Considerando las altas temperaturas de esta época, cabe preguntarse: ¿en qué horario conviene más salir a correr?

Escapar del sofocante calor se ha transformado por estos días casi en un “deporte” nacional. Es que las temperaturas sobre los 30° C ya se han hecho habituales en gran parte del país. En esas condiciones, cabe preguntarse: ¿a qué hora conviene más salir a correr?
La respuesta lógica entrega dos alternativas: temprano en la mañana o al final de la tarde. Cada una de las cuales tiene, por cierto, sus pros y contras.

A Primera Hora

Para Juan Pablo Iturriaga, profesor de educación física con un magister en salud, “es más recomendable correr en la mañana porque la temperatura es más baja, hay menos radiación solar y el aire tiene mejor calidad, sobre todo en estos días en que el humo derivado de los lamentables incendios forestales complica más el trabajo aeróbico”.

Agrega que este verano las temperaturas se han mantenido altas hasta el final de la tarde, por lo que en dicho horario los runners están más expuestos a la deshidratación e incluso a sufrir quemaduras por el sol. De todos modos, en caso de que se opte por correr en este horario, aconseja hidratarse bien antes, durante y después de entrenar con bebidas isotónicas; reducir la intensidad del entrenamiento; y usar indumentaria técnica (polera, lentes, gorro, etc.) que otorgue más protección y comodidad al trotar.

El entrenador del team de running de Entel también comenta que si se va a correr en la tarde, es conveniente hacerlo ya de noche cuando la temperatura haya bajado lo más posible. Recuerda, eso sí, tener precauciones con la menor visibilidad sobre todo cuando se corre en parques o lugares con superficies irregulares. Asimismo aconseja usar ropa reflectante para disminuir la exposición a accidentes.

Biorritmo Individual

Más allá de lo expuesto, Juan Pablo Iturriaga comenta que hay un factor muy relevante a tomar en cuenta a la hora de escoger un horario para correr, cual es la fisiología y el biorritmo de cada persona. “En la teoría del entrenamiento hay un principio básico que es el de la individualidad. Hay personas a las que les acomoda más hacer ejercicios aeróbicos en la tarde-noche, porque eso les permite por ejemplo dormir mejor y si hicieran esa actividad en la mañana andarían todo el día cansados. Hay otros individuos en que la situación es a la inversa: cuando hacen ejercicio en la noche, al aumentar las endorfinas les cuesta quedarse dormidos, y si lo hacen en la mañana se activan para el resto del día. Vale decir, el horario a escoger finalmente va a depender del biorritmo que cada individuo tenga”.
Esa condición personal se detecta en la práctica y finalmente ayudará a determinar si es mejor correr al comienzo o al final del día.

Más Precaución

Finalmente, Juan Pablo hace un llamado a ser más cuidadosos en los entrenamientos, pensando en la salud y bienestar a largo plazo de los corredores. “Si hay condiciones climáticas o de calidad del aire peligrosas para hacer ejercicios de largo aliento, como correr más de 15 kilómetros y la recomendación es no hacer actividades al aire libre, es mejor cambiar la planificación y hacer por ejemplo una rutina indoor de fortalecimiento muscular o elongación para evitar eventuales problemas de salud a los corredores. Puede que los impactos de correr con malas condiciones ambientales no se noten de inmediato, pero sí en el largo plazo, así es que conviene ser más precavido”, concluye.