Correr con altas temperaturas implica un serio riesgo para los corredores: sufrir un golpe de calor. Entérate aquí como prevenirlo y tratarlo.

Al estadounidense Dearth Valley se le recuerda como un corredor de ultra distancia y todo terreno extremadamente preparado, curtido, de mil batallas, con experiencia de sobra. Por eso, nada hacía suponer lo que le ocurriría el 7 de agosto de 2012 en California. Ese día, como por impulso, se bajó del vehículo donde iba con su mujer y le dijo que lo recogiera 10 km más allá en la Badwater Road. Bajo un sol feroz, cargó dos litros de agua, hielo y tabletas isotónicas y se largó a trotar. Dos horas más tarde, fue encontrado al final de su recorrido casi desmayado y delirando. Su estado se fue agravando poco a poco hasta que falleció pese a que se le practicaron maniobras de resucitación. La autopsia reveló la causa de muerte: golpe de calor, provocando finalmente asfixia por hemorragia pulmonar.
Como Valley, otras decenas de runners han sufrido este problema de salud en los últimos años, aunque la minoría con consecuencias fatales. En todo caso, según un estudio realizado en estos deportistas por científicos del Centro Médico de Tel Aviv, en Israel, el riesgo de muerte es mayor por un aumento de la temperatura que el derivado de dolencias cardiovasculares. “El golpe de calor genera diez veces más probabilidades de ser potencialmente mortal para los corredores de carreras de resistencia en climas cálidos que los eventos cardíacos”, afirma la investigación de 2014, publicada en Journal of the American College of Cardiology.

La práctica del running puede ayudar a las personas con sobrepeso u obesidad a mejorar su condición física, pero también conlleva riesgos que es necesario atender.

Según datos de la Sociedad Chilena de Obesidad, en nuestro país, tres de cada cinco personas sufre de sobrepeso u obesidad. Por otra parte, el estudio “Panorama de la Inseguridad Alimentaria en América Latina y el Caribe” publicado este año por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO), señala que en Chile el 10% de la población infantil es obesa, siendo el segundo país en Latinoamérica con más niños en esta condición.
En medio de ese desalentador panorama, una recomendación habitual para quienes buscan bajar de peso es realizar actividades físicas como el running. Sin embargo, correr con algunos kilos de más conlleva riesgos importantes que se deben atender.

La Medicina Tradicional China, especialmente a través de la acupuntura, les permite a corredores y deportistas prevenir y tratar lesiones.

Por Luis Ibáñez Matabenitez
Masoterapeuta
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Si nuestro organismo no está en equilibrio seremos más propensos a las lesiones. Podemos llegar a forzarlo demasiado y generar problemas físicos no sólo en el sistema músculo esquelético, sino también a nivel interno.
Al agotar el sistema inmune y el Wei Qi (energía defensiva) permitiremos que los factores patógenos (frío, viento y humedad) entren en nuestro cuerpo y debiliten los órganos internos, especialmente bazo, hígado y riñón, por su relación con los músculos, tendones, ligamentos y huesos. Esto nos predispone a sufrir lesiones en el futuro, por lo que el cuidado de la salud es fundamental para mejorar el rendimiento deportivo y prevenir lesiones.

Más expuestas que los hombres, las mujeres corredoras deben aprender a detectar, prevenir y tratar las lesiones musculares. Lee aquí algunos tips que te ayudarán.

De entrada una buena noticia: las lesiones musculares aparecen en mayor proporción en mujeres velocistas que en fondistas.
Ahora bien, según el kinesiólogo Cristián Aravena, encargado de Entrenamiento Funcional de Clínica MEDS La Dehesa, el aumento en la frecuencia de lesiones musculares en mujeres corredoras “es proporcional a la masificación de esta disciplina deportiva y a la escasa preparación inicial”.
Ahora un antecedente menos halagüeño: las runners, por factores biomecánicos y fisiológicos, tienen más posibilidades de lesionarse. El profesional aporta razones: “las diferencias más importantes entre ambos sexos radican en el complejo pélvico que poseen, siendo proporcionalmente más ancho el de la mujer que el del hombre. También son contrastantes los ángulos generados a partir de la pelvis y el fémur, situación que sugiere cierta problemática en el comportamiento en ellas de la relación de cadera, rodilla y tobillo”.
Pese a lo anterior, revela que las lesiones en los dos géneros se registran principalmente en las extremidades inferiores, “donde las mujeres presentan mayor riesgo de daño ligamentoso/muscular y los hombres mayor daño tendinoso/muscular”.

