Esta medida propia de cada modelo de zapatilla puede incidir en la forma en que corremos. Aquí te contamos de qué se trata.

¿Has escuchado hablar del drop de una zapatilla? Por si no lo sabes, es la diferencia de altura que hay entre el punto más alto del talón y el punto más bajo de la planta, calculada en una medición por dentro del calzado.
La kinesióloga deportiva Gianella Devoto añade que “el drop en una zapatilla varía entre 2 mm y 12 mm. Al bajar el drop nos acercamos más a una pisada fisiológica como el estilo Barefoot y al aumentar el drop le entregamos mayor amortiguación al pie cambiando la biomecánica de la carrera”.
Luego explica que la forma en que este factor incide en la forma en que corremos: “Al correr descalzos las fases de apoyo del pie van desde el antepie hacia el retropie, entregando menor longitud de zancada pero aumentando la cadencia. Al utilizar zapatillas nos vemos obligados a realizar el apoyo desde el retropie hacia el antepie, cambiando las fuerzas y el impacto que reciben nuestras articulaciones. Al utilizar un calzado con menor drop, y a su vez acercarnos a una pisada menos amortiguada, aumentamos la propiocepción y obligamos a nuestra musculatura a trabajar para absorber las fuerzas de impacto y mantener una alineación correcta. En cambio, al utilizar un calzado con mayor drop, disminuye la sensibilidad de nuestro pie, se reduce la propiocepción, y nuestra musculatura no trabaja de manera tan eficiente como lo haría si corriéramos descalzos. Por esta razón, las estructuras pasivas (huesos, cartílagos, meniscos, etc.) se llevan el trabajo de absorber más cargas”, detalla Gianella.

¿Cuál es el Adecuado?

¿Qué drop es el apropiado para cada corredor? La kinesióloga responde: “Según mi visión, un corredor inexperto o que se inicia recién en el running, debería usar una zapatilla con mayor drop, ya que su musculatura y cuerpo en general va a tener que reaccionar por primera vez ante los esfuerzos de correr y probablemente no se encuentren entrenados para poder absorber cargas de una manera eficiente”. Agrega que la idea es ir reduciendo el drop a medida que la musculatura del corredor se va fortaleciendo, entregando menos soporte de talón, pero una mayor propiocepción y sensibilidad del terreno.
Gianella Devoto plantea además que hay ciertos factores personales a considerar para elegir el drop adecuado a tus necesidades. “Más que nada tienes que tomar en cuenta el tipo de carrera y qué tan entrenados estás, porque el calzado no es lo que va a evitar lesiones, sino que es la capacidad de las estructuras para absorber energías, mantener nuestras articulaciones en una correcta alineación y para generar un soporte adecuado para realizar una tarea exigente como es el running”, concluye.

Más Recomendaciones

Los representantes de reconocidas marcas de zapatillas coinciden en gran medida con los conceptos señalados, y aportan más información que puede ser útil para tu elección.
Fernando Padovani, Jefe de Marketing de New Balance, por ejemplo, plantea que un drop más bajo es para carreras más cortas, mientras que un drop más alto es para corridas más largas. Y añade que a menor drop, el tiempo de respuesta de la zapatilla también es menor.
Complementando lo anterior, Osvaldo Calderón, Product Trainer de adidas, recalca que “el drop va a influir directamente en la sensación del corredor al momento de hacer contacto con la superficie. A mayor drop, la sensibilidad va a ser menor, pero la amortiguación y la respuesta va a ser mayor especialmente en entrenamientos de largas distancias”. Así, generalmente, esto se recomienda a quienes están empezando o requieren más amortiguación ya sea por lesiones previas o mayor sensación de comodidad. Las zapatillas con drop más bajo, en cambio, aumentan la sensibilidad y “son ideales para los que buscan una pisada más natural o minimalista, sobre todo para los forefoot runners o los que apoyan más la parte delantera del pie primero más que el talón”, dice Osvaldo. Un drop menor, además, aumenta el trabajo a nivel de fibras musculares específicas, así que pueden ser una buena opción para quienes buscan fortalecer la zona baja de las piernas.
Por su parte, Sergio Costabal, Senior Marketing Manager South Cone de Under Armour, comenta: “Los drop de mayor milímetro aumentan la amortiguación y devuelven la energía en el retorno. Tenemos zapatillas con un drop más alto, como la Charged Bandit para pronadores, la Gemini para quienes gustan de distancias largas y la Fortis para entrenamientos fuertes. Y otras con un drop menor, como la Speedform Apollo, que tiene 6 mm y un perfil muy bajo, lo que la hace una zapatilla muy apetecida para competir”.
Finalmente, Marcos Sundblad, Brand Manager de Running para Nike Cono Sur, plantea que “el drop de la zapatilla está determinado en cada modelo, pensando en el tipo de corredor o técnica que desarrolle en su carrera. Mientras más técnico o menor apoyo de talón quiera realizar el corredor, influenciado también por la velocidad con que circula, el drop se debe ir reduciendo, para así poder hacer un primer contacto contra el suelo más adelantado. Para quienes buscan mucha sensación de amortiguación lo recomendado son los drop más altos”.

* Artículo publicado en Run for Life n° 52, diciembre 2015.