Aquí te indicamos cómo reconocer y tratar adecuadamente esta condición que puede traer problemas a los corredores.

No son pocas las personas que tienen pie plano y no lo saben. Claro, porque es una condición física que por sí misma no provoca dolor. Sin embargo, a la hora de correr esto puede causar problemas que es necesario atender.
Así lo explica Juan González, kinesiólogo de MedPro Clínica: “Pie plano se define como el contacto total o en mayor porcentaje de la planta con la superficie mientras una persona se encuentra de pie. Es una afección común, en la cual los tejidos que mantienen el arco plantar se encuentran más distendidos, de manera que éste cae”. Añade que durante el crecimiento del cuerpo hay procesos normales asociados a la adaptación de los tejidos al deporte. En el caso del running, los ligamentos, tendones, músculos y huesos se deben fortalecer para adaptarse a la carga de trote. “Esto puede producir dolor debido a las inflamaciones producidas por los cambios de carga o aumento de ellas, teniendo un proceso de cambio normal o patológico que debe ser evaluado por un profesional del área deportiva, como kinesiólogo o médico”, plantea.

Lumbago y otras dolencias puedes sufrir en la espalda baja. Entérate cómo prevenirlas, tratarlas y de qué manera afectan la práctica del running.

¿Has sufrido dolor lumbar después de correr? Estudios indican que un porcentaje importante de runners ha sufrido molestias en la espalda baja en algún momento de su vida deportiva. Aunque también hay evidencia que indica que, en general, los atletas amateur tienen una columna más saludable que la población sedentaria.
El Dr. Andrés Leiva, traumatólogo y especialista en columna de Clínica MEDS, señala que existen múltiples tipos de dolor lumbar, “con distintas características dependiendo su forma de inicio, intensidad, localización y duración. Además, está determinado por las variadas causas que lo provocan, como las musculares, degenerativas y por sobreuso o estrés”.
Añade que el dolor más frecuente que padecen los corredores en esa zona es el lumbago, conocido como mecánico o común, “habitualmente relacionado a una contractura muscular y sin producir mayores daños de tipo traumático o degenerativo. Las causas degenerativas –como discopatías, osteocondrosis y espondiloartrosis– producen por lo general cuadros más larvados (con síntomas que ocultan su verdadera naturaleza) o más persistentes”.
Las fracturas por estrés, en cambio, suelen presentar un inicio agudo, con una progresión en cuanto a la intensidad y duración del dolor. “Pueden ocurrir a dos niveles: en elementos posteriores vertebrales, lo que conocemos como fractura por estrés pedicular o espondilolisis, muy habituales en deportistas adolescentes con un esqueleto aún inmaduro. Y a nivel del sacro, específicamente en la ala sacra. Esta causa es poco frecuente y afecta de manera casi exclusiva a corredores de maratón”, explica el especialista en columna.
También hace la diferencia entre el dolor lumbar y el dolor ciático o lumbociático. “Este último se ubica a nivel de la extremidad inferior, en relación al recorrido del nervio ciático (desde el glúteo hasta el pie), y es habitualmente secundario a hernias del núcleo pulposo”, revela.

Aunque la posibilidad que sufras una hemorragia nasal al correr es reducida, es importante que sepas quiénes están más expuestos y cómo prevenirla o tratarla.

Sus fotos y videos con el rostro ensangrentado dieron la vuelta al mundo. Corría el kilómetro 10 del maratón femenino del Campeonato Europeo de Atletismo, en Berlín (Alemania), y la bielorrusa Volha Mazuronak comenzó a sangrar profusamente por su nariz. Para no perder tiempo, corrió durante largos kilómetros con mucha sangre en su cara y cuello, hasta que decidió lavarse. Al final, el sufrimiento valió la pena y ganó la competencia.
¿Qué tan expuestos están los corredores amateur a sufrir un problema similar? El Dr. Felipe Rojas, Deportólogo de Clínica MEDS, explica que las hemorragias nasales, o epistaxis en términos médicos, se producen durante el ejercicio cuando se juntan dos elementos. “Primero, hay que tener una predisposición, principalmente anatómica por debilidad en los capilares sanguíneos que se encuentran más expuestos en las fosas nasales, lo que es netamente genético, modificable solo con cirugía. Y, segundo, se debe gatillar un aumento en la presión sanguínea, generándose microroturas en los vasos sanguíneos de la persona. Durante la actividad física se produce un aumento transitorio en la presión de estos vasos, pero también hay otros factores que influyen como el calor, la deshidratación, y el consumo de ciertos fármacos o inhaladores, así como de algunos suplementos como la cafeína”, revela.

