Las siguientes recomendaciones te pueden ayudar a compatibilizar tu pasión por el running con el descanso veraniego.

El verano es para la mayoría de la gente sinónimo de vacaciones, descanso familiar, cambio de ambiente y de rutina.
En ese contexto, más de algún corredor suele preguntarse: ¿qué puedo hacer para no perder el ritmo de entrenamiento? Más aún cuando no son pocos los que están en plena preparación para desafíos tan importantes como el próximo Maratón de Santiago que se realizará en abril.
Pablo González, head coach de Road Runners, plantea que la clave está en buscar formas de seguir con el trabajo deportivo compatibilizándolo con la vida familiar y entrega recomendaciones al respecto.

Mantener Volumen

El profesor de educación física señala que el problema que común en quienes se toman vacaciones en medio de su plan de preparación “es que pierden la continuidad en la intensidad del entrenamiento, por lo que se interrumpe su progreso”.
Frente a ello, plantea: “Lo ideal es que mantengan el volumen de entrenamiento planificado. Por ejemplo, los que están entrenando para un 21K y tienen que hacer 40 km. a la semana, o los que están preparando un maratón y les corresponde completar 80 km. semanales, tratar de cumplir esas distancias, pero sin alterar la vida familiar”, apunta.

De igual manera, aconseja relajar un poco las exigencias considerando que en los lugares de vacaciones no se cuenta con los apoyos que hay en los circuitos habituales de entrenamiento. “Por ejemplo, si estás solo en la playa tratando de completar un largo de 30 km. y a los 25 km. ya no puedes más, es mejor dejarlo hasta ahí, porque estás en un periodo en que tu cuerpo y tu mente también necesitan descansar”, grafica.

Superficies y Alimentación

Las vacaciones suelen implicar también un cambio en las superficies para entrenar, tema con el que hay que tener bastante ojo. “Ojala los entrenamientos largos sean por las mismas superficies en que corremos habitualmente. Por ejemplo, en los caminos anchos se puede correr por la berma en el sentido contrario a los automóviles. También se pueden usar circuitos de maicillo o tierra aplanada, pero no es recomendable correr por superficies irregulares a las que no estás acostumbrado ya que aumenta el riesgo de lesiones”, advierte Pablo.
Añade que no es conveniente correr tramos largos en la arena porque “cuando uno pisa en el cemento o en tierra dura, se produce una frecuencia de movimiento y una mecánica de carrera a la cual nuestro cuerpo se adapta y acostumbra. La mayoría no tiene la adaptación necesaria para correr en arena y generalmente quienes tratan de entrenar sistemáticamente en esta superficie terminan lesionándose”. Sí se podría hacer entrenamiento regenerativo en arena, por ejemplo, trotando no más de 20 minutos y desarrollando algún circuito de preparación física.
En vacaciones muchos se tientan también con los cerros. Pablo González señala que esto puede ser riesgoso para quienes deben cumplir un entrenamiento más rígido y sistemático como los maratonistas. “Eso depende mucho de los objetivos de entrenamiento del corredor. Por ejemplo, si alguien está buscando mejorar su marca en una carrera próxima tendrá que ser más riguroso en su preparación, en cambio si no hay metas exigentes se puede tener mayor movilidad en el plan y cambiar por ejemplo un trabajo de 10 km. aeróbico por 50 minutos de cerro sin mucho desnivel. Es bueno ir alternando, pero fuera de la temporada de preparación para objetivos importantes como puede ser el próximo Maratón de Santiago. O sea, en estos momentos, no lo recomendaría”, plantea.
Otra situación propia del periodo veraniego es la mayor libertad en materia de alimentación. Al respecto, el coach de Road Runners aconseja “salirse lo menos posible de la dieta saludable para no subir de peso y evitarle un desorden al organismo”.
Al mismo tiempo recomienda aprovechar la riqueza gastronómica que ofrece nuestro territorio, y consumir por ejemplo más pescados o mariscos, como también frutas y verduras de la estación reduciendo de paso la ingesta de multivitamínicos y suplementos alimenticios. Y si vas a tomar bebidas alcohólicas, llama a evitar los destilados.
Aprovechar las vacaciones para compartir todas tus actividades ligadas al running con la familia es otro consejo relevante. “Puedes preparar jugos y comidas con tus hijos, hacerlos partícipes de tus entrenamientos o pedirles que te ayuden a elongar. De esa manera, generas cultura de vida sana a nivel familiar”, concluye.