Combinar distintas superficies en los entrenamientos suele ser beneficioso para los corredores, pero hay que tomar ciertas precauciones.

Mantener una rutina de entrenamiento es la base para alcanzar progresos. Pero que se trate de una “rutina”, por cierto, no significa que tenemos que hacer lo mismo siempre. De hecho, es muy necesario y conveniente ir variando los ejercicios que realizamos, las cargas de trabajo, el nivel de exigencia y también, entre otros factores, la superficie en que practicamos. Esto último es algo que muchas veces pasamos por alto, pero que conviene tener en cuenta ya que puede traer importantes beneficios para quienes practican running. Especialmente para aquellos que no salen del asfalto.
Así lo señala y explica Pablo González, profesor de educación física y head coach de Road Runners: “Es bueno alternar las superficies por donde correr, ya que la diferencia de terrenos nos permite mejorar el tipo de técnica y nos ayuda a ir fortaleciendo y logrando una mayor adaptabilidad de nuestra mecánica de carrera”.

Recomendaciones

Como todo cambio, eso sí, la combinación de superficies de entrenamiento debe hacerse tomando ciertas precauciones para evitar problemas físicos y que realmente sea útil. “Siempre se debe tener presente el principio de la progresión para que nuestro cuerpo se adapte a la superficie donde estamos entrenando”, advierte Pablo. Asimismo, señala que lo ideal es contar con distintos pares de zapatillas, adecuadas a los diferentes terrenos y al tipo de trabajo que se realiza en cada caso.
Luego, el especialista detalla un ejemplo de cómo se podrían alternar de manera adecuada las superficies, de acuerdo a distintas fases de entrenamiento:

-Desarrollar entrenamientos cortos e intensos, ojalá en una pista atlética: “De esa forma aprovecharemos todo el empuje de nuestra carrera y al no tener que detenernos podremos hacer los entrenamientos de calidad en forma adecuada”, comenta el entrenador.

-Realizar entrenamientos regenerativos o suaves por circuitos de maicillo, como son las rutas de los parques o los bandejones centrales de las avenidas, donde el terreno ayuda a minimizar el impacto.

-Efectuar entrenamientos largos en distintas superficies, dependiendo del tipo de carrera para la que te estás preparando. “Por ejemplo, si estoy preparando un maratón debería hacer el entrenamiento largo en calle tratando de igualar las condiciones de dicha carrera. Es aquí donde el uso adecuado de las zapatillas se vuelve fundamental”, sostiene Pablo González.

Prevención y Exigencia

Otra razón por la que se suele recomendar la combinación de superficies de entrenamiento se asocia a la prevención de lesiones que se producen por el impacto repetitivo de los músculos y articulaciones que utilizamos al correr siempre por el mismo terreno que, en el caso de la mayoría de los runners, suelen ser las duras calles de la ciudad.
En ese contexto, los especialistas aconsejan preferir suelos menos rígidos, como el maicillo mencionado anteriormente o el pasto, donde según un estudio del Journal of Sports Sciences disminuye hasta en un 17% el riesgo de sufrir lesiones.
Además, el ejercicio sobre distintas superficies compromete muchas veces el uso de otros grupos musculares para la impulsión de nuestro cuerpo, e involucra mayor exigencia aeróbica, todo lo cual también se fortalecerá.
Eso es lo que ocurre al correr, por ejemplo, sobre arena, por senderos en cerro o incluso en el agua. De hecho, esta última actividad se realiza tanto para recuperar lesiones como para potenciar la fuerza muscular, considerando que el agua es aproximadamente 800 veces más densa que el aire, lo que implica vencer una mayor resistencia al realizar el ejercicio.
Otro beneficio de la combinación de superficies de entrenamiento es que contribuye a mejorar la propiocepción, que en términos simples es el sentido que “informa” al organismo de la posición de los músculos y nos da la capacidad de sentir la posición relativa de partes contiguas de tu cuerpo. Esto ayuda a regular los movimientos, a mejorar nuestro equilibrio y estabilidad, así como las reacciones de nuestras articulaciones, lo que en definitiva permite prevenir lesiones.