¿Son compatibles las enfermedades respiratorias con la práctica del running? Este artículo entrega respuestas y consejos al respecto.

Seguramente más de alguna vez has estado resfriado y te has preguntado si puedes salir a correr. O quizás sufres de alguna enfermedad respiratoria crónica y no sabes si te conviene practicar deportes como el running… Pues bien, para que frente a esas dudas sepas a qué atenerte, pon atención a las siguientes orientaciones que entrega el equipo de kinesiólogos de rehabilitación cardio-metabólica, medicina física y rehabilitación de Clínica Alemana.

¿Correr Resfriado?

Sin duda, todos alguna vez hemos sufrido algún resfrío o afecciones temporales algo más complejas como la bronquitis. ¿Son esos reales impedimentos para salir a trotar?
Los profesionales del mencionado centro de salud sostienen que estando resfriado sí se podría practicar running, pero antes de tomar la decisión de hacerlo sugieren realizar el ejercicio denominado “prueba del cuello”, que consiste en lo siguiente: “Si los síntomas del resfrío se concentran en la cabeza –congestión, dolor de garganta, mucosidad mínima– entonces es posible entrenar o correr. En cambio, si los síntomas se ubican debajo del cuello –dificultad para respirar, tos, fiebre, dolor muscular– no debes salir a correr”.

La irritación o inflamación del nervio ciático provoca la ciática o lumbociática, patología que puede ser muy dolorosa e inhabilitante para correr.

Si no la has padecido, es muy probable que hayas sabido de algún familiar o conocido que sufrió ciática. Se trata de un dolor producido por la irritación o inflamación del nervio ciático, que se forma por raíces que salen desde la parte más baja de la espalda, zona conocida como columna lumbar (l4, l5 y primera sacra, principalmente).
Según explica el Dr. Martín Hidalgo, traumatólogo y especialista en columna de Clínica MEDS La Dehesa, esta patología se genera a causa de una inflamación en cualquiera de dichas raíces, “que puede ser debido a una compresión o lesión producida por una Hernia del Núcleo Pulposo, o de una compresión por artrosis, por estructura ósea o de ligamento”, señala.
En relación a su prevalencia en runners, el especialista indica que la también llamada lumbociática tiene la misma frecuencia en corredores que en no corredores. Acota, eso sí, que estos deportistas suelen presentar lumbagos con características facetarias, los cuales se originan en la articulación facetaria que está en la parte posterior de la columna y comprende la articular ascendente de una vértebra y la articular descendente de la otra.
¿Qué señales manifiesta? Puede presentarse con síntomas de tipo doloroso y quemante a lo largo de todo el nervio ciático, que abarca zona lumbar, glútea y hasta la pierna. También suele generar disestesia o alteraciones en la sensibilidad de la pierna, así como alteraciones motoras.

A continuación revisamos los problemas más frecuentes que sufren los runners en estas fibras que unen los músculos a los huesos. Sus causas, formas de prevención y tratamiento.

¿Alguna vez te has excedido en tu entrenamiento y has sentido dolor o inflamación en zonas como el talón y la rodilla? Si es así, más vale que pongas atención porque es probable que hayas forzado de forma indebida tus tendones, lo que podría desembocar en una lesión o tendinopatía.
Los tendones son estructuras de fibras duras y no flexibles que forman parte del tejido muscular y conectan los músculos con los huesos. Por lo mismo las dolencias en regiones como tobillos, talones, rodillas u hombros suelen estar relacionadas con ellos.

Las Más Frecuentes

El kinesiólogo Alonso Niklitschek, de la empresa You Just Better, señala que una tendinopatía es un síndrome, vale decir, un conjunto de signos y síntomas que forman un cuadro clínico que afecta a un tendón. Como tal, al hablar de ello se incluyen otros conceptos como tendinitis y tendinosis que corresponden más bien a la fase que está cursando la patología. Así lo explica, Sebastián Rodríguez, kinesiólogo de KMP: “Tendinitis corresponde al cuadro doloroso e inflamatorio del tendón sin presentar grandes cambios a niveles estructurales, mientras que tendinosis es cuando ya se presenta una lesión más avanzada en la que incluso se puede evidenciar degeneración de las fibras del tendón”.

