Los corredores que sufren incontinencia urinaria deben superar la vergüenza y acudir a un especialista. Aprende a identificar, prevenir y tratar esta patología.

Así como es muy normal que el sudor brote de tus poros mientras corres, no es nada común que la orina se escape de tu vejiga al trotar o practicar otra disciplina.
¿Por qué se puede producir esta alteración en deportistas como los runners? El Dr. Matías Morán, especialista en Medicina del Deporte de Clínica MEDS, lo explica: “la Incontinencia Urinaria (IU) es la pérdida involuntaria de orina que además produce problemas de higiene y sociales, pudiendo impedir la práctica de un deporte específico”.
El especialista asegura que hay distintos tipos de IU, pero la que más afecta a los deportistas es la provocada por el esfuerzo o estrés. “Se manifiesta a través de la pérdida involuntaria de orina por un aumento de la presión en la vejiga, asociada a la actividad física y el esfuerzo. Este tipo de incontinencia también produce pérdida involuntaria de orina al estornudar, toser y reír, entre otras acciones”.

Nuestro sistema hormonal ejerce un rol fundamental para que podamos correr y tener un buen desempeño. En este artículo te contamos cómo.

Aclaración: la sensación de bienestar y placer que nos invade tras correr no es mérito solo de las endorfinas. Según un reciente estudio publicado en la revista Cell Metabolism, este fenómeno, conocido como “euforia del corredor”, también está relacionado con la leptina, una hormona que regula el apetito.
Sus autores consideran que las señales hormonales que controlan la alimentación y el ejercicio físico están estrechamente relacionadas.
Una de sus conclusiones precisa que los mamíferos, especialmente los humanos, han desarrollado un sistema hormonal que fomenta las carreras de resistencia como un mecanismo para maximizar las posibilidades de encontrar comida. Y la leptina, de acuerdo a la investigación, es la encargada de realizar esta función.
Como la leptina, muchas otras hormonas se relacionan directamente con la práctica deportiva. A continuación te contamos más sobre este importante vínculo.

Correr y hacer ejercicio en forma regular evita la acumulación de colesterol “malo” en las paredes de las arterias, aumenta su elasticidad y mejora la circulación, entre otros beneficios en salud.

El colesterol alto suele aparecer en nuestras vidas como un fantasma al que es necesario espantar a la mayor brevedad. ¿Por qué? Aunque es una sustancia que forma parte de nuestro organismo y es indispensable para la vida, su exceso es altamente perjudicial: favorece la obstrucción progresiva de las arterias (aterosclerosis), lo que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
El responsable de ese impacto negativo en nuestra salud es el colesterol “malo”, el cual se puede reducir con una alimentación adecuada y la ingesta de medicamentos, y también practicando running y otros deportes de manera regular. El ejercicio periódico, de acuerdo a Clínica MEDS, provoca los siguientes efectos positivos en el organismo:

El tipo de calzado y la superficie donde se corre son dos de los principales factores que determinan la aparición de ampollas. Para su prevención y tratamiento se usan diferentes técnicas y productos.

Afirmar que dos de cada tres corredores, aproximadamente, han tenido ampollas en los pies, una o más veces en su historial deportivo, suena creíble o razonable. Aunque no se conocen datos en Chile, es perfectamente extrapolable a nuestro país el resultado de un estudio on line sobre la materia publicado en 2014 en España. El análisis arrojó que el 64% de los deportistas amateur de ese país, principalmente corredores y aficionados al trekking, había padecido ese problema de salud.

¿Por qué Surgen?

Por las molestias y dolor intenso y permanente que provocan en áreas de apoyo de los pies, las ampollas de mayor tamaño son capaces de impedirle a un runner seguir trotando, e incluso mantenerlo de “franco” por varios días hasta la curación de las heridas.
Conocedor del tema, el Dr. Rodrigo Melo, traumatólogo de Clínica MEDS, revela que la aparición de ampollas o flictenas está determinada, en la mayoría de los casos, por el tipo de zapatillas usadas y la superficie en que se está corriendo, afectando con mayor frecuencia a quienes ocupan superficies sintéticas. “Se producen porque el pie se desliza dentro del calzado, generando fricción de la piel y desprendimiento de la misma”, comenta.

