, para trayectos cortos y entrenamientos funcionales, Run Long, para distancias largas, y Run Fast, para distancias cortas que requieren del máximo rendimiento del atleta, calificamos nuestra nueva línea de zapatillas que incluyen la tecnología Charged Cushioning”, comenta Sergio Costabal.
En Nike, en tanto, cuentan con diferentes tecnologías pensadas en los distintos perfiles de runners. En ese contexto, Marcos Sundblad resalta la familia de zapatillas de running Zoom Air, que “cuentan con cápsulas de aire de bajo perfil ubicadas en zonas estratégicas, como talón y ante pie, que permiten una mejor amortiguación al estar en contacto con el suelo, y un impulso que favorece el despegue del pie. Son diferentes tipos de cápsulas de aire presurizado, en las que destaca la cápsula Zoom, que posee fibras sensibles en su interior y, al recibir el peso del cuerpo, se deforman absorbiendo el impacto y luego recobran rápidamente su estructura favoreciendo un impulso mayor”.
Añade que también cuentan con otras tecnologías que han incorporado en diferentes modelos de zapatillas. Ejemplos de ello son Lunarlon, espuma muy ligera que permite una amortiguación suave y con mayor percepción del suelo, y Phylon, tecnología “para corredores que prefieren una amortiguación más corta y rápida, para favorecer un despegue precoz sin la sensación de hundirse en la zapatilla”, señala.

Otros Factores

El kinesiólogo Juan González recomienda que para elegir y utilizar una zapatilla adecuada a tus necesidades, tengas en cuenta otros factores relevantes: el terreno donde vas a usarla; el kilometraje recorrido, ya que en promedio al sobrepasar los 450 km una zapatilla pierde su estructura y amortiguación; y la experiencia práctica con cada calzado, toda vez que el pie se adapta y se moldea de forma personal.
Asimismo, recuerda que la elección de la zapatilla no debe estar determinada por su color, forma exterior, ni estética. Tampoco hay que dejarse llevar por el precio: “Las zapatillas más caras no necesariamente son las mejores”, advierte. Y finalmente recalca: “Una zapatilla no cura lesiones de rodilla, tobillo o rodilla, ya que es un factor ínfimo dentro de todas las posibilidades existentes para poder desarrollar una patología o disfunción”.

*Artículo publicado en Run for Life n° 52, diciembre de 2015.