Si sientes que tu motivación y energía para correr no es la misma todos los días, y que incluso varía con las horas, no dejes de leer este artículo sobre el biorritmo.

Por Cristian Valencia Pizarro
Entrenador de trail running - Organizador Xtrail Puchuncaví

Todos quisiéramos que la motivación y energía nos durara eternamente, pero la naturaleza se encarga de recordarnos que somos seres limitados. La vitalidad no nos acompaña en todo momento, por muy positivos que seamos, ya que trasciende barreras psicológicas al tener nuestro cuerpo distintas respuestas a los factores que lo rodean.
Si observamos detenidamente nuestro entorno, nos daremos cuenta que todos los seres vivos poseen un reloj biológico. Somos regidos por una especie de ritmo de vida que no podemos soslayar. Poseemos una frecuencia cardiaca y respiratoria, y tenemos variaciones de energía que obviamente se ve alterada por la influencia de factores tanto internos como externos.

Fenómenos Naturales

En ese contexto, cabe introducirnos en el concepto de biorritmos, que son fenómenos naturales que se repiten regular y periódicamente en los seres humanos desde el momento de nacer. Son capaces de desencadenar diversas funciones corporales, influyendo en el metabolismo por los estímulos que generan.

Por ejemplo, permiten la liberación de sustancias conocidas como hormonas, las cuales son segregadas por las glándulas endocrinas. Estas son reguladas por el sistema nervioso central, que recibe los estímulos por parte del entorno y genera las condiciones para buscar el equilibrio (homeostasis).

Las mujeres corredoras son, por cierto, las que experimentan de manera más cercana estos ciclos y ritmos, con variaciones hormonales tan notorias que pueden influir en su estado anímico de un momento a otro. Es que los agentes químicos involucrados causan una vorágine de emociones incomprensible para quienes no la padecemos.
Los cambios hormonales producidos, por factores internos y externos, pueden desmejorar o activar nuestra energía, según las hormonas secretadas, provocando variaciones en los estados anímico, físico e intelectual.

Tres Ritmos Biológicos

La Teoría de los Biorritmos sostiene que los seres humanos se rigen por 3 ritmos biológicos, que funcionan de manera simultánea pero con distinta duración: son los ciclos físico, emocional e intelectual. El primero tiene una duración de 23 días, el segundo 28 y el último 33.
El funcionamiento de estos ciclos comienza cuando nacemos, entrelazándose durante toda la vida y rigiendo nuestro comportamiento y actitud, por lo que no todos los días nos sentimos con la misma vitalidad, fortaleza y capacidad intelectual. Incluso, presentamos alteraciones notorias durante un mismo día. Por ejemplo, no a todos nos empapa la energía matutina de algunos corredores y preferimos salir a trotar por la tarde cuando sentimos la vitalidad a flor de piel. Esto no sólo se ve en el plano deportivo sino que en todas las tareas cotidianas, por lo que hay personas que tienen un mejor desempeño en las actividades diarias y otras en las nocturnas.
La teoría plantea que existe una oscilación permanente de estos ritmos que definirían nuestro comportamiento y desempeño en las labores que desarrollamos. Estas funcionan con un equilibrio tal que es muy raro que nos encontremos con la energía a tope o al mínimo en los tres ciclos.

Procesos Fisiológicos

Los siguientes son los procesos fisiológicos y factores de rendimiento regidos por el biorritmo:

• Tiempos de reacción
• Capacidad muscular y para el trabajo físico
• Temperatura del cuerpo
• Frecuencia cardiaca
• Ritmos de respiración
• Flexibilidad de las articulaciones
• Coordinación neuromuscular
• Consumo de oxígeno
• Volumen de plasma en la sangre
• Atención
• Memoria a corto plazo
• Razonamiento lógico
• Estado de ánimo

Los cambios hormonales generan distintas respuestas según la influencia de factores internos o externos, los cuales estimulan o merman nuestras capacidades en general. Por ejemplo, nuestra flexibilidad no es la misma en las primeras horas de la mañana que en la tarde, ya que el metabolismo se encarga de aumentar la temperatura con el paso de las horas del día, mejorando la respuesta motora.
Sin embargo, no todos tienen la misma reacción, debido a que los organismos son diferentes y, por ende, también sus respuestas ante los estímulos presentados.
A su vez, los factores externos que influyen en nuestro biorritmo son:

• Temperatura externa
• Cambios en la luminosidad
• Consumo de nutrientes
• Horarios de comidas
• Ejercicio
• Temperatura
• Fármacos
• Sexo
• Estrés

Esta serie de variables modifica nuestro comportamiento aunque no lo deseemos. Así, por más que nos esforcemos, tendremos días en los cuales nuestras capacidades no funcionarán en un 100%.

Escuchar al Cuerpo

Si buscamos mejorar nuestro rendimiento deportivo todas las herramientas son válidas, sin embargo es necesario considerar en qué condición nos encontramos para poder ejecutar lo planificado. Es que no siempre contaremos con la misma energía, lo que en algunos casos hará que no alcancemos los resultados esperados. Por eso es muy importante que prestemos atención a los mensajes que nos envía nuestro cuerpo. Son pequeños avisos, algunos perceptibles y otro no, que nos recuerdan que no somos unas máquinas y que necesitamos bajar las cargas de entrenamiento, para que no nos veamos perjudicados con el “uso” indiscriminado que le damos a nuestro organismo.
Estos mensajes deben escucharse y procesarse para gatillar los cambios necesarios en la programación deportiva. Es fundamental que tengamos las pausas o descansos necesarios para renovar la energía y así cumplir satisfactoriamente con nuestros retos.
Resumiendo, dado el reloj biológico que nos controla, es importante que consideres las siguientes recomendaciones:

• Es vital que sientas y prestes atención a los mensajes que entrega tu cuerpo.
• Evalúa constantemente tus condiciones físicas.
• Elabora una planificación flexible para obtener mejores resultados.
• Mientras más conozcas tu organismo, mejor será la respuesta ante situaciones adversas.
• El descanso debe ser parte del entrenamiento.
• Identifica los momentos en que tienes más y menos energía, probando tu cuerpo en ambos casos para generar una adaptación al esfuerzo.
• No dejes que la teoría modele tu vida, ya que todos somos diferentes y puedes marcar la diferencia con un simple cambio de actitud.