Durante el ciclo menstrual, el embarazo, la lactancia y la menopausia, la mujer puede correr con normalidad, aunque con ciertas restricciones y pausas en algunos casos.

De sexo débil la mujer tiene poco o nada. De hecho, hay estudios científicos que concluyen que ese “cartel” hay que colgárselo al hombre. Para resaltar la enorme fortaleza física y mental de la mayoría de las féminas baste decir que en su vida deben enfrentar, adaptarse y sobreponerse a constantes cambios hormonales y ciclos biológicos que los varones no padecen.
Nos referimos concretamente al ciclo menstrual, embarazo, lactancia y menopausia. Son etapas en las cuales ellas pueden perfectamente seguir corriendo o empezar a hacerlo, pero con ciertas limitantes y, en algunos casos, con pausas obligadas. A continuación te contamos más detalles al respecto.

Ciclo Menstrual

La Dra. Ximena Muñoz, Nutrióloga Deportiva de Clínica MEDS, explica que las mujeres presentan un ciclo menstrual con fluctuaciones en el tiempo, las cuales “pueden alterar la manera en que ellas se adaptan al entrenamiento y la competencia”.
El ciclo comienza su primer día con el sangrado menstrual, que dura en promedio 4 a 5 días. Enseguida viene la fase folicular hasta el día 14, cuando se produce la ovulación y parte la fase lútea, que se extiende hasta el inicio de un nuevo ciclo.
A su juicio, tres aspectos fisiológicos se pueden ver afectados por este periodo:

Transpirar o salivar demasiado al correr puede deberse a diversos factores y traer consecuencias variadas. Al menos la primera se puede prevenir.

Estoy sudando como “caballo” se le oyó decir, con un dejo de ironía e incomodidad, a un corredor mientras trataba de mantener una zancada uniforme en una de las corridas santiaguinas del último tiempo.
Él y muchos runners, por no decir la mayoría, han soportado una o más veces una transpiración aparentemente excesiva, mientras que un grupo menor se ha quejado también de una salivación abundante.
¿Existen parámetros para determinar si estas situaciones escapan a los cánones normales mientras se trota? El Dr. César Kálazich, especialista en Medicina Deportiva de Clínica MEDS, comenta: “La mejor manera de precisar si la sudoración es excesiva o no es a través de la tasa de sudoración, que básicamente se calcula pesándose antes y después de correr. Lo que se pierde en peso después de una carrera o entrenamiento es agua (1 kilo es igual a 1 litro)”.
Algunos estudios sitúan la tasa de sudoración normal entre 0,9 y 1,7 litros/hora, aunque también depende de la temperatura y humedad ambiente, viento, intensidad del ejercicio, tipo de ropa y tamaño corporal. “Es una buena aproximación pero no es exacta”, indica.
Sobre la salivación excesiva o sialorrea, el facultativo afirma que “en deportes se sabe menos sobre ella y generalmente no es tan significativa como para generar deshidratación. Suele ser un síntoma de estados emocionales, de algunas enfermedades neurodegenerativas o causada por el uso de prótesis dentales”.

Correr con las zapatillas adecuadas es fundamental para prevenir o minimizar la aparición de tendinopatías, fracturas por estrés o fascitis plantar.

¿Existe algún vínculo entre el tipo de zapatilla que usas y el mayor o menor riesgo que tienes de sufrir una lesión?
En términos generales se puede decir que sí. Numerosos estudios así lo han ratificado, aunque otros recientes han “desmentido” ciertas creencias al respecto. Por citar un caso, una investigación dada a conocer en octubre en Luxemburgo llegó a la conclusión que el acolchado de las zapatillas, como una amortiguación extra, no es una ayuda adicional para prevenir lesiones como suele promocionarse.
El análisis estuvo a cargo de un equipo del Laboratorio de Investigación de Medicina Deportiva del Departamento de Salud Pública de Luxemburgo, que evaluó calzado idéntico, con distinto grado de acolchado, en un ensayo clínico a casi 250 corredores. La evidencia que obtuvo indica que características como el peso y la aptitud física influyen en la frecuencia de las lesiones pero no así la suavidad de la zapatilla.
“Los resultados no respaldan el argumento de la industria del calzado deportivo de que a los corredores con mayor masa corporal hay que recomendarles calzado con mayor amortiguación”, dijo el autor principal, Daniel Theisen.
Otro reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Aarhus (Dinamarca) y publicado en el British Journal of Sports Medicine, afirma que “la pronación del pie no está asociada con un mayor riesgo de lesiones en corredores novatos que calzan una zapatilla neutra”.