Entérate si el running es un factor de riesgo para su aparición o si es conveniente que personas con esta patología lo practiquen.

Ninguna enfermedad es bienvenida pero la artrosis debe estar entre las más temidas. Y cómo no, si se trata de una patología degenerativa del cartílago articular, que va disminuyendo su espesor y funcionalidad en forma paulatina a través del tiempo. Este cartílago es una estructura que permite el movimiento articular con el menor coeficiente de roce conocido.
Para peor, no posee cura conocida.
Christián Häberle, Traumatólogo de Clínica MEDS, comenta que “esta enfermedad se encuentra con mayor frecuencia en rodillas, cadera, columna y manos, que son los puntos sometidos a más carga en forma sostenida y repetitiva. Existen muchos factores que influyen en su aparición: genéticos, edad, enfermedades reumatológicas como la artritis reumatoide, traumatismos de articulaciones (fracturas que comprometan la superficie articular), obesidad y sedentarismo”.

En un solo artículo revisamos los cuatro problemas físicos más comunes que aquejan a los corredores, profundizando en sus causas, síntomas y opciones de tratamiento.

Por Equipo Kineline

Las lesiones son como una especie de fantasma que ronda y acecha permanentemente a los corredores. Ninguno de ellos, por cierto, las quiere padecer, porque muchas veces les significan días, semanas y hasta meses sin poder correr dependiendo de su gravedad. Esto, sin contar los otros costos que traen asociadas.
Para pesar de los atletas aficionados y profesionales, numerosos estudios científicos han revelado que entre el 50% y el 70% de los corredores habituales (aquellos que entrenan dos o más veces por semana) sufren al menos una lesión cada año.
Algunas patologías tienen muchas más prevalencia entre los trotadores, por lo que a continuación nos enfocamos en su análisis desde distintos ángulos, poniendo énfasis en las alternativas de prevención y tratamiento que hay disponibles.

El masaje deportivo, como el que se realiza antes de una carrera o entrenamiento exigente, genera una serie de beneficios que bien vale la pena experimentar.

Por Luis Ibáñez Matabenitez
Masoterapeuta Deportivo
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Cuando hablamos de masaje deportivo nos referimos al tratamiento físico que se ejecuta, en la mayoría de los casos, con una técnica manual. Su objetivo es mejorar el rendimiento y el estado físico de cualquier persona que realice deporte, aunque también puede aplicarse a no deportistas con el mismo fin.
Este tipo de masaje se diferencia de otros por su mayor profundidad e intensidad. Como norma general, se basa en las pautas del masaje sueco clásico e incorpora una combinación de técnicas de estiramientos, compresiones, fricciones, tonificaciones y técnicas más avanzadas de puntos de presión y Shiatsu.

La bursitis en el tobillo y pie, que te puede dejar sin correr por un tiempo, es posible prevenirla y tratarla con éxito.

Las “bolsas” son parte importante de nosotros. Y no nos referimos a las que sirven para ir a comprar y guardar todo tipo de cosas, sino a las que integran nuestro organismo. Aunque se les llama así por la forma que tienen y no por su nombre verdadero, bursas, que son estructuras anatómicas normales de tejido conectivo que contienen una pequeña cantidad de líquido sinovial.
El Dr. Rodrigo Melo, traumatólogo de Clínica MEDS, explica que su función es facilitar el movimiento y disminuir el roce entre diferentes estructuras anatómicas como músculos, tendones y/o huesos.
Si se inflaman una o más bursas se produce bursitis, “que se puede originar por diferentes causas. La más habitual en los corredores es la sobrecarga mecánica, debido a cambios en el nivel de actividad o entrenamiento, modificaciones en la superficie de entrenamiento, cambios de zapatilla… También puede generarse por traumatismo, infecciones o de manera secundaria a algunas enfermedades sistémicas como artritis reumatoidea o gota”, detalla el especialista en tobillo y pie.

Los corredores que sufren incontinencia urinaria deben superar la vergüenza y acudir a un especialista. Aprende a identificar, prevenir y tratar esta patología.

