Medir el consumo máximo de oxígeno de los corredores es clave para establecer sus cargas de entrenamiento y las distancias en que puede desarrollar mejor su potencial.

Partimos con un trote de corta distancia, días después seguimos con otro un poco más largo, hasta que logramos correr 5 km. Después nos esforzamos por mejorar los tiempos, participamos en las primeras corridas y, en vista de que nos gusta y nos hace muy bien, incorporamos definitivamente al running en nuestras vidas. Casi sin darnos cuenta, correr pasa a ser una prioridad y empezamos a plantearnos desafíos más exigentes.
Para superarnos, eso sí, necesitamos mejorar progresivamente la condición y resistencia física. Esto, bajo métodos adecuados y personalizados de entrenamiento que nos permitan ir saltando etapas sin sufrir lesiones.

Deficiencias y Virtudes

En ese contexto, necesitamos conocer nuestras capacidades físico-funcionales para prepararnos bajo planes de entrenamiento diferenciados. “Lo anterior se logra a través de diferentes pruebas físicas y fisiológicas que determinan las reales capacidades biológicas de los individuos, permitiendo identificar y cuantificar tanto las deficiencias como las virtudes de los corredores. Bajo estos parámetros se establecen objetivos, criterios y recomendaciones sobre los cambios y efectos funcionales orgánicos que resultan de la práctica de ejercicios físicos a corto plazo (respuestas fisiológicas agudas o inmediatas antes, durante y después de un ejercicio o actividad física) y a largo plazo (adaptaciones fisiológicas crónicas o de una serie de ejercicios repetidos y/o entrenamiento)”, señala Hugo Cerda, profesional de la Unidad de Fisiología del Ejercicio de Clínica Meds.

Añade que con toda la información recopilada se pueden orientar correctamente los entrenamientos.
Uno de los indicadores más importantes a determinar es el Consumo Máximo de Oxígeno (VO2 max), que es “la máxima capacidad que tiene el organismo de poder extraer, transportar y usar el oxígeno para poder generar energía. Es una medida muy importante ya que permite integrar la capacidad de la mayoría de los sistemas del organismo, como son el respiratorio, cardiovascular y neuromuscular”, explica Cerda.
¿Cómo se cuantifica? El especialista comenta que “al deportista se le somete a una prueba en la que se le va aumentando gradualmente la intensidad del ejercicio hasta llegar a su máxima tolerancia al esfuerzo. Se puede realizar tanto en trotadora como en bicicleta, lo cual dependerá del deporte que realiza la persona a la que estamos evaluando”.

Potencial de Entrenamiento

A juicio de Héctor Passi, gerente técnico de Fitness Pro y especialista en este tipo de mediciones, la también llamada potencia aeróbica máxima “no es el principal indicador del rendimiento, pero sí es clave para establecer las cargas de entrenamiento que puede soportar el corredor y las distancias donde puede desarrollar mejor su potencial. Un runner con un menor consumo máximo de oxígeno puede correr más rápido que otro con un mayor VO2 max, pero el primero tendrá un mayor desgaste y más lenta recuperación, lo que con en el tiempo puede derivar en una lesión. Por eso que este parámetro marca también la capacidad de recuperación del deportista”.
Agrega que conocer el VO2 max de un atleta posibilita, además, determinar sus cargas óptimas de trabajo para disminuir su porcentaje de grasa.
¿Es más importante este indicador que el umbral láctico o anaeróbico, que corresponde a la intensidad de la actividad física en la cual la oferta de oxígeno se hace incapaz de mantener por sí sola la energía? Passi responde: “He visto muchas publicaciones que enfrentan la importancia de estos dos parámetros fisiológicos y la verdad que uno no es mejor que el otro. No obstante, la primera medición que debe realizarse el corredor es el VO2 max, ya que el umbral láctico se encuentra a un porcentaje del consumo máximo de oxígeno. Si bien es cierto que el umbral es el principal indicador de rendimiento, tiene sus limitantes y será siempre dependiente del VO2 max”.