Los corredores deben aprender a proteger estas zonas del cuerpo si planean tener larga vida como tales. Este artículo te aclara algunas dudas sobre cómo prevenir y tratar las lesiones articulares.

Las rodillas no dan “respiro” a muchos corredores, que suelen presentar molestias o lesiones recurrentes en ese sector del cuerpo. Por si no sabías, la rodilla es una de las numerosas articulaciones que tenemos los seres humanos. Estas son zonas anatómicas en donde se unen 2 o más huesos, permitiendo la movilidad en el sector de unión, “el cual está cubierto por cartílago hialino y una cápsula articular. Durante la actividad deportiva, la articulación permite movilidad, disminuir el impacto y roce, generar propiocepción y estabilidad”, explica el Dr. Claudio Dintrans, médico traumatólogo de Clínica MEDS y también runners.
Revela que por la práctica del running las articulaciones que más se ven afectadas son el tobillo, rodilla y cadera, manifestándose los problemas físicos a través de esguinces, tendinitis, luxaciones, y fracturas por estrés. “Generalmente se producen por mal acondicionamiento físico, sobreexigencia, alteraciones preexistentes (tipo de apoyo plantar, hiperlaxitud, deformidad de rodillas o caderas) e incluso mal equipamiento”, asegura el especialista, quien aconseja a los runners calentar y realizar estiramientos unos 5 minutos antes de correr para reducir el riesgo de lesiones en estas zonas.

El siguiente artículo detalla cómo actúan y qué beneficios tiene para los corredores el uso de cintas kinesiológicas o vendaje neuromuscular.

“Tras varios años corriendo he sufrido ciertas lesiones crónicas que por momentos me dificultan realizar el deporte que me apasiona. Experimentando con diversas tecnologías, he dado con las cintas kinesiológicas con las que he tenido resultados bastante satisfactorios. Entre sus beneficios destaco: disminución de la inflamación y del dolor; aceleración en mis tiempos de recuperación; amplia gama de aplicaciones, por lo cual me ha ayudado en diversas lesiones; y mantención en rangos de movilidad”.
El testimonio pertenece a Karen Torrealba, destacada corredora, profesora de educación física e instructora de running. Y ratifica en la práctica las bondades que en la teoría se atribuyen a este vendaje neuromuscular, basado en el uso de cintas elásticas fabricadas en base a algodón que se adhieren a distintas partes del cuerpo para tratar alteraciones músculo esqueléticas.
¿Cómo funcionan? “Las cintas kinesiológicas se comportan como si fueran una segunda piel, ya que poseen características parecidas: elasticidad, grosor y peso”, indican los especialistas del centro de rehabilitación Kinesic. “La estimulación de cadenas miofasciales que potencien ciertos gestos o técnicas deportivas ha demostrado ser muy útil para los deportistas”, añaden. Y estas cintas (también llamadas k-tape) justamente lo que hacen es estimular “receptores subcutáneos (bajo la piel) que responden a la tracción y a la presión de la piel generada por la misma cinta. Esta información más bien mecánica genera un impulso, produciendo un estímulo propioceptivo y cinestésico”.

Cada vez más común es el uso del frío, en forma de hielo o agua helada, para acelerar la recuperación tras trotes exigentes. ¿Qué tan efectiva es esta práctica?