Los corredores deben proteger su piel de los nocivos efectos de los rayos UV y también de otros “enemigos”. Aquí te damos algunos tips para hacerlo en estos meses cálidos.

Correr por cerca de 30 años desde su casa al trabajo, y viceversa, le pasó la cuenta al destacado fondista Erwin Valdebenito. Y no por el golpeteo incesante de sus pies sobre el asfalto, sino por no haber usado nunca protector solar. El diagnóstico que le dieron en 2015 fue lapidario: cáncer a la piel. Sin embargo, como lo ha hecho tantas veces, salió airoso de este desafío y hoy sigue corriendo y entrenando.
Para evitar casos como el de Erwin, la Dra. Miluska Sota, dermatóloga de Clínica MEDS La Dehesa, afirma que los deportistas que realizan actividad al aire libre “deben protegerse permanentemente del sol para impedir las consecuencias de la radiación ultravioleta. El daño puede ser agudo y causar la quemadura solar, y también crónico que provoca el cáncer cutáneo y el envejecimiento precoz de la piel”.
Cabe indicar que la radiación solar se compone de radiación visible e invisible. La fracción invisible de la luz, representada por los rayos ultravioleta A (UVA) y ultravioleta B (UVB), es la causante de la mayoría de los problemas de piel.
La profesional explica que las primeras manifestaciones de un daño a la piel se pueden evidenciar fácilmente a través de la aparición de manchas de distintas tonalidades en la piel. Y también por el surgimiento de nuevas lesiones con textura al tocarlas. “Es importante que cuando ocurra esto el deportista consulte con un dermatólogo apenas las noten en la piel, para determinar si son benignas, ya que el cáncer de piel diagnosticado tempranamente podría sanar. Una quemadura puede provocar enrojecimiento, dolor, hinchazón e incluso ampollas. En casos más severos se manifiestan síntomas como fiebre o escalofríos”, detalla.

Las puntadas abdominales son muy frecuentes entre los corredores, aunque rara vez les obligan a detenerse. En esta nota te contamos cuáles serían sus causas y cómo prevenirlas.

¡Imposible que seas runner si alguna vez no has sentido puntadas abdominales al correr! Bueno, tal vez no hay que ser tan categórico y tú seas una de las excepciones, aunque la gran mayoría de los atletas aficionados han reportado haber tenido dolores de este tipo.
Según el Dr. César Kalazich, especialista en Medicina Deportiva de Clínica MEDS, las puntadas abdominales, descritas como dolor abdominal transitorio asociado al ejercicio (ETAP, por su sigla en inglés), “son bastante frecuentes en el deporte en general, siendo el running y la cabalgata donde más frecuentemente se producen. Su localización es en general difusa, pero las más frecuentes afectan la región superior derecha del abdomen, a ambas fosas renales y a la región umbilical”.

Origen Poco Claro

¿Sus causas? En la literatura sobre el tema se le suelen atribuir a múltiples factores: a la respiración incorrecta, estrés, deshidratación, musculatura abdominal débil y tensa, correr muy rápido o por mucho tiempo en bajada, no calentar antes de trotar, partir a mucha velocidad, comer poco antes de correr…

En plena carrera o con posterioridad puedes sufrir distintos tipos de dolencias. ¿Cómo reconocerlas y qué hacer si te pasa, por ejemplo, en el próximo Maratón de Viña? A continuación te lo contamos.

Aunque la vida está plagada de malos momentos, para un runner pocas situaciones son más frustrantes que lesionarse en plena competencia. Es que entrenar por varios meses y ver mermado el rendimiento o no poder seguir corriendo por una dolencia resulta difícil de asimilar.
¿Qué dolores pueden aparecer? “Hay una gran variedad, siendo los más frecuentes en las rodillas, tobillos o espalda. Partiendo de la base que la recomendación es siempre correr sin dolor, estas molestias pueden presentarse durante la carrera sin llegar a impedir que el corredor la termine. Por lo general se asocian a contracturas musculares o a fatiga por el mismo esfuerzo de la prueba”, explica el kinesiólogo Alonso Niklitschek.
Más en detalle, Camila Monje, kinesióloga de KSB Chile y Magíster en Fisiología Clínica del Ejercicio, señala que “los dolores más frecuentes se asocian a contracturas en los grupos musculares de isquiotibiales (biceps femoral – semimenbranoso y semitendinoso) y tríceps sural (gastrocnemios y soleo), este último muy usado en la técnica de carrera, por lo que en pruebas de larga duración su sobre exigencia lo lleva a contracturarse. Una contractura quizás no provoque la detención de un corredor, pero un calambre sí, por lo que es importante prevenir la llegada de esta dolencia”.