Así como es muy normal que el sudor brote de tus poros mientras corres, no es nada común que la orina se escape de tu vejiga al trotar o practicar otra disciplina.
¿Por qué se puede producir esta alteración en deportistas como los runners? El Dr. Matías Morán, especialista en Medicina del Deporte de Clínica MEDS, lo explica: “la Incontinencia Urinaria (IU) es la pérdida involuntaria de orina que además produce problemas de higiene y sociales, pudiendo impedir la práctica de un deporte específico”.
El especialista asegura que hay distintos tipos de IU, pero la que más afecta a los deportistas es la provocada por el esfuerzo o estrés. “Se manifiesta a través de la pérdida involuntaria de orina por un aumento de la presión en la vejiga, asociada a la actividad física y el esfuerzo. Este tipo de incontinencia también produce pérdida involuntaria de orina al estornudar, toser y reír, entre otras acciones”.

Nuestro sistema hormonal ejerce un rol fundamental para que podamos correr y tener un buen desempeño. En este artículo te contamos cómo.

Aclaración: la sensación de bienestar y placer que nos invade tras correr no es mérito solo de las endorfinas. Según un reciente estudio publicado en la revista Cell Metabolism, este fenómeno, conocido como “euforia del corredor”, también está relacionado con la leptina, una hormona que regula el apetito.
Sus autores consideran que las señales hormonales que controlan la alimentación y el ejercicio físico están estrechamente relacionadas.
Una de sus conclusiones precisa que los mamíferos, especialmente los humanos, han desarrollado un sistema hormonal que fomenta las carreras de resistencia como un mecanismo para maximizar las posibilidades de encontrar comida. Y la leptina, de acuerdo a la investigación, es la encargada de realizar esta función.
Como la leptina, muchas otras hormonas se relacionan directamente con la práctica deportiva. A continuación te contamos más sobre este importante vínculo.

Correr y hacer ejercicio en forma regular evita la acumulación de colesterol “malo” en las paredes de las arterias, aumenta su elasticidad y mejora la circulación, entre otros beneficios en salud.

El colesterol alto suele aparecer en nuestras vidas como un fantasma al que es necesario espantar a la mayor brevedad. ¿Por qué? Aunque es una sustancia que forma parte de nuestro organismo y es indispensable para la vida, su exceso es altamente perjudicial: favorece la obstrucción progresiva de las arterias (aterosclerosis), lo que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
El responsable de ese impacto negativo en nuestra salud es el colesterol “malo”, el cual se puede reducir con una alimentación adecuada y la ingesta de medicamentos, y también practicando running y otros deportes de manera regular. El ejercicio periódico, de acuerdo a Clínica MEDS, provoca los siguientes efectos positivos en el organismo:

El tipo de calzado y la superficie donde se corre son dos de los principales factores que determinan la aparición de ampollas. Para su prevención y tratamiento se usan diferentes técnicas y productos.

Afirmar que dos de cada tres corredores, aproximadamente, han tenido ampollas en los pies, una o más veces en su historial deportivo, suena creíble o razonable. Aunque no se conocen datos en Chile, es perfectamente extrapolable a nuestro país el resultado de un estudio on line sobre la materia publicado en 2014 en España. El análisis arrojó que el 64% de los deportistas amateur de ese país, principalmente corredores y aficionados al trekking, había padecido ese problema de salud.

¿Por qué Surgen?

Por las molestias y dolor intenso y permanente que provocan en áreas de apoyo de los pies, las ampollas de mayor tamaño son capaces de impedirle a un runner seguir trotando, e incluso mantenerlo de “franco” por varios días hasta la curación de las heridas.
Conocedor del tema, el Dr. Rodrigo Melo, traumatólogo de Clínica MEDS, revela que la aparición de ampollas o flictenas está determinada, en la mayoría de los casos, por el tipo de zapatillas usadas y la superficie en que se está corriendo, afectando con mayor frecuencia a quienes ocupan superficies sintéticas. “Se producen porque el pie se desliza dentro del calzado, generando fricción de la piel y desprendimiento de la misma”, comenta.

Durante el ciclo menstrual, el embarazo, la lactancia y la menopausia, la mujer puede correr con normalidad, aunque con ciertas restricciones y pausas en algunos casos.