Al parecer, podría ser, es muy probable, tendría beneficios… expresiones que sirven para graficar que no existen respuestas concluyentes de la comunidad científica sobre los beneficios que traerían los baños de hielo o su uso localizado en corredores luego de una alta exigencia.
De lo que sí no hay duda es que cada vez son más los runners que confían en esta práctica.
Un estudio que no la avala del todo fue publicado recientemente en Medicine & Science in Sports & Exercise, en la que se expone que los baños regulares de hielo, al actuar como desinflamatorios, pueden disminuir algunos de los beneficios del entrenamiento: una ligera inflamación post-ejercicio es parte del proceso que lleva a mejorar el estado físico.
Otra investigación, aparecida en el Journal of Science and Medicine in Sport, sugiere que un baño de hielo bastante frío, inmediatamente después de un gran esfuerzo, prepara mejor para otro desafío cercano.

Hasta un 12% de los corredores puede llegar a sufrir el Síndrome de Fricción de la Banda Iliotibial. ¿Sabes cómo prevenirla, detectarla y tratarla?

Si tu objetivo es seguir poniéndote desafíos, como llegar a correr un 21K, participar en un maratón o probar suerte en el trail running, te felicitamos y apoyamos. Pero, ¡cuidado! Si no tomas buenas decisiones puedes llegar a sufrir el Síndrome de Fricción de la Banda Iliotibial (SFBI), que afecta a entre el 3 y 12% de los corredores en algún momento de su vida deportiva. “Se produce generalmente por cambios de distancia, en el tipo de superficie y/o de inclinación de los planos de práctica. Es una de las patologías generadas por sobrecarga”, afirma el Dr. Camilo Azar, médico traumatólogo de Clínica MEDS.
Michelle Young, kinesióloga de Medpro Clínica, aporta otras causas del SFBI, que explica el 35% de las lesiones de rodilla en runners: factores internos como la debilidad del glúteo medio, alteración de la estabilidad lumbopélvica, esguinces reiterados de tobillo, dismetría de extremidades inferiores o factores externos como planificar erróneamente el entrenamiento, sobreuso de calzado deportivo más allá del kilometraje recomendado…
Se trata de un cuadro clínico que afecta también a ciclistas y que se presenta al trotar como un dolor en la zona lateral de la rodilla. Es inicialmente leve, pero puede ir incrementándose hasta hacerse casi permanente, incluso en reposo, llegando a impedir la práctica deportiva.
“A los corredores les afecta porque el pie toca el suelo con una flexión de entre 20 y 30°, lo que produce un periodo prolongado de contacto entre la banda iliotibial y la grasa, la bursa y otros tejidos blandos que se encuentran en la zona del epicondilo lateral del fémur”, explica el profesional de MEDS.

Los corredores pueden sufrir lesiones neurológicas por caídas, afectando principalmente los nervios periféricos secundarios de las extremidades inferiores, sobre todo en el sector de la rodilla.

Por Dra. Tania Rodríguez
Neuróloga Clínica MEDS

El running es una de las disciplinas deportivas más completas que actualmente se realizan, con múltiples beneficios a corto y largo plazo. Sin embargo, a su práctica se asocian una serie de complicaciones neurológicas que en su mayoría pueden prevenirse.
Las alteraciones de este tipo más frecuentes en corredores son las neuropatías periféricas. Estas corresponden a lesiones específicas de nervios periféricos secundarios, principalmente fracturas o lesiones traumáticas a cualquier nivel de las extremidades inferiores, causadas en su mayoría por caídas a nivel durante la práctica del ejercicio. La más prevalente es la lesión del nervio ciático popliteo externo, que se asocia a complicaciones traumáticas como fracturas de peroneo u otras lesiones en el sector de la rodilla.
En general, las alteraciones de los nervios periféricos se manifiestan clínicamente con la presencia de dolor, hormigueos (parestesias), pérdida de fuerza transitoria e incluso con déficit motor progresivo, a cualquier nivel de la extremidad distal a la rodilla.
Si sufres algunas de esas molestias lo recomendable es que consultes a un especialista de la salud, para aplicar un tratamiento dirigido al nervio lesionado. Esto tiene que hacerme precozmente, antes del desarrollo de alteraciones crónicas y de complicaciones secundarias posteriores. El manejo dependerá, específicamente, del nervio lesionado y de la magnitud del compromiso, utilizando en la mayoría de las ocasiones un tratamiento sintomático y curativo para recuperar la integridad global del nervio.