Para evitar contracturas y tendinopatías a causa de la práctica del running se requiere realizar una preparación física adecuada. A continuación te damos algunos consejos.

La posibilidad de lesionarse, de que la recuperación tarde más de lo esperado o de volver a sufrir la misma dolencia, son preocupaciones que rondan permanentemente en la cabeza de los corredores. Y se pueden volver una realidad si la técnica de carrera que emplean no es la adecuada, utilizan las zapatillas incorrectas o con mucho desgaste, o se sobreentrenan, entre los principales factores a considerar.
Por eso es muy importante que estén atentos a las señales que envía el cuerpo, conozcan sus límites y paren de correr en el momento preciso para evitar forzar más allá de lo aconsejable el sistema músculo-esquelético.

Importancia de Elongar

En ese contexto, cuidar nuestra musculatura es esencial para evitar contracturas y las posteriores, y más complicadas, tendinopatías. Al respecto, Claudio Montejo, Kinesiólogo de Clínica MEDS, apunta que “estas lesiones se producen, a menudo, por falta de elongación posterior a la actividad realizada. O por cambios en las sesiones de entrenamientos, ya sea geográficos (trotes con desnivel o cambios de superficies) como de intensidades (aumento de los volúmenes o las velocidades de trote)”.

Aquí te contamos cuándo utilizar una u otra alternativa para tratar dolores o lesiones propias del running.

Primer acto: Mo Farah, eI mejor fondista de pista de la última década, terminando un exigente entrenamiento de fondo. Segundo acto: el mismo atleta sumergido hasta la cintura en una tina con hielo. Tercer acto: Farah, más aliviado, retirándose unos minutos después a descansar a su casa.
Si estás esperando el título de la “película”, pierdes tu tiempo. La anterior es una secuencia real que sirve para graficar el uso cada vez más extendido del frío, y también del calor, entre los atletas y deportistas profesionales y aficionados. ¿Cuándo utilizar uno u otro y con qué objetivo? Tres kinesiólogos responden esas y otras inquietudes.

Ejemplo Típico

Carlos Damiani, kinesiólogo de Clínica MEDS y runner, pone el siguiente ejemplo para aclarar la duda: Posterior a un fondo de 20 km con subidas de cerro, un corredor queda con dolor a la palpación del tendón aquiliano y siente la musculatura de la pantorrilla muy contracturada (apretada) ¿Qué hace para controlar el dolor? “Se recomienda la crioterapia (aplicación de frío) inmediatamente después de que se ha producido una lesión y durante la fase inflamatoria aguda de la curación, para ayudar a controlar la hemorragia, el edema y el dolor”, afirma.

Quienes padecen esta condición sufren múltiples síntomas, incluyendo dolores musculares generalizados, pero pueden realizar actividad física y, por lo tanto, correr.

En un primer acercamiento, parece tratarse de una enfermedad por momentos invalidante para quienes la sufren, que en Chile se calcula entre 1 y 2% de la población. Es que la fibromialgia y sus síntomas asustan: es un trastorno que causa dolores musculares generalizados, fatiga y/o cansancio. Las personas que la presentan tienen dolor y sensibilidad en todo el cuerpo (disestesia).
Según explica el Dr. Gino Baccigaluppi, reumatólogo e inmunólogo de Clínica MEDS, “a pesar de no estar catalogada como una enfermedad propiamente tal, ya que no posee características patológicas ni un agente causal determinado, y tampoco puede ser demostrada a través de exámenes, la fibromialgia es una condición real e indesmentible, que puede llegar a alterar de manera significativa la calidad de vida de quien la padece”.
Otros síntomas son dificultad para dormir, rigidez matinal, dolores de cabeza, períodos menstruales dolorosos, sensación de hormigueo o adormecimiento en las manos y los pies, falta de memoria y dificultad para concentrarse.