De sexo débil la mujer tiene poco o nada. De hecho, hay estudios científicos que concluyen que ese “cartel” hay que colgárselo al hombre. Para resaltar la enorme fortaleza física y mental de la mayoría de las féminas baste decir que en su vida deben enfrentar, adaptarse y sobreponerse a constantes cambios hormonales y ciclos biológicos que los varones no padecen.
Nos referimos concretamente al ciclo menstrual, embarazo, lactancia y menopausia. Son etapas en las cuales ellas pueden perfectamente seguir corriendo o empezar a hacerlo, pero con ciertas limitantes y, en algunos casos, con pausas obligadas. A continuación te contamos más detalles al respecto.

Ciclo Menstrual

La Dra. Ximena Muñoz, Nutrióloga Deportiva de Clínica MEDS, explica que las mujeres presentan un ciclo menstrual con fluctuaciones en el tiempo, las cuales “pueden alterar la manera en que ellas se adaptan al entrenamiento y la competencia”.
El ciclo comienza su primer día con el sangrado menstrual, que dura en promedio 4 a 5 días. Enseguida viene la fase folicular hasta el día 14, cuando se produce la ovulación y parte la fase lútea, que se extiende hasta el inicio de un nuevo ciclo.
A su juicio, tres aspectos fisiológicos se pueden ver afectados por este periodo:

Transpirar o salivar demasiado al correr puede deberse a diversos factores y traer consecuencias variadas. Al menos la primera se puede prevenir.

Estoy sudando como “caballo” se le oyó decir, con un dejo de ironía e incomodidad, a un corredor mientras trataba de mantener una zancada uniforme en una de las corridas santiaguinas del último tiempo.
Él y muchos runners, por no decir la mayoría, han soportado una o más veces una transpiración aparentemente excesiva, mientras que un grupo menor se ha quejado también de una salivación abundante.
¿Existen parámetros para determinar si estas situaciones escapan a los cánones normales mientras se trota? El Dr. César Kálazich, especialista en Medicina Deportiva de Clínica MEDS, comenta: “La mejor manera de precisar si la sudoración es excesiva o no es a través de la tasa de sudoración, que básicamente se calcula pesándose antes y después de correr. Lo que se pierde en peso después de una carrera o entrenamiento es agua (1 kilo es igual a 1 litro)”.
Algunos estudios sitúan la tasa de sudoración normal entre 0,9 y 1,7 litros/hora, aunque también depende de la temperatura y humedad ambiente, viento, intensidad del ejercicio, tipo de ropa y tamaño corporal. “Es una buena aproximación pero no es exacta”, indica.
Sobre la salivación excesiva o sialorrea, el facultativo afirma que “en deportes se sabe menos sobre ella y generalmente no es tan significativa como para generar deshidratación. Suele ser un síntoma de estados emocionales, de algunas enfermedades neurodegenerativas o causada por el uso de prótesis dentales”.

Correr con las zapatillas adecuadas es fundamental para prevenir o minimizar la aparición de tendinopatías, fracturas por estrés o fascitis plantar.

¿Existe algún vínculo entre el tipo de zapatilla que usas y el mayor o menor riesgo que tienes de sufrir una lesión?
En términos generales se puede decir que sí. Numerosos estudios así lo han ratificado, aunque otros recientes han “desmentido” ciertas creencias al respecto. Por citar un caso, una investigación dada a conocer en octubre en Luxemburgo llegó a la conclusión que el acolchado de las zapatillas, como una amortiguación extra, no es una ayuda adicional para prevenir lesiones como suele promocionarse.
El análisis estuvo a cargo de un equipo del Laboratorio de Investigación de Medicina Deportiva del Departamento de Salud Pública de Luxemburgo, que evaluó calzado idéntico, con distinto grado de acolchado, en un ensayo clínico a casi 250 corredores. La evidencia que obtuvo indica que características como el peso y la aptitud física influyen en la frecuencia de las lesiones pero no así la suavidad de la zapatilla.
“Los resultados no respaldan el argumento de la industria del calzado deportivo de que a los corredores con mayor masa corporal hay que recomendarles calzado con mayor amortiguación”, dijo el autor principal, Daniel Theisen.
Otro reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Aarhus (Dinamarca) y publicado en el British Journal of Sports Medicine, afirma que “la pronación del pie no está asociada con un mayor riesgo de lesiones en corredores novatos que calzan una zapatilla neutra”.

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