Si tienes molestias físicas constantes o simplemente quieres rendir más, someterte a evaluaciones biomecánicas puede ser clave para potenciar tus capacidades, mejorar tu desempeño y prevenir lesiones.

Apoyarse en la tecnología para ser mejores corredores es siempre una buena decisión. En ese contexto, las evaluaciones biomecánicas son una opción a tomar en cuenta si tienes alguna molestia que entorpezca tu rendimiento o simplemente quieres tener un desempeño superior.
Según cuenta Rony Silvestre, Jefe del Laboratorio de Biomecánica de Clínica MEDS, estos análisis permiten “obtener información cinemática y cinética a través del uso de sensores, medir las fuerzas de impacto y la descripción del movimiento”.
Lo anterior, con el fin identificar y describir déficits, disfunciones o potencialidades, de manera de desarrollar adecuadamente tus capacidades en la práctica del running y aportar en forma positiva a tu estado de salud (si es que has sufrido alguna lesión), calidad de vida y desempeño deportivo.
Los resultados de las evaluaciones deben ser interpretados por distintos profesionales para realizar las correcciones requeridas si se detecta un déficit muscular o un mal gesto técnico al correr. “Por ejemplo, si la fuerza de impacto es exagerada, se le recomendará al deportista un cambio de técnica de pisada o de calzado”, afirma el especialista.
Añade que desde el punto de vista del rendimiento, la corrección de factores alterados mejorará el desempeño del corredor. Además, la pesquisa de alteraciones en una persona sin molestias físicas servirá para prevenir lesiones.

Los calambres suelen afectar principalmente a los músculos gemelos de los runners, impidiendo que sigan corriendo. ¿Cómo retomar el trote? ¿Se pueden evitar? Aquí algunas respuestas.

¿Has sufrido alguna vez un calambre mientras corres? Si no es así ¡levanta la mano! Es un hecho que no lo hiciste, ya que la gran mayoría de los runners ha sufrido alguna vez este malestar físico, principalmente en sus primeros años en este deporte.
Así lo sostiene un reciente estudio publicado en la revista científica Plos One, tras analizar los patrones presentados por más de 900 nuevos runners. En el texto se señala que el 27% se lesionó durante su primer año en este deporte, revelándose que los calambres en las piernas fueron las dolencias más comunes que sufrieron.
Tras un año como atletas amateur, 254 de las 933 personas que se controlaron padecieron algún tipo de lesión. De ellas, el 15% presentó los típicos calambres en las piernas, el 10% dolor patelofemoral, el 9% problemas a los meniscos, el 7% se enfrentó a dolores por inflamación de los tendones de Aquiles, y a un 5% se le diagnosticó fascitis plantar o una lesión en el sóleo.

Las ampollas, callosidades, uñas negras y otras lesiones en los pies son frecuentes entre los corredores si no se aplican medidas para evitar su aparición. Aquí te contamos cómo prevenirlas y tratarlas.

Aplicar vaselina sólida, usar un número más de zapatillas, ponerse calcetas de algodón sin costuras, ir al podólogo una vez al mes a limar uñas y masajear las plantas…
Son algunas de las “recetas” a los problemas podológicos o de pie que recomiendan y aplican los propios corredores para prevenir la aparición de ampollas, callosidades, uñas negras u otras dolencias agrupadas bajo esa categoría.
Desde el punto de vista médico, el Dr. Rodrigo Melo, traumatólogo de Clínica MEDS, detalla que las principales lesiones podológicas que pueden sufrir los runners son “la aparición de flictenas (o ampollas), zonas de hiperqueratosis (o callosidades) y alteraciones ungueales (propias de las uñas). Dentro de estas últimas las más frecuentes son el dolor ungueal, abrasión de láminas ungueales, onicocriptosis (“uña encarnada”) y hematomas subungueales (“uñas negras”).

¿Por qué se Producen?

El especialista en pie y tobillo explica que la aparición de ampollas está determinada, principalmente, por la superficie en que se corre (más frecuentes en runners que ocupan superficies sintéticas) y las zapatillas usadas. “Se producen porque el pie se desliza dentro del calzado, generando fricción de la piel y desprendimiento de la misma”, comenta.

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