Correr distancias largas antes de completar el desarrollo físico requiere ciertas precauciones, al igual que en el caso de los adultos mayores. Pon atención al siguiente artículo.

No es raro ver en las corridas a algunos niños y adolescentes corriendo junto a sus padres, como también a personas de edad avanzada disfrutando del running. Una linda imagen, por supuesto, que se justifica en buena medida por los beneficios para la salud y la calidad de vida que tiene la práctica de este deporte.
Sin embargo, para que este ejercicio físico efectivamente sea favorable para nuestros hijos y también para los adultos mayores, hay que tomar ciertas precauciones, entre las que destaca no correr distancias largas y adecuar los volúmenes de entrenamiento al estado físico de cada caso.
A continuación, un especialista entrega detalles al respecto.

Niños y Adolescentes

Francisco Cortés, médico cirujano de la Universidad de Santiago, con un diplomado en medicina del deporte y actividad física en la Universidad Católica, advierte que correr distancias largas antes de completar el desarrollo físico, puede ser perjudicial para los niños y adolescentes. “El entrenamiento aeróbico como el running en distancias mayores a 2 a 3 kilómetros no se recomiendan a menores de 12 años porque no tienen el desarrollo fisiológico adecuado para poder adaptarse a este esfuerzo. Sobre esa edad se recomiendan en general distancias según grupo etario: 12 a 14 años, hasta 3 kilómetros; 15 a 16 años, hasta 5 kilómetros; y 17 a 18 años, hasta 10 kilómetros. Esto porque a nivel musculoesquelético los niños y adolescentes se caracterizan por no tener completamente desarrollados varios de sus componentes, lo que aumenta el riesgo de sufrir lesiones específicas para la edad en múltiples modalidades deportivas”, expone.

Quienes padecen esta patología y la mantienen controlada pueden practicar running con normalidad. ¿Sabes qué cuidados hay que tener?

¿Te suenan Paula Radcliffe y Haile Gebrselassie? Estas dos figuras mundiales de la historia del maratón no solo tienen eso en común: ambos también padecen asma. Esta enfermedad respiratoria crónica produce una inflamación y estrechamiento de las vías que conducen el aire a los pulmones y que se puede agravar si se presentan ciertas condiciones o factores, como humedad excesiva en el aire, temperaturas bajas o agentes irritantes: ácaros del polvo doméstico, cloro, humo de tabaco y pólenes, entre otros.
El asma se caracteriza por ataques recurrentes de disnea (dificultad respiratoria) y sibilancias, que pueden manifestarse varias veces al día o a la semana, y en algunos casos empeoran durante la actividad física o por la noche. La gravedad de los síntomas es variable según el paciente.
Pese a sus efectos, tanto Paula como Haile y muchos otros corredores asmáticos han podido desplegar todo su potencial sin ninguna limitación, aunque ateniéndose a los cuidados que esta patología requiere.

Conoce cómo se previene, identifica y trata la periostitis tibial, una de las lesiones más frecuentes que sufren los corredores.

“Mis primeros 3 km en cinta después de 17 días sin correr por periostitis tibial; con buenas sensaciones”, escribió hace algunas semanas un reconfortado corredor aquejado por esta patología. Y su dolencia no es una cualquiera, sino una de las comunes entre los runners. Alejandro Neira, Kinesiólogo y Biomecánico de Clínica MEDS, así lo ratifica: “El síndrome de estrés tibial medial (SETM) o periostitis es una de las lesiones más frecuentes reportada en la población que hace ejercicio en general, presentando una tasa de incidencia de entre el 13,6% y el 20% entre los corredores”.
El especialista explica que el SETM es una reacción por estrés que se caracteriza por un dolor difuso a lo largo del borde posteromedial de la tibia, y por un dolor a lo largo del tendón del músculo tibial posterior o sóleo.
¿Sus causas? “Las variables investigadas en la literatura son numerosas y caen en una amplia gama de categorías: amplitud de movimiento, longitud muscular, errores durante el entrenamiento (por ejemplo, cambios de kilometrajes, aumento de la intensidad), características antropométricas (por ejemplo, índice de masa corporal y drop navicular), dieta, estado hormonal, tabaquismo, antecedentes de lesiones, órtesis y zapatillas que se utilizan…”, detalla Neira.

Climbing octubre2019